“Sanatorio lejos de su sentido”
Héctor Yáñez relata su experiencia en una clínica de Cipolletti.
La gente opina
Con los días de calor e inestabilidad meteorológica, los termómetros nos hacen pensar que los sanatorios ajustan su organización a la idea de recibir personas descompensadas; una realidad que, en principio, es ajena a lo sucedido días atrás. Pasadas las 20 y terminando de realizar las compras en un conocido supermercado de la zona ubicado cerca del correo de calle Mengelle, por motivos luego identificados mi hija menor, de doce años, se descompensó y posteriormente se desmayó a la salida. Generosamente el oficial de seguridad que se encontraba de turno, luego de realizar la pertinente llamada, me informa que la ambulancia le comunica que no pueden asistirla dado que no es su competencia y que debía llevarla al hospital. Con la urgencia natural de cualquier padre, me acerqué al Sanatorio Río Negro de Cipolletti para que fueran evaluados de urgencia los motivos de la descompensación y, en su defecto, despejar los miedos normales que surgen de un desmayo. Ante esta situación me encontré con la sorpresa de que mi hija no podía ser atendida hasta las 21:30, dado que no había pediatras y el resto de los médicos no pueden atender a los menores. Resultado final de la tarde-noche, terminé llevándola a Neuquén con el colapso vehicular. Hoy, con mi hija estable, me urge la necesidad de hacer un reclamo general a los agentes de la medicina; y entiéndase por “agentes” desde los empleados de mesa de entrada hasta los propios profesionales. Recalcar que el deber de actuar con la urgencia debida nace desde el momento en que se toma conocimiento del padecimiento que aqueja al afectado; que las reglas de “organización interna” se pueden saltear por cuestiones de primera necesidad y que la prioridad de cualquier instituto médico en cualquiera de sus grados es la atención primaria, urgente, diligente y oportuna. Por último, nobleza obliga, quiero pedir disculpas a todos los desconocidos conductores que por esas cuadras me vieron avanzarlos en forma desmedida, cegada y desesperada. Confiar en que entenderán la situación de urgencia que apremiaba a mi familia y que, en ocasiones de tal magnitud, uno se olvida de las normas de tránsito y seguridad vehicular. Héctor Yáñez, DNI 18.612.978 Cipolletti
Héctor Yáñez, DNI 18.612.978 Neuquén