Sesión con olor a ruptura en el bloque de la Alianza de Roca

Una concejal radical estuvo a punto de votar una iniciativa de la oposición

ROCA (AR).- Una declaración de repudio a los hechos violentos ocurridos en el hospital de Roca el viernes de la semana pasada evidenció que el bloque de la Alianza en el Concejo Deliberante de Roca está más dividido que nunca.

Quienes asistieron a la sesión del jueves por la noche pudieron notar que las diferencias internas en el radicalismo roquense dificultan hasta las tareas del más sencillo sentido común. Basta con decir que necesitaron de un cuarto intermedio de una hora para consensuar el texto del proyecto de declaración que condenaría las agresiones sufridas por militantes de la Corriente Clasista y Combativa y trabajadores de la prensa.

Ocurre que la concejal Celia Graffigna estuvo a punto de apoyar una iniciativa de la oposición en contra de la violencia, nombrando al director de Servicios Públicos, Luis Salvucci y a los empleados que lo acompañaron al nosocomio el día del escándalo.

Cuando esto ocurrió los ánimos ya estaban caldeados en el bloque de la Alianza, a partir de una discusión previa de la propia Graffigna y el presidente del Concejo, Raúl Abaca. El tema en disputa fue la lentitud del cuerpo para tratar el Plan Director de Roca. Graffigna intentó que el expediente tuviera preferencia en la próxima sesión, pero ni siquiera sus compañeros de bancada la apoyaron y se generó un enfrentamiento con los micrófonos delante.

Luego llegó el proyecto de repudio a las agresiones en el hospital, Graffigna amagó con acompañar el texto de la oposición y la situación no dio para más. Cuarto intermedio obligado.

Durante el lapso que estuvieron a puertas cerradas se escucharon gritos y luego aparecieron caras de fastidio entre ellos mismos. Lo llamativo es que tamaña interrupción a la sesión apenas sirvió para modificar un par de palabras al proyecto oficialista presentado antes de la reunión.

El saldo negativo delante de propios y extraños terminó de cerrarse cuando el presidente del cuerpo, Raúl Abaca, hizo uso de su voto doble para aprobar el texto oficialista, que repudió a la violencia en abstracto, pero poco y nada dijo acerca de los funcionarios y empleados involucrados en los incidentes del viernes 22. Lo más arriesgado de los concejales oficialistas a favor de la libertad de prensa y el derecho a manifestarse fue un «apoyo» a la justicia y el Poder Ejecutivo municipal en sus acciones iniciadas para determinar responsabilidades sobre los disturbios.

Rechazado, también por el doble voto de Abaca, fue el proyecto firmado por los cuatro concejales de la oposición. En los considerandos del escrito se expresó «que con el propósito de impedir que un grupo de manifestantes de acercara al gobernador, habría intervenido el director de Servicios Públicos del municipio y empleados a su cargo, utilizando métodos prepotentes y violentos». El texto agrega que «con iguales formas habrían intentado evitar que la prensa registre los hechos».

Las exposiciones de los ediles del PJ y MPP insistieron en que era necesario poner nombre y apellido a las cosas, dejar de hablar una cosa en los pasillos y hacer otra en el recinto y dejar de lado expresiones «lavadas» que no ponen el acento donde debe estar.

Nada de lo dicho hizo cambiar la «conducta partidaria», que en la sesión del jueves fue salvada a tiempo pero parece haber quedado muy frágil, tanto o más que el repudio de la Alianza a la violencia en el hospital.


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