Secuestraron por unas horas al jugador Serrizuela

Fue reducido frente a su casa y el pago lo negociaron con su mujer, embarazada.



BUENOS AIRES (Télam).- El futbolista Juan José Serrizuela fue secuestrado y amenazado de muerte, junto a su cuñado, por delincuentes que lo sorprendieron cuando llegaba a su casa de Bernal y lo liberaron una hora y media después en el partido de Avellaneda, tras el pago de un rescate, informaron ayer fuentes policiales.

El actual jugador de Lanús, de 27 años, aseguró que durante su cautiverio fue amenazado con ser “baleado en sus piernas” si sus familiares no pagaban el rescate y dijo que el año pasado ya había sido advertido de que querían secuestrar a sus hijos, por lo que contrató una custodia para ellos.

Su esposa, embarazada de nueve meses, presenció junto a sus dos pequeños hijos el secuestro de su marido y fue quien recibió el primer llamado extorsivo en el que le pidieron una suma de dinero para liberar a Serrizuela sano y salvo.

Mientras era llevado cautivo en un auto por distintas zonas del sur del conurbano, el jugador dijo que se cruzaron con varias patrullas policiales, aunque consideró que “fue mejor” que ningún policía advirtiera lo que sucedía, ya que los delincuentes estaban muy nerviosos y violentos.

El hecho se inició antenoche, cerca de las 21.30, cuando el jugador regresaba a su casa, acompañado por su cuñado, luego de participar del entrenamiento del club Lanús.

Cuando bajó de su Audi en la puerta de su domicilio de Gordillo 117, en el barrio Don Bosco, de Bernal, fue sorprendido por tres delincuentes armados que se trasladaban en una camioneta y se lo llevaron cautivo en su propio auto junto a su cuñado.

Serrizuela fue ubicado en el asiento delantero del vehículo y su cuñado en el de atrás, mientras dos de los captores los mantenían apuntados a la cabeza con armas y los obligaban a mantener la vista hacia abajo para que no vieran sus rostros, según relató el futbolista.

En tanto, desde otra camioneta y aparentemente desde una moto, otros integrantes de la banda seguían el recorrido del auto en el que iban las víctimas.

Las fuentes policiales y el jugador relataron que los asaltantes se comunicaron mediante un teléfono celular con la esposa de Serrizuela, Laura -embarazada de nueve meses-, a quien le exigieron una elevada suma de dinero como rescate.

Según contó ayer a la mañana la mujer, recibió el llamado instantes después de presenciar, junto a sus pequeños hijos, cómo se llevaban a su esposo cautivo.

Las negociaciones con la banda las mantuvo un sobrino del futbolista, de 17 años, quien relató que recibió constantes amenazas para que hiciera lo que le exigían. Luego de acordar que sería el joven quien pagaría el rescate, ya que en principio los captores querían que acudiera a su encuentro la esposa del jugador, se efectuó el pago que, según las fuentes, fue de unos mil pesos.

El sobrino de Serrizuela entregó el dinero luego de seguir indicaciones telefónicas de la banda, que implementó un sistema de postas para concretar el pago. Luego de casi una hora y media de cautiverio, y tras ser paseado por varios puntos de la zona sur del conurbano, Serrizuela fue liberado junto a su cuñado.

 

Los futbolistas y familiares como víctimas

BUENOS AIRES (Télam).- El secuestro sufrido por Juan José Serrizuela se suma a una larga lista de casos en los que futbolistas o sus familiares fueron víctimas de la delincuencia en los últimos años.

Unos de los últimos resonantes casos fue el del padre del ex jugador de Boca Juniors Christian Traverso, Luis, secuestrado el 29 de setiembre pasado por una banda que lo capturó en el partido de Tres de Febrero y exigió medio millón de dólares como rescate.

Con anterioridad, había sido el turno del padre del ex mediocampista de River Plate Rubén Astrada, quien el 26 de junio de 2003 fue secuestrado en Boulogne por una banda que exigió un elevado rescate para liberarlo.

También ese año, en el mes de julio, el delantero de Boca Juniors Alfredo Moreno y su esposa permanecieron cautivos de una banda que abordó el auto en el que viajaban y los mantuvo cautivos durante dos horas.

El 27 de diciembre del 2002, en tanto, fue secuestrado el hermano del volante de River Plate Víctor Zapata. Germán Zapata, de 16 años, fue capturado cuando caminaba con una chica en una zona de Billinghurst por delincuentes que inicialmente pidieron un rescate de medio millón de dólares, pero que a los 16 días lo liberaron por una cifra considerablemente menor.

El 16 de junio del 2003, fue el turno del ex director técnico de Lanús, Daniel Córdoba, quien durante dos horas fue víctima de un secuestro exprés por el cual allegados del club debieron pagar 3.000 pesos por su liberación.

El 29 de agosto de 2002, en tanto, fue secuestrado Jorge Milito, padre de los futbolistas Gabriel y Diego Milito, quien fue atrapado en el partido de Quilmes por una banda integrada por al menos cinco delincuentes que lo liberó un día después tras el pago de un rescate.

El 2 de abril de 2002, se produjo uno de los secuestros más resonantes en el ambiente futbolístico: el del hermano de Juan Román Riquelme, Cristian, de 17 años, quien fue capturado en Don Torcuato y liberado tras el pago de 100 mil pesos de rescate en Ramos Mejía.


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