Se calienta la frontera entre Colombia y Venezuela

Bogotá criticó abusos en el cierre y deportaciones.

Redacción

Por Redacción

El vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, informó ayer que las autoridades detuvieron a ocho personas acusadas de formar parte de grupos paramilitares y deportaron además a varios colombianos, mientras continúa el cierre de los pasos fronterizos y Bogotá reclamó que se respeten los derechos humanos de sus compatriotas expulsados en le marco de los operativos.

En el segundo día de una operación de seguridad en la frontera con Colombia, Arreaza encabezó el grupo de funcionarios que viajó desde Caracas para supervisar las operaciones en el estado de Táchira, tras un ataque atribuido a grupos paramilitares colombianos y contrabandistas que dejaron tres soldados heridos.

Allí el gobierno declaró el cierre de la frontera por tiempo indefinido y decretó el estado de excepción en cinco municipios fronterizos con Colombia.

El presidente venezolano Nicolás Maduro advirtió que mantendrá cerrados los pasos fronterizos. El estado de excepción prohíbe el porte de armas y autoriza allanamientos y escuchas telefónicas sin orden judicial, según un decreto difundido ayer.

En Bogotá el gobierno colombiano pidió que se respeten los derechos humanos de las personas que han sido deportadas. Según el Ministerio del Interior de Colombia, 394 colombianos que no tenían permiso de residencia en Venezuela han sido deportados, varios de los cuales han denunciado atropellos.

“Insistimos en nuestro rechazo por el cierre de la frontera; este genera un problema social de gran dimensión debido a la cantidad de personas que viven y transitan en la zona legalmente, además de los daños económicos que sin duda deja para los dos países ”, señaló la Cancillería.

Las distorsiones económicas de Venezuela y la falta de control alientan el contrabando y sus derivas violentas en la frontera con Colombia, señalaron analistas.

“La responsabilidad directa es del gobierno (venezolano), que tiene un modelo de control tanto de cambio como de precios que genera los estímulos” para el contrabando, dijo a la AFP el economista Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis.

León indicó que la fijación de “precios solidarios” por parte del gobierno venezolano genera un diferencial enorme que anima a cientos de personas a cruzar diariamente la frontera para comprar gasolina –la más barata del mundo– y otros productos altamente subsidiados que luego revenden en Colombia.

Los analistas también opinan que Maduro aprovecha para enfriar la situación interna de cara a las elecciones legislativas del 6 de diciembre, en las que el chavismo podría perder la mayoría por primera vez, según encuestas. “Estas medidas caen como anillo al dedo en momentos de una campaña electoral, como un distractor importante”, aseguró León.

El gobierno asegura que ordenó cerrar las fronteras ante la presencia de paramilitares y el descontrol en el contrabando.


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