Se diversifican las rutas para ingresar cocaína al Alto Valle

Además de Buenos Aires, se pasa por Córdoba y Mendoza.

CIPOLLETTI (AC).- El 95 por ciento de la cocaína que ingresa al Alto Valle de Río Negro y Neuquén, proviene desde Bolivia, entrando principalmente por Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, al igual que el cinco por ciento restante que sale desde Perú.

En tanto, la marihuana que se consume en la región proviene desde Paraguay. Las rutas que siguen los estupefacientes para llegar al Alto Valle no son las mismas ni sus valores tampoco. Los precios llegan a aumentar hasta 20 veces desde que la droga sale de su lugar de origen.

En Bolivia, por ejemplo, un kilo de cocaína cuesta alrededor de 1.000 dólares. Pero ya en la frontera, del lado argentino, la misma cantidad sale cerca de 1.500 dólares.

A medida que la droga se aleja de los controles fronterizos el valor va aumentando. Cuando llega a Buenos Aires el kilo tiene un valor de entre 3.500 y 4.000 pesos. Y en el Alto Valle, entre 6.000 y 7.000 dólares.

Un “raviol” (porción que se vende luego del fraccionamiento) cuesta en la zona aproximadamente 20 pesos. Si la mercadería es “pura” en cada raviol se incorpora un gramo de cocaína, lo que significa que por kilo se obtiene unos 20.000 pesos.

Pero no siempre se da así. Generalmente los distribuidores colocan sustancias que se denominan “de corte”, que sirven para estirar la cocaína. La más utilizada suele ser la lactosa, (el conocido “Glucolín” que se le da a los chicos). Cuando se arman los ravioles se suele poner hasta 0,6 gramo de cocaína y el resto de lactosa, aumentando la ganancia en alrededor de un 30 o 40%.

La marihuana, si bien no llega a superar tanto su precio original, también marca una notable diferencia.

En Paraguay un kilo de marihuana cuesta unos 250 dólares, en Buenos Aires la misma cantidad llega a valer aproximadamente 450 pesos, y en la zona hasta 800 pesos el kilo.

Cada “porro” (cigarrillo de marihuana), que tiene aproximadamente un gramo o 1,5 gramos de marihuana, cuesta unos tres pesos en el Alto Valle. Si el minorista recibe el kilo a 800 pesos, y vende a tres pesos cada “porro”, logra obtener una ganancia de 2.200 pesos.

La ruta de la cocaína

En el caso de la cocaína, la ruta es distinta. La cocaína que se consume en Argentina en un 95% es de procedencia boliviana y en un porcentaje muy chico, peruana.

Droga de procedencia colombiana prácticamente para consumo interno en Argentina no se ha detectado. Sí hubo en el país secuestros de droga colombiana que estaba de paso, y tenía como destino Estados Unidos o Europa.

La cocaína que llega al Alto Valle ingresa desde Bolivia por distintos lugares de Salta y Jujuy. Desde allí, utilizando distintos métodos de ocultamiento, puede seguir tres vías distintas para llegar al Alto Valle: por Buenos Aires, Mendoza o Córdoba. El porcentaje mayor proviene desde Buenos Aires, y en un 30 o 40% de las otras dos provincias.

Como la cocaína tiene un costo mucho mayor que la marihuana, las cantidades son mucho más chicas.

Justifican la movilización de un distribuidor de la región hasta Mendoza o Buenos Aires para ir a buscar 100 o 200 gramos.

Una vez que llega a al Alto Valle, la distribución se hace en domicilios, en la vía pública o a domicilio, por medio de taxis u otras formas.

Los circuitos de la marihuana

La droga que arriba a la región no proviene por los mismos circuitos. En el caso de la marihuana, casi la totalidad de la que llega proviene desde Juan Pedro Caballero, Paraguay. De allí, en grandes cantidades (entre 400 ó 500 kilos) va disimulada en cargas de camiones u ocultas en camionetas hasta llegar a los distribuidores mayoristas en la Capital Federal o provincia de Buenos Aires. No hay una distribución directa desde Paraguay hasta el Alto Valle.

Desde Buenos Aires, en pequeñas cantidades (alrededor de 15 kilos), arriba a la región. En algunos casos, distribuidores minoristas de la zona la van a buscar o bien distribuidores de la Capital Federal vienen a hacer el reparto. El medio más utilizado por la falta de controles para hacer el tramo Buenos Aires-Alto Valle es el colectivo. Generalmente la marihuana va oculta en el equipaje de los pasajeros, aunque también se utiliza la modalidad de la encomienda.

