Segunda ola de covid: “Es difícil dar batalla de un solo lado”

Las nuevas cepas preocupan al mundo. La llegada de los primeros fríos y sobre todo el relajo en los cuidados por parte de la población genera angustia en los pasillos del hospital de Roca.

No hay Biblia ni hostias en el altar. Sobre el mármol desparramaron tarros de alcohol, cajas de guantes descartables, máscaras de plástico. Detrás, Cristo en la Cruz observa la heladera llena de medicamentos. En las escaleras de la capilla del Hospital López Lima de General Roca, una eterna cola de gente espera. En la Casita luz Andina, en clínica médica y la unidad de terapia intensiva profesionales de la salud que hace un año no descansan, esperan lo peor.

En los últimos meses se atienden menos pacientes por covid en el hospital, pero la actividad nunca se detuvo. El frío se acerca y con él, la necesidad de estar adentro. Hay circulación de nuevas variantes del coronavirus como las cepas de Manaos y Reino Unido, los rebrotes en los países vecinos presionan las fronteras y la realidad de que si bien se dan vacunas, una parte grande de la población no las recibió todavía, pintan un panorama que no es alentador.

En la capilla la enfermera Paola Fabre recuerda que julio y agosto del año pasado fueron meses muy críticos. “Después bajó, pero nunca dejó de haber casos. Nos llega información de que la segunda ola se va a venir. Todos queremos que no vuelva a pasar, pero no sabemos”, dice.

En un año se adaptaron a una realidad que se volvió permanente. Mientras comparte un momento de descanso en la cocina de una iglesia, a su lado el doctor Cistián Nardini relata que no hay que engañarse.

En Casita Luz Andina, el promedio de muestra que toman es de 25 y 30 hisopados diarios. Fotos Juan Thomes.

“Inevitablemente los contagios van a venir. Se viene la temporada de gripes e infecciones respiratorias que cada año ocupan las guardias, y con el covid se complican las cosas. La única manera de controlarlo es con el aislamiento social”, asegura.

Mientras los trabajadores están en la capilla, la directora del hospital, Ana Senesi participaba de una reunión con la gobernadora Arabela Carreras, los ministros de Salud a nivel nacional y provincial y los directores de 36 hospitales. La misión era analizar el cuadro epidemiológico, la llegada de la segunda ola y el proceso de vacunación.

Hay un fantasma con la cepa de Manaos, que hoy ya es una realidad. Cuidarse es lo único que se puede hacer, es lo único que lo frena.

Lucrecia Kreiber, médica residente de Clínica.

“Vivimos este momento con preocupación. La gente se relajó mucho, se empezó a juntar. En invierno todo es más complejo. Armamos una terapia intensiva, damos capacitaciones. Estamos reforzándonos para lo que pueda venir, estas cepas nuevas tienen un índice de contagiosidad muy grande”, analizaba Senesi.

Cuidados críticos

La puerta de la Unidad de Vigilancia Intensiva 2 (UTI 2) -el servicio que se armó para atender a los enfermos de covid críticos- se abre y despiden a Rubén, un paciente de 47 años que estuvo 20 días internado. El hombre agradece y les confiesa que es raro caminar con 24 kilos menos.

“Al empezar teníamos mucho miedo a lo desconocido. Hoy tenemos experiencia en cómo se comporta la enfermedad, adquirimos la destreza de vestirnos, pero las nuevas cepas son más contagiosas y volveos a tener miedo. Hay un estrés muy grande. No sé qué quedará de nosotros psicológicamente después del trabajo en pandemia”, dice Dani Ríos, licenciado en enfermería, coordinador de la nueva terapia.

Enfermeros de la Unidad de Vigilancia Intensiva 2 (UTI 2). Fotos Juan Thomes.

Más allá de la experiencia ganada se habla de un peor escenario, de un virus más contagioso y fulminante para los pacientes de riesgo y paradójicamente, sostienen que ven el relajo de la gente.

Romina Días, licenciada en enfermería de UTI 2 cuenta que están en un momento con menos pacientes, pero siguen siendo críticos. “Pensamos como será la segunda ola. Nos agarra con algo de población vacunada, nosotros estamos vacunados, pero la incertidumbre sigue”.

