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<b>Como caer es una posibilidad concreta, jugar bien (las cartas) es lo único que asegura cierta satisfacción. ¿Lo sabrán Diego y Grondona?</b>



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¿El problema es perder? ¿El problema es la forma en que se perdió? Por estas horas sólo se escuchan rumores y especulaciones en cuanto a la continuidad o no del ciclo de Diego Maradona, por eso es bueno intentar analizar qué debe estar pasando por estas horas por la cabeza de la dirigencia de la AFA y del hincha común.

Maradona es un mito viviente y a esta altura no vale la pena desmenuzar el fenómeno acerca de por qué fue bendecido con el apoyo popular en la vuelta del equipo al país. Maradona es un ser sumamente emocional y, como tal, también las reacciones que desencadenan sus actos. Un día se lo ama, otro día se lo detesta, y al siguiente se lo vuelve a adorar.

¿Cuál fue el gran pecado de Maradona? No lo fue cambiar durante la primera ronda porque los rivales, y su escasísimo nivel, demandaban un sistema de juego como el que planteó: ultraofensivo, arriesgado y elegante, más ambicioso que aquel 4-4-2 con el que derrotó a Alemania en Munich.

El 4-3-3 fue su carta de presentación y estaba bien que tuviese esa forma y “color” ante Nigeria, Corea del Sur y Grecia. Sí fue un error no modificar la idea y los actores ante adversarios de mayor envergadura. México fue un indicio, Alemania la confirmación de que se necesitaba un retoque de fondo para no caer en el abismo, como finalmente sucedió.

Perder no ha sido ni será la muerte de nadie, y de eso pueden dar fe Alfio Basile, Daniel Passarella, Marcelo Bielsa y José Pekerman. Argentina ha perdido sistemáticamente durante los últimos 20 años, pero jamás quedó de rodillas como el sábado, inerte, sin reacción.

Porque el equipo del Coco fue eliminado en octavos después del golpe del doping de Maradona y ante una Rumania superior; el del Káiser pasó la zona tranquilo, derrotó por penales a Inglaterra y cayó con Holanda en tiempo adicionado, tras sufrir la expulsión del Burrito Ortega, el otro ídolo caído en desgracia; el del Loco se despidió en la zona en una frustración que después se licuó y el de Pekerman a manos de una Alemania que fue menos que Argentina durante casi todo el partido, y que la venció por penales.

Como Maradona, Basile y Passarella tuvieron sus propias excentricidades, algunas rozadas con el negocio. Nadie puede olvidar las gorritas y las publicidades en los tiempos de Coco, y la lona verde y los encontronazos con la prensa de los jugadores argentinos en Francia 98.

Diego se puso en el centro de la escena y el Mundial terminó siendo su Mundial. Se habló del “milagro Maradona”, de que su equipo daba el mayor espectáculo de la Copa y de sus conferencias de prensa, las más divertidas y concurridas. Como pocos en el ambiente, Diego siempre dice lo que piensa, con su honestidad brutal a cuestas.

Maradona no cambió a tiempo y en eso se pareció mucho a un Bielsa que, como lo hizo en Sudáfrica 2010, “murió en la suya”. El Loco no convocó a Riquelme porque no entraba en su esquema y se negó a jugar con Batistuta y Crespo juntos, algo que terminó pagando caro en la eliminación ante Suecia: justo en el tiro libre que decretaría el 1-0 de Svensson, mientras armaba la barrera Pablo Caballero, sacó a Gabriel Omar y puso a ‘Valdanito’. Con el resultado abajo se quedó con la chance de ver a los dos “tanques” juntos.

Pekerman –uno de los aciertos de Grondona en juveniles– falló en las modificaciones y lo pagó caro. Cuando era superior a Alemania, en cuartos, hizo Cambiasso por Riquelme y Julio Cruz por Crespo, en vez de dejar a Román en cancha y darle alas a Lionel Messi, que se quedó sin minutos ese partido, tragándose la decepción en el banco.

Basile y Passarella jamás pensaron en continuar y se fueron por la puerta de atrás, aunque Coco después volvió a tener medio ciclo por sus logros en Boca y porque fue el último que ganó algo importante con el seleccionado mayor.

Bielsa quería dar un paso al costado, pero aceptó la continuidad y después de Atenas 2004 dijo basta. Pekerman quedó desahuciado ante la caída en Berlín y unos minutos después le hizo saber por los medios a Grondona que su proceso estaba cumplido.

Todos se fueron por los resultados y el cansancio, tanto por el trabajo diario como por tener que lidiar con el titular de la AFA y sus laderos.

Maradona tuvo su oportunidad y dicen que no cuenta con fuerzas para seguir. Grondona se hace el distraído y tiró la pelota para el lado del entrenador. Los entornos juegan, pero sólo ellos dos deciden.”’ se jugó una carta arriesgada cuando hizo de Diego el entrenador del seleccionado. El titular afista y sus allegados no creen que el DT tenga la fortaleza y el convencimiento para revertir la triste imagen que quedó después de la paliza alemana.

Esperará que renuncie, pero es poco probable que Diego lo haga. Entonces (con la Copa América 2011 como el nuevo desafío a la vista) será bueno que en medio de tanto triunfalismo anticipado e inentendible se lean y relean estas palabras del novelista David Trueba: “Como perder es una posibilidad real, jugar bien es lo único que asegura una modesta satisfacción incluso en la desgracia”. Siempre lo importante es el camino a tomar. Y la dignidad para transitarlo.


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