Se lo iban a dar a Cominco
NEUQUEN (AN) – En 1995 Jorge Sobisch firmó la cesión de El Mangrullo a la empresa canadiense Agrium (antes denominada Cominco) para ponerlo a disposición de una planta de fertilizantes que construiría esta empresa. A cambio de este aporte y de otro, de 100.000.000 de dólares, el Estado se quedaría con el 3% de la propiedad de la futura fábrica.
Pocos meses más tarde, ya con Felipe Sapag como gobernador, la operación quedó disuelta y se indemnizó a los canadienses.
El yacimiento que hoy, 11 años después de aquel episodio, comenzó a producir es uno de los pocos, sino el único, de los transferidos por Nación a Neuquén a principios de los 90 con interés para las empresas.
Tras la pueblada de Cutral Co y Plaza Huincul, Sapag decidió transferir el yacimiento a sus municipios y resignó a favor de ellos las regalías. Las municipalidades crearon un ente (ENIM) que promovería la reconversión de la economía de las ciudades. Eran tiempos de crisis, de falta de empleo (se producía mucho y se perforaba poco) y precios internacionales del petróleo en caída.
El Mangrullo fue dado en operación a Petrolera Santa Fe, a cambio de un aporte de 25.250.000 dólares, que financió al ENIM. Petrobras (se quedó con Petrolera Santa Fe), logró ahora sacarle valor a este yacimiento.