Se viene Nonpalidece

La banda de reggae de Tigre se presentará en Cipolletti y General Roca la próxima semana junto con Kenyatta Hill, cantante de la legendaria agrupación jamaiquina Culture.

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Nonpalidece empezó el año con todo. A la alegría por la presentación del cuarto disco (“El fuego en nosotros”) que los tiene a full en una especie de torbellino desde el 2010, se suman los recitales junto con Kenyatta Hill, cantante de Culture, y la interpretación de un puñado de canciones de esa banda legendaria del reggae jamaiquino. En ese tren, tendrán un encuentro con el público de la región la próxima semana en Cipolletti (el 27 en Meet) y en General Roca (en el bar de La Pampa 1575). Un acontecimiento. Ciertamente. Nonpa y Kenyatta le pondrán música y voz a un sonido que es, a la vez, una forma de resistencia.

A poco de tocar en Tilcara, Bruno Signaroli (guitarra de Nonpalidece) celebra el compartir escenario con Hill y deja filtrar la emoción que significa acompañar a un referente del roost reggae. “Estamos por todos lados: tocamos en Mar del Plata, Buenos Aires, Uruguay, Córdoba, ahora Jujuy”, cuenta el guitarrista de la banda numerosa de Tigre que se completa con Néstor Ramljak en voz, Martín Mortola en teclados, Gustavo Pilatti también en guitarra, Facundo Cimas en bajo, Germán Bonilla en batería, Agustín Azubel en saxo tenor y Ariel Sciacaluga en percusión y coros.

¿El último disco es más de la vieja escuela del reggae, un poco más oscuro?

– Puede ser, aunque no fue muy consciente, un poco también tuvo que ver con Kenyatta, con su manera de grabarlo, de mezclarlo. Para nosotros está bueno porque es como un desafío, si bien conocemos las canciones, algunas las hemos tocado nosotros como Nonpalidece, pero no un set de 17 canciones como lo que estamos haciendo ahora. La verdad es que la Culture, que era la banda del padre de Kenyatta, es un grupo muy significativo para todo aquel que escucha y toca reggae. Entonces sentís desde una emoción en hacerlas, hasta un respeto y una preocupación, para que suene a la altura de las circunstancias.

– Es una responsabilidad...

– Sí, además nosotros lo vimos a él girando acá tocando las mismas canciones con una banda de la hostia, con unos músicos que son unos animales, entonces tratar de ponerte un poco en los zapatos de esa gente hace que te tengas que forzar un poco también y está bueno, es una linda experiencia.

–¿Tienen pensado grabar algo con él?

– Para este año lo dudo. Desde mitad de año hasta ahora estamos en una especie de torbellino de tocar, tocar, tocar y la verdad es que no nos sentamos ni a componer nada nuevo. En marzo, abril haremos un parate y creo que a partir de eso vamos a empezar a pensar en armar un nuevo disco, pero dudo que sea para este año.

– ¿Al girar por las provincias pueden notar que hay como una efervescencia del reggae?

– Sí, lo veo en cada lugar donde estamos. Y la verdad es que me sorprende mucho, todavía, cada vez que caemos en un lugar y vemos público, que hay movida de reggae, un barcito o una banda. Creo que el reggae en la Argentina está a punto caramelo. Para nosotros es una alegría porque hace un montón de años que pateamos con esto y está bueno que se abrieron orejas para todos lados.

– ¿Crees que es porque la cultura reggae es más creíble que otros géneros?

– No podría decir eso porque hay de todo también. Creo que tiene que ver con que la gente descubrió una música que no conocía y es una música que trasciende varias fronteras. Primero porque tiene un mensaje, hay muy poca gente que canta reggae y habla de nada, todo el mundo es como que trata de decir algo. Además que es un ritmo que si bien tardó en llegar acá, traspasa un montón de géneros. Me parece que tiene una vibración o algo que llega a un montón de lugares.

¿En Argentina tiene un sello particular?

– No sé si Argentina, te podría hablar del reggae en español. Lo veo más unificado por ese lado. Me parece que tiene una impronta de las bandas que cantan en español, no le veo un sello argentino.

– ¿Tienen algún mensaje este año para la gente?

– Nosotros la verdad es que no somos profetas ni queremos hacer escuela de esto, somos músicos, hacemos canciones y la verdad es que todos queremos estar en un lugar mejor y que las cosas sean mejor. Por ahí suena redundante esto del positivismo, pero realmente creemos que el mundo ya tiene bastante mierda como para seguir sumando algo oscuro. Queremos tirar un poco de luz. Lo que nos interesa transmitir en nuestros shows es que uno va a un recital, disfruta, se divierte, pero con la idea de que estoy compartiendo espacio con una persona a la que le debo respeto. Entonces, es ver un poco al otro, cuidarlo, acá nosotros tenemos una larga experiencia de que no nos han cuidado, es más, nos maltrataron toda la vida, desde el Estado y de un montón de lugares. La idea es cuidarnos entre todos y tirar todos para el mismo lado, en cuestiones básicas de humanidad. No estamos inventando nada pero tratamos de que la gente lo perciba. Y de ser consecuentes con lo que decimos.


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