Sector automotriz: incógnitas ante la creciente demanda

El sector automotriz muestra mejoras desde la demanda y desde la oferta. En 2003, el crecimiento fue del 9% y cambió la tendencia negativa de otros años. Pero hay incógnitas sobre la producción.

El sector automotriz es fuertemente dependiente de la evolución de la economía, en especial del consumo. Esta variable está proyectándose hoy como impulsora de la actividad económica, lo que hace suponer que el marco para la expansión de las ventas de la industria automotriz argentina podría ser favorable.

Esto a su vez puede ser acompañado por un leve repunte del crédito. Pero por el lado de los insumos, se observa una tendencia creciente en el nivel de precios, en contraposición a la necesidad de precios bajos para mantener la demanda, lo cual podría generar cuellos de botella.

Del lado de la oferta de automóviles, si bien se estima una producción entre 190.000 y 200.000 unidades, con un crecimiento de alrededor de 15%, la permanencia de la fuerte presencia de unidades importadas, no permitiría una mayor expansión de la producción generada por el incremento esperado del consumo.

Estas son las conclusiones del Centro de Estudios Bonaerenses (CEB), cuyos analistas económicos evaluaron al sector automotriz hoy y las incógnitas que sobre éste se ciernen.

Durante 2003 -analiza el CEB- la recuperación estuvo impulsada por la absorción doméstica. De hecho, el aporte al crecimiento del PBI del 8,7%, fue de 10,9%, dividido en 5,3% de consumo privado y un 5,5% de inversiones.

El crecimiento del consumo puede medirse a través de distintos indicadores, como las ventas en «shoppings», supermercados, consumo de servicios públicos y ventas de autos a concesionarios, que mostraron incrementos a lo largo del año, tanto en promedio como en su variación interanual. Dentro de este grupo de indicadores, el más destacado fue la venta de autos, que creció en promedio un 25% y 219,6% en diciembre de 2003, respecto de igual mes del año anterior.

Los factores determinantes fueron el incremento de la demanda laboral, la mayor confianza del consumidor y, principalmente, el nivel de precios estable y la consecuente mejora del salario real.

Destaca el CEB que el sector automotriz no muestra mejoras sólo por el lado de la demanda, sino también por el lado de la oferta. En el 2003, el Estimador Mensual de Industria creció un 16%, en comparación con el año anterior; el sector automotriz acompañó este crecimiento (9%) y, lo más importante, es que cambió la tendencia negativa que venía presentando en los años anteriores.

En los meses que van del año 2004, las ramas industriales que mejor desempeño mostraron en el primer bimestre, con respecto a igual período del 2003, fueron los productos de editoriales e imprentas (46,2%), agroquímicos (40,2%) y automotores (51,5%), siendo este último el de mayor crecimiento.

Precios y salarios

 

Puntualiza el estudio: como viene ocurriendo desde que terminó la recesión, el mayor consumo y la sustitución de importaciones son los motivos que explican el repunte de la industria en general. Pero, para el sector automotriz, la mejora viene apuntalada por la evolución positiva de la primera variable, dado que, al contrario de lo que ocurre en otros sectores, como el textil, no se han logrado sustituir las unidades provenientes de otros orígenes (particularmente de Brasil).

De hecho, los patentamientos de automóviles, en lo que va del año (51.160), ya suman el 36% del total del 2003 y más del doble de los que se registraron en igual período del año anterior (21.230); por el lado de las ventas a concesionarios, también se produjeron incrementos, como se comentó anteriormente.

Un factor que incide en este comportamiento, observa el CEB, es la mejora del salario real (en términos de IPC) y fundamentalmente del salario respecto de los precios de la industria de bienes durables.

Si bien los salarios reales del 2003, respecto de 2001, mostraron caídas de acuerdo a las variables analizadas (IPC general, del sector automotriz, sector de electrodomésticos y Canasta Básica Alimentaria), se observa como tendencia que los mismos repuntaron a partir de la segunda mitad del 2002. En este aspecto, el salario real respecto de los precios del sector automotriz, fue el que comenzó a incrementarse primero y fue justamente el que, a lo largo del 2003, mostró un mayor repunte (24,1%), en comparación con el resto de los sectores (electrodomésticos, 14,5%).

Desde febrero de este año, en comparación con igual mes del 2003, también presentó las mayores variaciones en relación al el resto de las variables seleccionadas. Pero, debe tenerse en cuenta -advierte el centro- que se está comparando con niveles muy bajos de salarios; si se realiza la comparación de febrero de este año contra el último mes del 2003 el sector automotriz es el que menor mejora en términos de salarios presenta.

El grupo de estudios eco

nómicos hace notar que otro elemento indicativo de la mejora en las ventas es que la cantidad de salarios necesaria para alcanzar el precio promedio de un auto cayó un 13%. Pero, un factor a destacar es que aún nos encontramos un 77% por encima de la cantidad de salarios que necesitábamos en diciembre de 2001.

Bajo esta óptica, resulta claro para el CEB que los precios de los automóviles no tienen demasiado margen para aumentar. Esto podría generar problemas en el sector, debido a que los precios de algunos insumos que utiliza la industria automotriz, se han incrementado más que el índice de precios mayorista (IPIM) nivel general en el período febrero de 2003 respecto de diciembre de 2001 (121%). Estos sectores fueron petróleo y gas (con un incremento del 281%), productos refinados de petróleo (122%), y productos metálicos básicos (176%), en dicho período de análisis. A esto se le suman los «contratos cerrados» de exportaciones en el 2003 que fijan los precios de venta.

Además, por el lado de la producción, las mejoras en las ventas no se han visto plasmadas en su totalidad, dado que en el 2003 el 58% de las ventas a concesionarios correspondían a autos importados.

En lo que va del año, (enero-febrero de 2004), el porcentaje llego a 67%. Éste es un dato no menor si se tiene en cuenta que en el 2002, el 56% eran ventas de autos nacionales.

 

Desahorro

 

Durante el 2002 se observaron niveles de ahorro en la economía del 22% del PBI, superando el 16% registrado en el 2001. Hacia el 2003 este nivel fue del 21%.

Así, el estudio concluye que el desahorro fue el principal factor que incidió en las ventas de vehículos, dado que los créditos se mantuvieron invariables, impulsando al stock de los mismos a la baja.

Las compras por desahorro se dieron a través de tres vías. La primera es poco factible de mensurar, debido a que surge del desahorro de dólares que permitió tener un mayor poder adquisitivo a la hora de comprar autos nacionales, luego de la devaluación.

La segunda vía fue a través del plan BODEN, que permitía que los ahorros «acorralados» pudieran ser utilizados para la compra de autos a través de bonos.

El plan BODEN facilitó la compra de aproximadamente 15.000 vehículos, de los cuales muchos se hubieran vendido sin la existencia de estas facilidades, pero utilizaron las ventajas de compra a través de bonos, de modo que el efecto neto del plan BODEN fue de aproximadamente 7.773 autos vendidos.

En tercer lugar, describe el CEB, la mejora del salario real incidió en la toma de planes de ahorro y financiamiento, los cuales aumentaron en un 117% de enero a diciembre de 2003, alcanzando las 7.026 suscripciones en el último mes del año.


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