Se avanza, “pese a todo”



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La CNEA arrastra algunos problemas crónicos cuya solución demanda una adecuación de presupuestos y estructura que depende, en buena medida, de los objetivos que se fije o le fijen al organismo.

Su plantel de científicos llegó a un límite de envejecimiento preocupante -el promedio de edad supera los 50 años- que compromete el futuro de la institución. La situación es resultado de una combinación de factores entre los que se destacan el congelamiento de vacantes en el Estado, que impide incorporar a nuevos científicos desde 1996, y la “fuga de cerebros”.

Las restricciones impuestas por el Estado a la contratación de personal mantienen a muchos investigadores ligados a la institución bajo la condición de becarios, produciendo una saturación dentro de esa franja que le impone un límite peligroso al desarrollo de la actividad académica.

“No vamos a poder sumar becarios hasta el infinito si los actuales no se ubican laboralmente en otro lado” explican desde el organismo. Las becas disponibles para estudio, perfeccionamiento y doctorado superan las 300.

La adversidad política y económica expulsó a muchos investigadores, desalentados por los magros salarios y la falta de recursos- pero también aguzó el ingenio de los que se quedaron -tanto en la CNEA como en otros ámbitos ciéntificos del país- y continuaron desarrollando conocimiento y tecnología.

Por lo mismo es habitual al recorrer los laboratorios escuchar las lamentaciones económicas -moderadas, por cierto- mezcladas con el orgullo de los resultados de avanzada, incluso a nivel internacional, obtenidos “pese a todo”.

La Dra. Cristina Cambiaggio, gerente del Centro Atómico Constituyente, atribuyó la sobrevivencia y el crecimiento de la institución en tan desventajosas condiciones al hecho de “somos tercos”.

Nota asociada: Mesurado optimismo de científicos por cambios en la CNEA  

Nota asociada: Mesurado optimismo de científicos por cambios en la CNEA  


Comentarios


Se avanza, "pese a todo"