Los distribuidores no tienen un punto determinado del Alto Valle para dejar la mercancía, aunque a veces se deja en una ciudad la droga que tiene como destino otra.

Hay minoristas en las distintas ciudades esperando cargas de 300 gramos, medio kilo, un kilo o más, según los casos.

Los minoristas realizan el reparto al consumidor, normalmente en barrios marginales o periféricos. Usualmente es el mismo consumidor el que va a buscar la marihuana o los “porros”.

La marihuana es de Paraguay

CIPOLLETTI (AC).- No se han detectado hasta el momento vías directas que traigan a la zona marihuana desde Paraguay o cocaína desde Bolivia. Siempre pasan previamente por otros centros más grandes de distribución en el país: Buenos Aires (marihuana); o Buenos Aires, Mendoza o Córdoba (cocaína).

En el caso de la cocaína, hasta ahora no se encontró droga que estuviera “de paso” por el Alto Valle. En cambio, las ciudades valletanas suelen ser utilizadas como vía de paso de la marihuana hacia Chile.

“El traficante va cambiando los pasos de acuerdo a los controles. No tenemos elementos para decir que la cocaína que viene acá sigue hacia Chile por una cuestión geográfica. ¿Para qué va a entrar acá si tiene frontera con Bolivia?”, aseguran desde Drogas Peligrosas. Dicen que en la región “no hay paso de cocaína” y que la que llega a la región “se queda acá o va más al sur”.

“El consumo en la zona es normal en relación con el resto del país”

CIPOLLETTI (AC).- La idea generalizada en la población del Alto Valle es que la zona funciona como el gran “corredor” de la droga y que es uno de los centros importantes de consumo en el país. Sin embargo, el jefe de la división de Drogas Peligrosas de la Policía Federal con sede en Cipolletti, Eduardo Cervantes, asegura que el consumo aquí es “normal” si se lo compara con el de otras ciudades importantes de la Argentina.

Esta realidad, sin embargo, no aleja a la región de una problemática que preocupa: Un “porro” sale tres pesos y este valor está al alcance de cualquiera. Esto hace que no sólo las edades de los consumidores bajen, sino que la droga pueda llegar a quienes tienen menos recursos.

“Antes por ahí se conformaban con el alcohol. Hoy tienen al alcance y casi al mismo precio que la cajita de vino, un cigarrillo de marihuana. Esto es un fenómeno mundial porque hay una superproducción de droga en el mundo”, afirma Cervantes. “Río Negro” publicó hace unos meses la situación que se estaba dando en las escuelas de Neuquén con el consumo y tráfico de estupefacientes en las aulas. Si bien Drogas Peligrosas no tiene datos al respecto -“no hay una denuncia concreta ni las actuaciones de oficio dieron cuenta fehaciente de esto”, dicen- lo cierto es que la droga está al alcance de los jóvenes y es ingenuo pensar que no se traslada en los distintos ámbitos.

“No quiero decir que en las escuelas no hay jóvenes que no sean adictos a las drogas porque la droga está instalada en la sociedad. Sí lo que puede haber es un suministro entre ellos, entre los que consumen”, afirma.

Para poder reconocer estas situaciones y saber qué hacer, el subcomisario Cervantes anticipó que este año se dictarán cursos a docentes.

La experiencia ya se dio el año pasado con unos 300 docentes, en Cipolletti. “Como cualquier ciudadano lo primero que tienen que saber es que las denuncias son con identidad reservada. Los datos personales de quien hace la denuncia no trascienden jamás y no va a tener acceso ni el abogado de la parte imputada. Queda en un sobre cerrado en la caja de seguridad en la secretaría del juzgado”.

“Después hay que saber diferenciar un problema de adicción, un problema de consumo y un problema de tráfico dentro de un colegio para actuar diferente en cada caso. Si un chico le refiere al docente que es adicto a determinada droga, eso no es delito. El consumo de drogas no está penalizado, sí la tenencia de droga para consumo. El docente debe orientar, a través del gabinete psicopedagógico con apoyo de los padres para darle una orientación y contención a ese chico. Es independiente de la justicia”, afirmó el subcomisario.


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