Sapag, entre la Rosada y el petróleo

El mandatario neuquino intenta hacer equilibrio entre las buenas relaciones que tiene con Nación y con YPF.

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gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

Antes de entrevistarse con el ministro de Planificación Julio De Vido, el presidente de Repsol-YPF, Antonio Brufau, pasó por El Calafate, la estrella del turismo de Santa Cruz. Algunos pensaron que estaba allí para ver a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero no fue así. El empresario descansaba en el lugar cuando se cruzó ocasionalmente con un representante del oficialismo de Neuquén. En un contacto breve, según describieron fuentes del gobierno y vinculadas al sector de los hidrocarburos, Brufau le dijo a su interlocutor que tenía en agenda dos reuniones importantes para los próximos días en Buenos Aires: una era con la presidenta y la otra con el gobernador Jorge Sapag. Como se sabe, Brufau no entró a la Casa Rosada. Después del encuentro de esta semana de los gobernadores de provincias con hidrocarburos agrupadas en la Ofephi, Sapag formuló declaraciones moderadas comparadas con la firmeza del documento suscripto junto con los demás representantes de la organización. Cuando le preguntaron si conocía el plan de inversiones de la empresa y si además tenía previsto reunirse con Brufau, el gobernador respondió solamente la primera parte de la consulta. El nuevo escenario de política petrolera que plantea el gobierno nacional obliga a los nueve gobernadores de la Ofephi a tomar partido. Sapag parece ser el más incómodo del grupo, especialmente por el contenido de uno de los considerandos del documento que firmaron el jueves, que pone en duda anuncios recientes de YPF sobre potenciales reservas de gas y petróleo en la Cuenca Neuquina que ya se empezaron a extraer mediante métodos no convencionales. La incorporación de ese argumento en el texto es un golpe a la política petrolera interna desplegada por Sapag desde que llegó al gobierno en el 2007. “Tras los sucesivos y reiterados anuncios de hallazgos no convencionales realizados” por YPF “y luego de los infructuosos pedidos desde el Estado para el monitoreo y adecuada implementación de los planes estratégicos de inversión y exploración, finalmente se pudo conocer la primera certificación sobre el volumen de reserva”, dice el quinto punto de los considerandos y agrega: “Esta certificación, hasta el momento, sólo habilita incorporar al libro de reservas el equivalente a menos de tres meses de consumo de nuestro país, que no compensa, en modo alguno, el 35% de reservas perdidas sin explicaciones, tal lo declarado en el año 2005 respecto del 2004”. Más adelante, el mismo punto destaca que los anuncios “nunca llegaron a consolidar un plan concreto de desarrollo sustentable y creíble de producción” y “parecen más apuntar a una especulación bursátil”. Después de que se difundieran algunos detalles de su rol en esta reunión, Sapag habló ayer. Dijo que el primer borrador del documento de la Ofephi se modificó el miércoles a la noche con una redacción confusa respecto de las reservas de la Cuenca Neuquina. Por esa razón, admitió el gobernador, pidió al ministro De Vido y al de Economía, Hernán Lorenzino, un cambio en el texto. En medio de este debate abierto de la política petrolera del país, el gobernador trata de hacer equilibrio entre las buenas relaciones con el gobierno nacional y las que tiene con YPF, una empresa que concentra los negocios más importantes del país en la Cuenca Neuquina. Al igual que sus antecesores del Movimiento Popular Neuquino, Sapag apuntala la explotación del gas y del petróleo como política central de la economía. Los hidrocarburos conforman, desde hace tiempo, la principal generación de riqueza del Neuquén y las regalías sirven en la actualidad para cubrir más del 25% de todos los gastos provinciales. Ya desde el comienzo de su primera gestión, el gobernador se mostró entusiasmado con las nuevas estrategias de extracción de hidrocarburos y diseñó una política de fortalecimiento con las compañías para atraer inversiones que incluyó viajes de funcionarios a Estados Unidos, la creación de una empresa estatal y relaciones fluidas con las petroleras. Con el tiempo vinieron los anuncios de descubrimientos de gran expectativa a futuro, los mismos que ahora son observados en el documento de la Ofephi. En dos semanas, los gobernadores volverán a reunirse con un diagnóstico de lo que sucede en cada provincia con el gas y el petróleo. Según declaraciones de Sapag, en la provincia hay inversiones pero son insuficientes para compensar la caída. El año pasado la producción de petróleo en la Cuenca Neuquina tuvo una retracción del 5,54% y el gas, de un 3,18%. El gobernador dijo que este año en Neuquén se invertirán 1.300 millones de dólares y afirmó que es la cifra más alta de los últimos diez años. Hace poco más de un año se divulgó un crítico diagnóstico sobre desinversión del sector energético, elaborado por el diputado del Movimiento Unidad de los Neuquinos Rodolfo Canini y el economista Humberto Zambón. Ese trabajo obtuvo una respuesta inmediata del gobierno que se hizo a través del subsecretario de Hidrocarburos, Héctor Mendiberri. El funcionario aseguró que YPF cumplió, al finalizar el 2010, el compromiso de inversión de 8.000 millones de dólares pactado para el período 2000-2017, un acuerdo que se hizo cuando el gobierno de Jorge Sobisch renovó anticipadamente en medio de mucha polémica, y cuando Sapag era vicegobernador, la concesión del yacimiento de Loma de la Lata. Respecto de las restantes prórrogas, Mendiberri dijo que las empresas se comprometieron a invertir entre el 2008 y el 2027 un total de 6.451 millones de dólares. Al igual que en el caso de Loma de la Lata, el representante del gobierno afirmó que las inversiones fueron más rápido que el compromiso asumido. La sobreejecución en el primer cuatrimestre del 2010, según Mendiberri, fue de unos 500 millones de dólares.


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