Se fugó un condenado por homicidio

Es Joel Sepúlveda, quien mató a la pareja de la hermana. Había recibido una pena de ocho años, pero fue apelada.



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Sepúlveda se escapó de la alcaidía de Roca, aunque no se había confirmado por dónde lo hizo.

ROCA (AR).- Un detenido que había sido condenado por el crimen de la pareja de su hermana a ocho años de prisión, se fugó entre el lunes a la noche y ayer a la madrugada de la alcaidía de esta ciudad, y hasta anoche no había sido recapturado.

Las autoridades carcelarias intentaban determinar la forma en que utilizó Joel Sepúlveda para escapar, ya que en una primera inspección y según información extraoficial, no se habrían detectado cortes de barrotes ni túneles.

Sepúlveda fue condenado por la Cámara Segunda del Crimen de esta ciudad por el delito de homicidio simple.

Sin embargo, la sentencia no está firme, ya que su defensor Eves Tejeda había presentado una apelación, ya que había solicitado que su cliente sea absuelto.

El crimen ocurrió el Allen el 13 de noviembre de 2006, y ese mismo día el imputado se entregó a la policía. La víctima fue Daniel Ormeño, quien recibió un puntazo que le provocó la muerte cuando era llevado al hospital.

Sepúlveda había reconocido ante los jueces de la Cámara Segunda que cuando se enteró que su hermana había sido golpeada, fue en busca de Ormeño. “Le quería preguntar por qué lo había hecho, pero sin decirme palabra me pegó una trompada en la cara”, dijo en la primera audiencia del debate.

Tras el golpe en el rostro, Sepúlveda dijo que Ormeño sacó un cuchillo y que alcanzó a esquivar un puntazo. “Estaba borracho, no sé por qué me atacó así. Empezamos a forcejear y le saqué el arma. Me dijo 'parece que vos también sos bueno con el cuchillo'. Lo tenía apuntado, se me vino encima y se lastimó (en referencia a la puñalada mortal). Tiré el cuchillo y le dije que lo íbamos a arreglar a los golpes, pero dio unos pasos y se cayó al suelo”, dijo el imputado.

De todos modos, la versión del imputado no convenció al fiscal Edgardo Rodríguez Trejo, quien resaltó que la herida que había recibido la víctima no era leve, como para pensar que haya sido accidental. Incluso le remarcó que la herida tenía una profundidad de tres centímetros.

Esta versión había sido respaldada por el presidente de la Cámara, César López Meyer, quien le dijo que parecía muy raro que una persona se clave sola en un cuchillo.


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