“Hoy el porcentaje de positivos es menor. Aprovechamos esta tranquilidad, o tal solo juntamos fuerzas para lo que puede venir”,

Fàtima, enfermera en el consultorio respiratorio de la capilla.

Hoy tienen un 20% de ocupación en la UTi 2 y 30% en la nueva terapia que se armó. A pesar del agotamiento de la pandemia el personal se puso a estudiar. “En materia de prevención uno tiene que estar preparado para el peor escenario, por eso nos capacitamos en otras áreas, como es la terapia intensiva”, dice Lucas Morales, enfermero de UTi 2.

Clínica médica

Al entrar a clínica de adultos, se apaga la luz natural y en el túnel alumbrado por fluorescentes más profesionales van y vienen. Por las puertas a medio cerrar de las habitaciones se ven los pacientes acostados con suero, o en pijama.

Mariana Kilduff, médica de clínica entra a la sala con sus elementos de protección y se los retira de a uno. “Deseamos que sea mentira que viene la segunda ola, pero la evidencia desde el punto de vista científico nos dice que es casi inevitable. Con el frío nos encerramos, el virus circula más y hay una relajación de la comunidad. Tenemos que seguir cuidándonos, es lo único que puede evitar que pase”, destaca.

En clínica médica se da atención a los pacientes y se intenta sacarlos antes que lleguen al respirador. Fotos Juan Thomes.

A su lado, Lucrecia Kreiber, residente de clínica carga planillas en la computadora. Se detiene un minuto, relata que la información del área de infectología a nivel nacional no da buenas noticias para el otoño e invierno. Las médicas sostienen que ojalá hubiera vacunas para todas las personas, pero no es así.

“Si bien se vacunaron algunos grupos, no a todos y las vacunas sirven para bajar la mortalidad. Con la vacuna no es que no hay más covid, hay menos riesgo de morir de covid, pero pueden padecer la enfermedad y contagiar”, dice Kilduff.

El agotamiento físico y mental que sufrieron con la pandemia no se recupera con la licencia o las vacaciones, por eso apelan a la población. Afirman que los infectólogos advierten que las dos cepas nuevas, la Manaos y la de Reino Unido tienen una contagiosidad superior. La mortalidad aumenta, no porque sea mas letal, sino porque contagia a muchos.

Las doctoras de clínica médica analizan el panorama. Fotos Juan Thomes.

“Hubo mucho faltante de camas, si esto es más contagioso será peor, y no tenemos manera de solucionarlo. Es difícil pelear la pandemia de un solo lado. No somos héroes, somos personal de salud”, dice Lucrecia Kreiber.

Saben que nadie quiere parar, todos quieren andar y trabajar pero una sensación llena cada servicio del hospital. “La palabra es angustia. Nos angustia pensar en lo que viene. Es mucha impotencia, la gente se muere. Es un espanto pero va a pasar probablemente. Lo único que puede frenarlo es la responsabilidad social”, concluye Kilduff.

Cuidarse: única opción. Mitos para erradicar

Los médicos aclaran algunas frases peligrosas que se escuchan en la calle.

“El virus no existe, es un invento del gobierno”. Se debe transmitir que la pandemia existe, que mata.

“Soy joven, no tengo riesgo”. No tiene que ver con la edad, muchos pacientes jóvenes murieron.
“Yo ya lo tuve”. Hay pacientes reinfectados, el que tuvo covid puede tenerlo de nuevo. No es cierto que la segunda vez sea leve. Hay casos que terminan muy graves en sala.

“Por tres meses tengo inmunidad”. No se puede poner números en salud, el individuo es individual, lo que hace un organismo tal vez no se repite en el otro. Se puede reinfectar a 1, 2, 3 meses o nunca. Si bien, hay una idea en los estudios que marcan tres meses en promedio, cada persona es diferente.

“Me hisoparon ayer, me relajo”. No, puedo haber falso negativo. Si tiene síntomas compatibles es importante consultar.

“Quedate tranquillo no te nombré”. A la hora de declarar los contactos estrechos, no nombrar a las personas, no es un favor, es irresponsabilidad.


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