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Según pasan las bajadas

Familiar, deportiva, con tragos y música, más tranqui, más bulliciosa, ideal para la previa... de la primera a la séptima, cada playa del centro tiene su sello. ¿Vos cuál elegís?





LAS GRUTAS

Primera

Resguardada por altos acantilados, es el punto de referencia obligado de los que descubren el destino por primera vez, porque allí pueden apreciarse algunas de las grutas a las que debe su nombre el balneario, producto de una lucha que hace millones de años el agua le ganó a la piedra, que como recuerdo de esa derrota hoy muestra su socavada estructura.

Con un perfil familiar, es uno de los sectores en los que el movimiento de las mareas juega un rol determinante. Cuando está baja, los turistas pueden explayarse a gusto, pero cuando se registra la pleamar el agua suele ocuparlo todo, dejando sin playa la costa o con una escueta franja de arena.

Segunda

El mar es dueño y señor de este sector, que cuando se registra la pleamar se queda casi sin playa. Por eso, es una de las bajadas preferidas de aquellos que recién conocen el balneario y se fascinan con los cambios que la amplitud de mareas produce en el paisaje, que aquí son notables, como ocurre en la Primera.

Otro punto de encuentro es la cantidad de familias con niños pequeños que las eligen. Es imposible no toparse con un castillo de arena, pisar una cancha de tejo o tener que sortear una palita de plástico cuando uno camina por ellas, porque allí los niños mandan. Rondas de mate, chicos correteando y familias gozando distendidas son las típicas postales de este sector.

Tercera

El uso del agua cambia por completo aquí, donde a las clásicas postales de gente disfrutando de «chapuzones» se suman jóvenes conduciendo motos de agua, chicos a bordo de `bananas´ y personas en kayaks.

Los deportes acuáticos reinan en el lugar, que por eso es elegido no sólo por sus fanáticos sino también por familias que tal vez no los practican pero adoran mirar la galería de imágenes que genera la práctica de cada disciplina.

Debido a su céntrica ubicación, además, es el paraíso de los que dan la vida por no recorrer kilómetros buscando un lugar en la playa, y aunque estén en plan de desconectarse quieren sentirse «a un paso» de todo.

Cuarta

La música impone su ritmo al ingresar a la Cuarta, e indica que en este sector hay que ponerse a tono con lo que es tendencia. El hit del verano pone en movimiento los cuerpos de los jóvenes y adolescentes que proliferan, dispuestos a mirar y ser mirados. Durante las tardes los grupos de chicos copan la arena, y los tips de la temporada están a la orden del día, tanto en los colores que eligen para sus trajes de baño como en el premeditado descuido con el que organizan sus cabellos. Como pasa también en la Quinta bajada, al caer la tarde el lugar cobra un renovado colorido, y los tragos compartidos y las charlas al borde del mar se vuelven eternas.

Quinta

Tradicionalmente, como la Cuarta, la Quinta se caracteriza por su público juvenil, que durante el día disfruta de la playa y por la noche encuentra en estos paradores el refugio ideal para la previa del boliche.

También es el punto en el que se instala la Dirección de Deportes provincial para organizar eventos, por eso los deportes playeros y las coreografías aeróbicas son las postales que se repiten cada tarde.

Durante años, además, sus carpas fueron elegidas por algunas figuras de la política provincial que solían vacacionar en la villa. Aún hoy, de tanto en tanto, puede divisarse algún dirigente que deja pasar sus horas asoleándose en la arena.

Sexta

Los que buscan un lugar lejos de animadores que inviten a ponerse en movimiento y adoran explayarse a gusto en la arena, sin toparse por ningún costado con un grupo de adolescentes o una familia tipo, se sienten a gusto en la Sexta, que es concurrida pero más tranquila que otros sectores. Si bien la música y el bullicio están presentes el perfil de público es diferente. Pueden verse personas abstraídas en la lectura o matrimonios jóvenes jugando con sus hijos pequeños, que tal vez estén dando sus primeros pasos. Como pasa con la Séptima y última bajada, pueden verse vendedores ambulantes pero su presencia no es masiva.

Séptima

El último de los sectores. Los que siguen caminando por la costa al atravesar el primer recodo se encontrarán con playas que no cuentan con servicios, y si tienen entusiasmo podrán seguir su marcha y arribar al balneario Piedras Coloradas, que dista unos cuantos kilómetros hacia el sur . Debido a esto en el lugar conviven los que quieren contar con un parador que ofrezca confort al borde del mar, pero sin las aglomeraciones de las primeras bajadas, con aquellos que están «de paso» porque van o regresan de su rutina aeróbica. Las familias, parejas o reducidos grupos de amigos que buscan un poco de privacidad al aire libre adoran este sector, plagado de rincones donde disfrutar en calma.


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