Rosalinda perdió la moto y su medio de vida

Es canillita hace 19 años y necesita el vehículo que le robaron.



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Rosalinda ha llevado una vida de sacrificio pero el robo de su moto es un golpe difícil de superar. Foto: José Pierroni

ROCA

ROCA (AR).- Rosalinda Villegas (56) es canillita hace 19 años y desde que fue operada por segunda vez, en el 2002, de una hernia de disco, su moto pasó a ser una herramienta fundamental para realizar el trabajo que tanto le gusta y que le permite llevar la comida a su casa. En marzo de este año murió su marido, compañero de interminables noches repartiendo diarios por la ciudad, y se tuvo que hacer cargo de su familia. Pero la semana pasada le robaron el vehículo y hoy no puede trabajar.

Más allá de lo económico y de la posibilidad para trabajar que la moto le daba a Rosalinda, el valor afectivo era mucho mayor. Años atrás fue un regalo de su esposo y desde su fallecimiento cada vez que salía a repartir en el rodado sentía que él la iba acompañando.

El viernes 19 cuando terminó su recorrida habitual pasó con una de sus nietas por el hospital en búsqueda de medicamentos. Fueron diez minutos. Cuando salieron se dieron cuenta de que la moto no estaba: “Al principio pensé que era un chiste de mi nieta y que me la había escondido pero ya no estaba más”.

Para Rosalinda ser canillita significa mucho más que su único ingreso. “Hablar con la gente es mi terapia”, dice mientras una sonrisa se le escapa pese a la mirada triste que lleva en su rostro.

“No tener la moto me complica para ir a trabajar, ahora dependo de mi yerno que me presta la suya siempre y cuando no la tenga que usar pero no es lo mismo, ya me ha pasado de no poder salir”, comentó Rosalinda siempre con la mirada baja, como buscando una explicación a la situación que atraviesa.

Su vida nunca fue fácil, desde los once años sabe lo que es ganarse el pan cuando empezó a trabajar como empleada doméstica. A los 14 conoció el trabajo duro y fue peón de albañil, mientras que a los 17 se convirtió en ayudante de mecánica, “siempre me las rebusqué, no me gusta depender de nadie, pero esos trabajos me lastimaron mucho la espalda y es por eso que hoy ya tengo dos operaciones de hernias de disco y ahora estoy esperando que me hagan la tercera”.

Los problemas de espalda hacen que Rosalinda no pueda salir a trabajar en bicicleta y que cada vez lo hace caminando se acrecienten los dolores.

Cuando le toca agradecer a quienes la ayudaron este año, sus ojos vuelven a humedecerse y la voz se le quiebra un poco, no deja a nadie afuera desde su familia, pasando por amigos hasta compañeros de trabajos e incluso su jefe, todos estuvieron a su lado. Acompañándola, haciendo colectas para que la vida en el año próximo le vuelva a sonreír.

Para colaborar con Rosalinda se puede comunicar con el número de teléfono (0298) 154903737 o si no la pueden encontrar como cada noche hace 17 años en la esquina de Maipú y Tucumán.


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