Se fugó otro preso de la cárcel de Cipolletti

Se dieron cuenta en un recuento de internos.

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Edmundo Castillo Vank tiene 37 años y, como mide sólo 1,55 metros, lo apodan “El Petiso”.

CIPOLLETTI (AC).- Un preso que estaba condenado a 13 años de prisión por un abuso sexual se escapó el miércoles del penal de Cipolletti. El recluso tenía buena conducta dentro de la cárcel y por eso realizaba algunas tareas de mantenimiento y limpieza. El hombre aprovechó la confianza de los celadores, pasó inadvertido por uno de los puestos de control y saltó el alambrado. Crece el malestar por las constantes fugas. Edmundo Castillo Vank, de 37 años, se fue el miércoles a plena luz del día y nadie notó su ausencia hasta que los celadores realizaron el recuento habitual de los presos. Dijeron que el hombre era considerado un “preso de confianza” y que por eso tenía autorización para realizar tareas en el patio del penal. El recluso aprovechó un momento de distracción y se fue sigilosamente. Ahora está siendo buscado por la brigada especial que se conformó para recapturar a todos los condenados que se han fugado de la cárcel que está en el paraje El Treinta. En diciembre del año pasado se produjo la primera fuga grupal en el penal de Cipolletti, que se inauguró en 2010. En esa oportunidad cuatro presos consiguieron violar las medidas de seguridad y escaparse por el fondo de la penitenciaria. La Policía logró recapturar a José Eduardo Henríquez, Gabriel Andrés Ríos y Miguel Ángel Cirer. Continúa prófugo Jorge Luis Henríquez, que es hermano de José Eduardo y esta condenado por un robo y homicidio. Huyó y mató El 31 de enero, al atardecer, otros cuatro presos se fueron sin mayores dificultades. Por esa fuga imputaron y separaron de su cargo al celador responsable del puesto de control del sector por donde se escaparon. En aquella oportunidad se fueron Elvio Llanquileo, Pablo Leiva, Diego Mariguan y Roberto Melo. Este último fue apresado en Allen en medio de un operativo que se inició a raíz del asesinato de un hombre de apellido Gala Loncón. Según la hipótesis de los investigadores, Melo en realidad quiso asesinar a su propio abuelo, que declaró en su contra en el proceso judicial por el cual terminó condenado a 12 años de prisión por otro homicidio ocurrido en 2010. A raíz de las reiteradas fugas, la Policía conformó una brigada especial para detener a los evadidos de la cárcel de Cipolletti, que es de escasa seguridad y no está en condiciones de alojar a presos peligrosos. Castillo Vank, que se fugó el miércoles, estaba condenado por la Cámara Segunda de Cipolletti a 13 años por un abuso sexual. Es conocido como “el petiso”, mide 1,55 metros y antes de ser sentenciado residía en Cinco Saltos.

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