Sarkozy quiere un "contrato de integración" para inmigrantes

Propone que se les exija aprender idiomas y "valores" de Europa

BRUSELAS (AFP) - Un "contrato de integración" que incluye el aprendizaje obligatorio de la lengua nacional para quienes quieran llegar a Europa, el fin de las regularizaciones masivas de ilegales y una política de asilo común son los ejes de un pacto europeo de inmigración que impulsa Francia y que negocia actualmente con sus socios de la Unión Europea (UE).

El gobierno francés de Nicolas Sarkozy quiere presentar este "Pacto europeo sobre la inmigración y el asilo", durante su presidencia rotativa de la UE, que se inicia el 1 de julio próximo. "Europa necesita migrantes por razones demográficas y económicas. Sin embargo, es claro que Europa no tiene los medios de recibir dignamente a todos aquellos que ven en ella un Eldorado", afirma en su preámbulo este texto de seis páginas dividido en cinco capítulos.

En ese marco, Francia propone a los Estados miembros una organización de la inmigración legal "elegida y concertada" de carácter profesional", que ponga fin a la llegada de personas de baja calificación a Europa, así como el establecimiento de "contratos de integración" obligatorios para los recién llegados. Según estos contratos, los inmigrantes deberán aprender el idioma del país en el que viven, además de comprometerse con los "valores nacionales y europeos", como la igualdad entre géneros y la tolerancia, estas últimas dos condiciones que parecen apuntar al fundamentalismo religioso musulmán.

"Este contrato de integración debe tener un carácter obligatorio. Incluirá el imperativo del aprendizaje de la lengua nacional, identidades nacionales y valores europeos, como el resto de la integridad física del otro, la igualdad entre hombres y mujeres, la tolerancia, la obligación escolar y la educación de los niños", indica.

Otro punto del pacto es la prohibición definitiva de procesos de regularización masivas como el efectuado por el gobierno español del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en el 2005, y que benefició a unas 600.000 personas, y que había despertado duras críticas de parte de varios socios europeos por su "efecto de llamada".

El objetivo de Francia es que "en un plazo de 5 años", la UE y los Estados miembros instauren "una institución y criterios comunes de examen de las demandas de asilo", de modo de poner fin a las actuales disparidades existentes. El documento actualmente es negociado por el gobierno francés con sus socios con el objetivo de lanzarlo en una reunión informal de ministros europeos del Interior y Justicia a principios de julio en Cannes (sur de Francia).

En ese sentido, el secretario de Estado español de Asuntos Europeos, Diego López Garrido, afirmó que su país negocia en forma detallada el texto con Francia. López Garrido no se manifestó en contra de la introducción de cursos de lengua, aunque sí a la obligatoriedad de un examen lingüístico a la llegada del inmigrante.


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