Seducir con cocodrilos, atrapar con tortugas





En Francia es toda una sensación. Conquistado a más de un millón de lectores con “Los ojos amarillos de los cocodrilos”, su novela más celebrada, que también sedujo a cientos de miles de lectores de habla hispana. Es por ello que “El vals lento de las tortugas”, la segunda entrega de la trilogía de Katherine Pancol va camino de convertirse en un nuevo best seller, con más de 200.00 libros vendidos en España en apenas unos días. La escritora francesa embarca al lector en un océano de más de 500 páginas (cada entrega) en el que navega por la mentira, la amistad, el amor y la traición, inquietudes que moldean y forjan las grandes sagas literarias. Si en “Los ojos amarillos de los cocodrilos” retrata a unas mujeres abandonadas que toman de nuevo las riendas de su vida, en “El vals lento de las tortugas” (La Esfera de los Libros) recoge los personajes de la primera entrega y los hace avanzar envolviendo la trama en un thriller, con asesino incluido. Pancol, de visita en Madrid, comentó en entrevista con DPA que se sentía fascinada por la mentalidad de un asesino, por cómo alguien que ha sido un bebé, un niño encantador puede convertirse luego en asesino. En su afán por intentar comprenderlo se empapó de perfiles de asesinos, de ensayos sobre psicología delictiva, en gran parte literatura norteamericana, y vio numerosos documentales con entrevistas a asesinos. De hecho, el asesino en “El vals lento de las tortugas” está basado en un personaje real, un psicópata huérfano que pasó por varias familias y lo único que conservaba siempre era una tortuga. En una de las familias de acogida, el padre tenía un carácter agresivo y lo obligó a matar a su tortuga con un martillo. A Pancol le gustó la imagen de la tortuga porque “el mundo va cada vez más rápido y nosotros somos como las tortugas” ante los acontecimientos. “Ahora las revoluciones pasan en horas como en Túnez. La Revolución Francesa tardó dos años en estallar”, apunta. “Somos pequeñas tortuguitas en un mundo acelerado”, reflexiona. La escritora francesa, nacida en Marruecos en los años 50, seduce sobre todo a un público mayoritariamente femenino. Y le llama la atención que muchos lectores le hayan comentado que las mujeres de su saga salen mejor paradas que los hombres, pero ella no lo ve así. Asegura que todos sus personajes tienen aspectos positivos y negativos, como la vida misma. Lo que sí es cierto es que Pancol construye sus historias desplegando un abanico de sensaciones muy terrenales, que además dejan transmitir la confianza en el ser humano, volviendo a destacar una serie de valores cuya importancia se ha ido desdibujando en la sociedad actual. Y así es la protagonista, Josephine, una mujer sin artificios, que es bondadosa, honesta, activa, trabajadora. “Representa un modelo complicado en la sociedad actual, en un mundo donde parece que sólo triunfa la belleza y el dinero”, apunta la escritora. El éxito de Pancol, que ha sido traducida a más de 30 idiomas y el próximo año saldrá al mercado en inglés, se suma al de una serie de compatriotas como Anna Gavalda (“El consuelo”), Amélie Nothomb (“Estupor y temblores”), Muriel Barbery (“La elegancia del erizo”) o Fred Vargas (“Un lugar incierto”) cuyas historias han cruzado ampliamente la frontera gala. Cada una tiene su mundo particular, pero en opinión de Pancol, las escritoras “están más pegadas a la realidad, la conocen mejor, saben los detalles. Tienen una relación privilegiada con la vida cotidiana frente a los escritores que filosofan tratando los grandes temas e intentan crear una teoría”. (DPA).


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