Serruchos, pozos y piedras, postal de enero en la Ruta 23

El camino que atraviesa la Región Sur padece la falta de mantenimiento. Vialidad asegura que las máquinas trabajan, pero que la sequía y el viento conspiran rápido.





El mal estado de los tramos de tierra de la Ruta Nacional 23 durante esta época es una postal que se repite cada año y que genera malestar y quejas en quienes transitan por el principal camino que atraviesa la provincia de Río Negro por la Región Sur.

A excepción de los 32 kilómetros de pavimento entre el acceso del Complejo Tecnológico CNEA y Pilcaniyeu Viejo, los 235 kilómetros que separan a Dina Huapi con Maquinchao deben transitarse por la tierra y en distintos sectores la calzada presenta un estado muy deteriorado y escaso mantenimiento.

Esta situación se da en la época en la que mayor tránsito tiene esta ruta debido a que muchos turistas las eligen para unir la cordillera con el mar o viceversa. Sin embargo todos los años su mal estado es una postal que se repita.

“La traza es muy irregular. Tiene sectores muy malos y otros no tanto, pero en general el traza de tierra está mala. La parte más fea es el tramo Comallo con Jacobacci”, sostuvo Gustavo Esquerra, un vecino de Bariloche que ayer viajaba desde la ciudad andina a Las Grutas.

El hombre agregó que pudo observar a dos motoniveladoras realizando distintos trabajos entre Dina Huapi y Pilcaniyeu y que debido al mal estado de la ruta, “antes de llegar a Comallo una piedra me destruyó una cubierta y estuve dos horas parado”.

Unos días antes de las fiestas de fin de año las empresas entraron en receso y se estima que volverán al trabajo en los próximos días.

La Ruta Nacional 23 tiene 602 kilómetros de extensión entre el Empalme Ruta Nacional 3 y Dina Huapi. Actualmente sólo 367 kilómetros se pueden transitar por asfalto. En el resto y con distintos grados de avance, empresas viales ejecutan la obra de pavimentación de la ruta. Precisamente en estos sectores, la obra demanda la construcción de desvíos que generalmente se realizan por terrenos poco compactados y sufren un deterioro constante.

Precisamente estos “desvíos” son los que mayores complicaciones presentan, aunque el resto de la calzada no escapa al mal estado. Serrucho, piedras sueltas, pozos, cortes y guadales son algunos de los obstáculos que los automovilistas deben sortear para no romper el vehículo.

Ayer, fuentes de Vialidad Nacional admitieron que la sequía y el viento son factores que perjudican a la ruta y hacen que los trabajos de mantenimiento sean prácticamente estériles. “La ruta se mantiene en forma constante. Hay máquinas realizando trabajos de repaso en varios sectores, pero la sequía del terreno hace que el deterioro sean más frecuente. Arreglás un tramo hoy y en tres o cuatro días se vuelve deteriorar”, detallaron.

“La traza es muy irregular. Antes de llegar a Comallo una piedra me destruyó una cubierta y estuve dos horas parado”.

Gustavo Esquerra, un vecino de Bariloche que ayer viajaba a Las Grutas.

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“La traza es muy irregular. Antes de llegar a Comallo una piedra me destruyó una cubierta y estuve dos horas parado”.

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