“Sabían del riesgo de colapso y siguieron igual”

Familiares de las víctimas están conformes pero piden buscar a más responsables.



Matías Subat

NEUQUÉN (AN)- El empresario Néstor Guerrero, el arquitecto Alberto Diez y el capataz José Silva sabían que las columnas del supermercado no podían resistir más peso que el de su propia losa. Sabían que el cálculo de estructura lo había hecho un estudiante de ingeniería no habilitado para ello. Y supieron el mismo 25 de octubre que una de las columnas estaba a punto de colapsar. De todos modos no interrumpieron la construcción de 10 departamentos sobre la Cooperativa Obrera ubicada en Godoy y Ortega y Gasset. La obra colapsó ese 25 de octubre y provocó 7 muertos y decenas de heridos.

Así se desprende de las 115 páginas que utilizó el juez Mauricio Zabala para decretar ayer el procesamiento con prisión preventiva de los tres imputados en el desastre. Los acusó de estrago doloso, que tiene una pena de hasta 20 años de prisión, y consideró que deben seguir detenidos porque hay riesgo de que se fuguen.

Ayer también, el empresario Guerrero se presentó a declarar ante el juez e hizo su descargo por primera vez desde el hecho. Atribuyó parte de la responsabilidad al estudiante de ingeniería que hizo los cálculos y dejó en claro que no piensa escaparse si lo dejan en libertad. “No es un hecho intencional, nadie construye para que se derrumbe”, dijo su defensor Martín Segovia (ver aparte).

Guerrero es empresario y maestro mayor de obras. Tiene al menos 60 propiedades, entre ellas el edificio donde funcionaba la cooperativa. Lo construyó en 2009 bajo la dirección del arquitecto Diez especialmente para la Cooperativa.

En agosto de este año empezó otra obra sobre la losa de la anterior: diez departamentos, que su esposa ofrecía a los empleados del super en alquiler. ¿Sabían que podían colapsar? Para el juez Zabala, sí.

En la resolución difundida ayer, escribió: “Prueba patente de que tanto Guerrero como Díaz se encontraban objetivamente en condiciones de saber que la construcción realizada por ellos mismos en 2009 tenía serio riesgo de colapso en caso que se construyera sobre ella, se evidencia de sus propias manifestaciones en el expediente presentado ante el municipio al inscribir la obra, pues de los informes del Departamento de Bomberos surge claro que las previsiones de resistencia de la losa eran para sostener su propio peso, con lo cual mal podían resistir que sobre ellas se realizara otra construcción”.

Añadió: “Obran en autos elementos de convicción suficientes para sostener que Guerrero y Diez se encontraban objetivamente en condiciones de saber que su conducta indefectiblemente ponía en riesgo de colapso toda la construcción, y aún así se decidieron en contra del bien jurídico protegido y avanzaron en la edificación de los departamentos”.

Según el juez, los imputados sabían que los cálculos los había efectuado un exestudiante de ingeniería civil sin título habilitante que rindió su última materia en 2000, algo que por lo menos Guerrero negó ayer.

Entre los familiares de las víctimas la noticia de los procesamientos fue bien recibida, pero algunos quieren que se avance sobre otros responsables, por ejemplo la municipalidad.

Juan Carlos Aguilar, hermano de Evans Aguilar que falleció junto a su pareja Lorena Ockier, dijo a “Río Negro” que “Guerrero, Diez y Silva son la punta del ovillo, pero tiene que quedar en claro que no son los únicos responsables. Acá también hay que indagar en las responsabilidades de los controles que tiene el municipio”.

En tanto Ariel Arrigoni, hermano del fallecido Carlos Arrigoni (40) se mostró esperanzado en que “a Guerrero no lo dejen levantar un ladrillo más en ningún lado y el municipio que tiene miles de empleados sentados los podría sacar a la calle a controlar un poco”.

Guerrero se retira del juzgado en un auto particular, luego de declarar durante casi cuatro horas.

Tragedia en el supermercado


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“Sabían del riesgo de colapso y siguieron igual”