“Se avanzó pero hay que acelerar los tiempos en la Justicia”

Lo aseguró la coordinadora de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema al referirse a la perspectiva de género.





SOCIEDAD

Hace cinco años no había oficinas de la mujer en la Justicia argentina, no era un tema del que se hablaba ni estaba instalada ninguna política de género en los Poderes Judiciales. “Hoy son 14 las oficinas de esta temática en la Justicia del país en las que además se trabaja en forma coordinada en materia de género, se sigue las recomendaciones internacionales, existen más de 40 programas, más de 30.000 personas capacitadas, más de 150 ministros y ministras de Corte que han participado en los talleres, una proliferación del tema que augura que todo irá muy bien”, sostuvo la coordinadora de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Flora Acselrad.

La funcionaria participó del tercer Encuentro Anual de Oficinas de la Mujer de la Justicia Argentina que sesionó en Viedma. En la oportunidad y desde una perspectiva de género fueron evaluados los avances en la materia de cada una de las jurisdicciones provinciales y fueron definidas las líneas de acción para 2015, en concordancia a la impronta federal de las acciones emprendidas desde la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

A pesar de los avances alcanzados, Acselrad planteó la necesidad de acelerar los tiempos y para ello “debemos cooperar entre las diferentes Oficinas y políticas que se van gestando en las instancias locales, estar más conectados. La idea es contruir entre todos algo más potente que produzca una modificación más rápida”.

La fallecida jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carmen Argibay Molina, fue la creadora de estas Oficinas de la Mujer hace cinco años y es notable no sólo el crecimiento de este servicio en todo el país sino la conciencia que generó hacia el interior de la Justicia. Hoy es cada vez más frecuente que los jueces tengan presente al resolver temáticas vinculadas a la cuestión de género pactos internacionales y, sobre todo, una mirada distinta respecto a la perspectiva de género.

Acselrad resaltó la figura de la recordada jueza que “dejó un legado que está en todos los programas con la impronta que ella marcó, una apuesta a que el conocimiento se produce a través de la reflexión entre pares, una apuesta al ser humano como motor de cambio”. En este sentido destacó que los programas en marcha tienen el mayor voluntariado de la historia judicial: 700 personas que además de su función replican talleres en el país que han trasformado los Poderes Judiciales de las distintas provincias.

Admitió un gran déficit en cuanto a lo que produce la Justicia y como atraviesan las mujeres los procesos judiciales. “Manejamos diferentes investigaciones donde hay puntos encuestados vinculados a la revictimización y en que medida la palabra de la mujer no es creída en los procesos, mientras que otras muestran hacia adentro de la Justicia con la diferente composición en la escala jerárquica: hay más mujeres que varones en la Justicia pero el acceso femenino a los puestos de jerarquía sigue siendo muy difícil. Eso es algo que llevará tiempo pero que requiere políticas positivas para que las mujeres empiecen a estar en los cargos de decisión”.

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