“Se puede reclamar sin liderazgos mezquinos”

Para los ciudadanos probos que viven de su trabajo, es decir honestos, es una muy buena noticia el denominado “N8”, porque hace suponer que parte de la comunidad tiene capacidad de reacción ante la inoperancia y la impudicia de quienes tienen el manejo del gobierno. El 13 de septiembre fue una clara manifestación de que la decencia está latente y todavía es posible; más aún: de que se puede reclamar libremente, sin liderazgos mezquinos, en una clara demostración de fortaleza cívica. Si el N8 ocurre, como aspiran los iniciadores, es porque las instituciones y los organismos de orden privado no cumplen el rol que el sistema democrático les ha facilitado. Es obvio que están cómodos y la civilidad los supera utilizando pacíficamente los medios sociales de comunicación. Aquí es necesario reconocer que el periodismo, oral y escrito, es el único foro donde se escuchan voces en forma crítica hacia los gestores de turno que detentan el poder público reclamando con fuerza el accionar transparente de la Justicia y de los políticos. Lamentablemente la gran masa es sorda a estos comunicadores y ocupa su tiempo libre para ver programas televisivos y radiales de escaso interés cultural que generalmente tienen un fuerte apoyo de parte del mismo Estado. Al hombre se lo maneja con más facilidad cuando es menos ilustrado y de ello la mayoría de los políticos es consciente, propugnando ese statu quo. Esto no es nuevo, pero el hecho va creciendo en la medida en que la institución escuela se empobrece paulatinamente. Es una lástima, pero es lo que ocurre. Es de esperar que el N8 rinda sus frutos y en el futuro se pueda afirmar que en nuestro país el cambio se inició con cacerolazos. Omar Abel González, DNI 5.749.340 Neuquén

Omar Abel González, DNI 5.749.340 Neuquén


Para los ciudadanos probos que viven de su trabajo, es decir honestos, es una muy buena noticia el denominado “N8”, porque hace suponer que parte de la comunidad tiene capacidad de reacción ante la inoperancia y la impudicia de quienes tienen el manejo del gobierno. El 13 de septiembre fue una clara manifestación de que la decencia está latente y todavía es posible; más aún: de que se puede reclamar libremente, sin liderazgos mezquinos, en una clara demostración de fortaleza cívica. Si el N8 ocurre, como aspiran los iniciadores, es porque las instituciones y los organismos de orden privado no cumplen el rol que el sistema democrático les ha facilitado. Es obvio que están cómodos y la civilidad los supera utilizando pacíficamente los medios sociales de comunicación. Aquí es necesario reconocer que el periodismo, oral y escrito, es el único foro donde se escuchan voces en forma crítica hacia los gestores de turno que detentan el poder público reclamando con fuerza el accionar transparente de la Justicia y de los políticos. Lamentablemente la gran masa es sorda a estos comunicadores y ocupa su tiempo libre para ver programas televisivos y radiales de escaso interés cultural que generalmente tienen un fuerte apoyo de parte del mismo Estado. Al hombre se lo maneja con más facilidad cuando es menos ilustrado y de ello la mayoría de los políticos es consciente, propugnando ese statu quo. Esto no es nuevo, pero el hecho va creciendo en la medida en que la institución escuela se empobrece paulatinamente. Es una lástima, pero es lo que ocurre. Es de esperar que el N8 rinda sus frutos y en el futuro se pueda afirmar que en nuestro país el cambio se inició con cacerolazos. Omar Abel González, DNI 5.749.340 Neuquén

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