Se relanza la discusión por la matanza de perros

En la ciudad de Neuquén está prohibida desde el 2002.



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Enviada por la lectora Silvana Gore

La normativa en defensa de los canes se flexibilizó en el 2008 y se permitió el sacrificio de “mordedores” comprobados.

NEUQUÉN (AN).- Cuando el 7 de mayo, el Instituto nacional de enfermedades respiratorias Emilio Coni de Santa Fe confirmó que las muestras de sangre remitidas por la subsecretaría de Salud de Neuquén habían dado positivas al análisis por leptospirosis, el ciclo que cumple desde hace una década la discusión por la matanza de perros en la capital provincial volvió a comenzar. En Neuquén, según los relevamientos oficiales, hace 10 años vivían cerca de 35.000 perros y se permitía el sacrificio como método de control poblacional. En el 2006, cuatro años después de que se prohibió la matanza, la cifra se duplicó. Este es el principal argumento de quienes pretenden reinstaurar la captura y sacrificio de perros sin dueño para revertir los números. Un frío análisis permitiría trazar una relación de causa y efecto, pero para las protectoras y los amantes de los animales, que desde que en 2002 se sancionó la ordenanza que planteó la prohibición reclamaron en forma sistemática la puesta en marcha de todas las medidas preventivas que la norma planteó como complementarias de la decisión, se resisten a esa simpleza. Sostienen que en realidad esas medidas nunca se implementaron con seriedad o firmeza y que el aumento de la población canina en los niveles registrados tiene que ver con una desidia estatal, por lo que apuntan a los últimos gobiernos municipales.

La ordenanza 11.036 incorporó, en junio de 2008, la figura de los perros mordedores. Habilitó el sacrificio para esos casos y ratificó la prohibición para el resto, que regía desde el 2002, aunque en un artículo específico, aclaró que mediante una declaración de las autoridades de Salud Pública, la restricción se levantaría.

En mayo, a partir del brote de leptospirosis en Colonia Nueva Esperanza, la subsecretaría solicitó formalmente la excepción. Con la normativa en la mano, los concejales la aprobaron en forma unánime, a pesar de los reclamos de organizaciones protectoras como ALAP (Asociación los amigos del perro). El activador de la discusión, esta vez, no fueron los crecientes casos de mordidas de perros, como en 2007 –se planteó que hubo más de 1.200 casos– sino un problema sanitario. Lo cierto es que, además de la excepción, se comenzó a discutir, nuevamente, la posibilidad de levantar la prohibición por más tiempo. El miércoles, cuando se vuelva a reunir la comisión de Ecología del Concejo, se comenzará a analizar el futuro de un proyecto de referéndum que presentó el bloque de concejales de Une para relanzar la discusión.

Como en toda historia, en esta hay héroes y villanos. Claro que la apreciación cambia con la perspectiva. No es una película ni una novela, pero Cachorro, aquél Doberman que en 2001 provocó graves heridas a una mujer y salvó el pellejo por la movilización inmediata y masiva de organizaciones protectoras de animales, fue el héroe del movimiento que logró, en diciembre de 2002, la declaración de municipio no eutanásico para Neuquén. Para ellos, los villanos fueron los concejales, veterinarios y todo aquel que se opuso a la declaración. El intendente en aquellos años, el actual diputado nacional Horacio Quiroga, no tuvo más alternativa que “indultarlo”, tal como los programas de resúmenes televisivos se encargan de recordar de tanto en tanto con la placa roja que el canal Crónica transmitió en la ocasión.

En los años siguientes se lanzaron programas de esterilización, empadronamiento de perros y diferentes convenios que apuntarían a evitar la libre reproducción de los animales sin dueño en la calles de la ciudad, pero por distintas razones –no se cumplieron, se cumplieron en parte o, directamente, no resultaron– la población de perros, más allá de imprecisiones en las cifras que se manejan, creció.

Desde el municipio, la semana pasada se anunció que, en cumplimiento del plan contra el brote de leptospirosis en la meseta, se inició el proceso para sacrificar los primeros 220 perros. “Aún no los hemos retirado, pero se trata de animales cuyos dueños dijeron que no los querían”, explicó desde el municipio el secretario de Servicios Urbanos, Julián Villar. Confirmó que los animales “están muy enfermos, dañados o son peligrosos”, pero aclaró que no es intención avanzar hacia matanzas masivas.

“Hoy (por ayer) limpiamos el lote en el que se dio el brote y en 10 ó 15 días más estamos terminando con los caniles de zoonosis”, dijo el funcionario que, en cierto punto, intenta despegarse de lo hecho, o no hecho, en el pasado.

LUCIANO MAGGIO

lucianom@rionegro.com.ar


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