Ser tenaz, estudiar y querer mucho

La actriz y cantante Cecilia Milone hoy en San Martín de los Andes, el viernes en Bariloche, el sábado en el Casino Neuquén y el domingo 6 en Casa de la Cultura de Roca.

Buenos Aires cerca del cero entrada ya la noche. Cecilia en casa, de vuelta. Un nuevo encuentro con Río Negro. La sonrisa de siempre, la misma franqueza. Como quien no quiere la cosa la charla fue cayendo en algunos temas del repertorio que abordará en la región. En «Uno» y la eterna búsqueda de sueños.

«Mis ansias más coherentes, más importantes, tuvieron que ver con mi vocación. Sentí que podía luchar por ellas. Todo lo demás, lo no relacionado directamente conmigo, dejé que la vida lo traiga. Lo que tiene que ver con mi desarrollo personal luego, como nada menos que esta vocación, lo he procurado. Estudio y tenacidad son lo más importante para lograrlo, y tener en cuenta por dónde pasa la felicidad. Si es ejercer la vocación, es mucho más fácil. Si pasa por ser una estrella, se complica, la suerte aquí es el porcentaje más alto. Este no ha sido mi camino, aunque me alegra mucho haber conseguido cierta popularidad, una pequeña marca registrada… Ya que alguien vaya a verme al teatro por mi nombre, es muy valioso, pero no es mi felicidad», asegura.

Y agrega: «Lo que más me da alegría es el teatro. Ver y hacer teatro. En la primera vacación que

hice en Europa, en Madrid, durante quince días vi diecisiete obras teatrales. Cuando cumplí quince años, pedí a mi papás vacaciones en Mar del Plata, para ver teatro todos los días… Por esto, me resulta muy fácil ejercer mi profesión; de algún modo siempre la he hecho. Yo puedo hacer un personaje más grande, uno chico, un recital. Con teatro, me refiero al escenario. Yo adoro estar en un pub, en un estadio, el tablado y la gente en el vivo. Estar ahí, el rito, las costumbres, encontrarme con gente amiga, ir a los ensayos de Pepito Cibrián. Esta es una profesión muy dura, altamente competitiva y si la felicidad es la vocación, hay que ser tenaz, estudiar mucho y prepararse».

– No es un camino tan claro en la actual sociedad de consumo, donde parece más importante tener, que ser.

– Es un poco la comparación que te hacía con ser un estrella. Si la cuestión pasa por ahí, estás jorobado. Es bueno tener una casa propia donde puedas recibir afectos, amigos. Ahora, si importa que digan que esa casa es grande, suntuosa, que valió tanto dinero, malo, malo. Pasa en esta profesión y en la vida en general. Este es un mundo que altera un poco las cosas genuinas y yo procuro no perder la conciencia de que mi profesión, además de mi vocación, es un servicio, como el de un médico, una enfermera, una mucama. Exactamente eso. Servicio. Nosotros entretenemos, distraemos, conmovemos, hacemos pensar, reflexionar… Que no es poco. Si tenés éxito, mucho mejor porque el contacto es más masivo.

– Hablas también de la voluntad.

– Mi papá, de muy chica, me decía que si uno quiere algo y no lo consigue, es porque no lo quiso lo suficiente o no supo pagar su precio. Es una frase que luego escuché, pero él la decía insistentemente, y de la cual estoy absolutamente convencida. El precio tiene que ver con el esfuerzo, con la entrega. Y hace tres años atrás, le escuché decir a (Carlos) Perciavalle algo que pareció bellísimo, relacionado directamente con este medio en el que trabajo. Es un enorme consejo para recordar y decir a los demás: que el éxito no se te suba a la cabeza y el fracaso no te pegue en el corazón.

Ahí va Cecilia, sonrisa abierta, palabra directa, voz clara, expresiva, emoción a flor de piel en cada abrazo, en cada verso.

 

EDUARDO ROULLIET


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