Se atrincheró y tomó como rehenes a sus familiares

Un joven de 21 años tuvo en vilo a la policía cipoleña.



CIPOLLETTI (AC).- Un joven de 21 años tuvo en vilo al barrio Costa Norte y a la policía de Cipolletti en la madrugada de ayer.

Presuntamente bajos los efectos de algún estupefaciente, luego de enfrentar a los efectivos, se atrincheró en la vivienda de familiares y tomó como rehenes a su abuelo y a un primo que estaba con un chiquito de dos años. Más de 15 disparos se escucharon. Finalmente, tras largas horas de diálogo y negociación, lograron apresarlo. No hubo heridos.

El subcomisario Raúl Fuentes, de la comisaría Cuarta de esta ciudad, informó que el hecho se inició poco después de las 22:30 del martes cuando recibieron un llamado a la unidad alertando que en Costa Norte se encontraba un sujeto realizando disparos.

“El personal fue al lugar pero no vio nada extraño”, dijo el jefe policial.

Más tarde la advertencia se repitió. Y allí sí los efectivos vieron a un joven armado.

Cuando intentaron acercarse, comentó Fuentes, el sujeto efectuó disparos al personal. “Fue repelido en forma inmediata”, afirmó. Allí las cosas se complicaron.

Mario Sepúlveda, de 21 años, decidió ingresar en la vivienda de sus familiares en el mismo barrio, donde se encontraba su abuelo Samuel de 62 años y un primo que estaba con un chiquito de dos años. Se encerró con ellos.

“Se hizo un operativo, se cercó la vivienda con colaboración de personal de todas las unidades”, relató Fuentes. Policías de la comisaría Cuarta, de la 32, de la 24, la Judicial, la Regional y hasta de Caminera estuvieron en el lugar.

“Intentábamos dialogar pero se mostraba muy agresivo, totalmente fuera de sí, como si estuviera bajo los efectos del alcohol o de psicotrópicos, no sabemos”, dijo la Policía.

Alrededor de la 1,30 de la madrugada intervino el Comité de Crisis de la Regional Segunda. El mediador, reconocido sólo como “Wálter”, logró convencerlo para que dejara salir de la propiedad al joven que estaba con su hijito. Poco después, salió el hombre mayor.

Cuando ya estaba sólo Sepúlveda en la vivienda, el procedimiento cambió. Para esto ya se había convocado a efectivos del grupo Bora para que colaboraran y hasta una ambulancia se encontraba en el lugar porque no se sabía cuál podía ser el desenlace.

Mientras se realizaba la negociación para tratar de que el joven saliera en forma voluntaria, cada tanto se escuchaban disparos. La policía contabilizó 12 en el patio de la vivienda pero se estima que efectuó alrededor de 18.

No saben los uniformados si disparaba al aire o en qué dirección porque ante cada detonación se parapetaban para evitar que alguien resultara herido.

Fue recién después de las cuatro de la madrugada cuando tras una maniobra de distracción, los uniformados del grupo Bora lograron apresarlo.

Sepúlveda fue trasladado a la comisaría Cuarta, donde ayer se encontraba detenido.

A pesar del riesgo que se vivió en varios momentos de la noche, no hubo heridos.Tanto los rehenes como los efectivos que participaron del procedimiento resultaron ilesos.

Ayer las autoridades de la comisaría Cuarta habían solicitado los antecedentes policiales del joven.

Si bien sabían que había estado detenido en una oportunidad en una causa por robo, desconocían el resultado de la investigación.

“Se empezó a poner violento, a disparar”

CIPOLLETTI (AC).- “No sabemos qué le pasó. Aparentemente tiene problemas”, dijo ayer un familiar del muchacho que protagonizó el episodio en Costa Norte de Cipolletti.

Mario Sepúlveda, el detenido, vive en las 70 viviendas de Cipolletti, en la zona norte de la ciudad.

El martes apareció en el barrio ribereño y estaba “bien”, pero “de repente se empezó a poner violento, a disparar”, contó una mujer que vivió de cerca el incidente que por suerte culminó sin heridos.

La testigo dijo que un vecino llamó a la Policía cuando Sepúlveda empezó a disparar.

El lugar donde ocurrió el hecho está ubicado en el sector oeste de Costa Norte, un barrio ubicado debajo del puente carretero que une a Cipolletti con Neuquén.

El predio que fue escenario de la historia, tiene tres viviendas pertenecientes a la misma familia, y un ingreso principal que da a una de las angostas calles de Costa Norte.

El joven de las 70 viviendas optó por entrar a la casa de su abuelo Samuel, de 62 años.

El vecindario seguía alborotado ayer luego de este hecho.

La noche del martes los sorprendió con un movimiento inusual de patrulleros y distintos vehículos, e incluso con temibles disparos efectuados tanto por el sujeto atrincherado como por la policía.

La preocupación reinó en el sector. Y no faltaron también quienes aprovecharon la oportunidad para descargar algunas “broncas”.

La Policía informó que algunos muchachones del barrio les arrojaron piedras cuando estaban trabajando en el lugar. Pero tampoco por esta situación hubo lesionados.


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