Se venía una batalla de barras y por eso no se jugó

La policía desactivó una emboscada y la Aprevide suspendió Independiente-Unión

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La locura vuelve a estar a la orden del día en el fútbol argentino y lo que iba a ser un partido casi acaba en tragedia. Es que los violentos de las dos facciones de la barra de Independiente estuvieron a punto de medir sus fuerzas a fuego y sangre, cosa que finalmente no ocurrió porque la Policía desactivó la batalla, apresó a 33 de ellos y, más tarde, el Aprevide suspendió el partido entre el Rojo y Unión. Las dos facciones de la barra se disputan el poder en la tribuna y el negocio del fútbol. Hoy el sector que responde a César Loquillo Rodríguez es el denominado “oficial” y se ubica generalmente en la tribuna Norte, mientras que el disidente es el de Bebote Álvarez, quien supo ser el jefe de los violentos pero que se vio desbancado cuando el presidente Javier Cantero comenzó con su cruzada contra los barras. El choque no llegó a producirse porque esta vez las tareas de investigación dieron frutos. En realidad, se venía alertando sobre esta pelea desde hace al menos dos semanas atrás. Incluso había mucha “información” en las redes sociales. La policía desactivó el posible enfrentamiento, apresó a 33 barras “oficiales” y secuestró cuatro armas de fuego y al menos una docena de “facas”. Había dos planes: el de Loquillo era emboscar a tiros limpios a sus enemigos y el de Bebote, copar la tribuna Norte a golpes y ganar la batalla mientras el partido se disputaba. Para eso había conseguido nada menos que unas 700 entradas, aún sabiendo que tiene la entrada prohibida. Es decir, la convivencia volvió a escena, o nunca se fue. Lo cierto es que la Policía consiguió detener a los violentos de Loquillo antes de la potencial masacre. Lo hizo un en bar abandonado ubicado frente a la puerta 4 de ingreso al estadio “Libertadores de América”. Ahí estaban, armados, parapetados en techos y ventanas, esperando a sus adversarios para abrir fuego. Los efectivos allanaron el lugar y detuvieron a los barras, a quienes les secuestraron dos pistolas calibre 9 milímetros, un revólver calibre 38, otro calibre 32 y varias facas. Todos los detenidos pertenecen al sector de Loquillo Rodríguez y ahora deberán aguardar lo que en las próximas horas disponga la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Pero la historia no termina ahí, y sigue en las acusaciones. El abogado Rodrigo González, defensor de Loquillo, denunció que la Policía “había liberado la zona” para que el sector de “Bebote” Alvarez “pudiera volver a ocupar la tribuna” del estadio donde se ubicada la barra. El letrado aseguró que “fueron detenidos porque personal de la comisaría Primera protege a un grupo, lo dijeron abiertamente y está denunciado en la Justicia. Están liberando la tribuna de Independiente para que una facción vuelva, la comisaría selecciona qué facción entra y cuál no. Es así de grave”, disparó. La batalla que Javier Cantero comenzó contra los barras, la violencia y sus negociados tuvo mucho de valiente y arriesgado, e incluso fue un poco de aire fresco en este fútbol que huele mal, pero los resultados no fueron los esperados. Los barras no sólo siguen en la cancha, ahora también hay dos facciones y está claro que estos lamentables capítulos continuarán. Es más, es difícil olvidar aquella frustrada asamblea de hace un par de meses, cuando los violentos entraron y atacaron a parte de la dirigencia. Cantero aceptó la decisión del Aprevide de suspender el partido, felicitó a la Policía por detener a los barras y tiró: “Acá lo deportivo quedó en segundo plano”. Y, aunque le dolió que su equipo no disputara el encuentro, bancó la decisión al enterarse de la violencia que podría haberse generado: “Está bien que lo hayan parado (...) Como otras veces nos quejamos, hoy hay que felicitar a la Policía. Había muchos armados y si se pudo evitar una tragedia, bienvenido”. Ahora habrá que ver cuándo y en qué condiciones se disputará Independiente-Unión. Las conversaciones al respecto se iniciarán el martes en AFA.

DyN

Con las manos en la masa: los efectivos “pescaron” con armas de fuego y facas a los violentos de Loquillo.


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Se venía una batalla de barras y por eso no se jugó