“Si Irigoyen decía de hablar con Drácula, hablaba”

En su declaración aludió al titular de Lotería y a Verani. Ferrari intentó congraciarse para evitar presiones.



VIEDMA (AV)- La colaboración de Carlos Ferrari hacia el joven Andrés Santamaría para la conformación de la firma Albany Trade fue una forma de “congraciarse” con el poder y “quedar bien con Irigoyen y Verani”. Así lo refirió Carlos Ferrari, el empresario acusado de haber pagado coimas al ex interventor de Lotería, a través de esa firma “sello” que Irigoyen contribuyó a formar.

Durante la última jornada de indagatorias en el juicio oral, Ferrari reconoció que tomó contacto con “Santamaría a instancias de Miguel Irigoyen, que me dice que lo reciba, que era amigo del hijo del gobernador”, reconoció el empresario. Fue tan claro Ferrari en el concepto que no dudó en decir sonriendo que, en la situación de permanente agobio que vivía desde 1997 por parte de las autoridades del gobierno rionegrino, “si Irigoyen me recomendaba hablar con Drácula, yo hablaba”. Justificó esa actitud en que era tanto el ahogo al que se veía sometido con intimaciones y presiones desde el poder que “lo único que importaba era que me lo mandaba Irigoyen y que era amigo del hijo del gobernador”, Pablo Verani.

Toda la declaración de Ferrari desde el miércoles giró en torno a esas permanentes presiones en las que durante el primer día involucró al ex gobernador Verani, al ex ministro Horacio Jouliá y al propio Irigoyen. Ayer insistió en este concepto en reiteradas ocasiones y cuando se le preguntó por los motivos de esa supuesta “persecución” se limitó a a responder que “cuando hay mucho dinero en juego, los poderes son difíciles de ver”.

Afirmó que llegó a hacer “hasta lo imposible” para continuar en el negocio del juego en Río Negro.

“Corría para cancelar las deudas con los bancos, tomé créditos usurarios, me metía en moratorias y seguía perdiendo, era perder en forma permanente. Busqué cualquier manera de permanecer, pero no la encontré”, dijo para ilustrar la gravedad de la situación económica en la que estaba su empresa, producto de las “torpezas” que, según afirmó, habría cometido presionado por el gobierno de Verani que, indicó, pretendía sacarlo del negocio.

Aseguró que fue fruto de tanto agobio su aceptación de recibir a Santamaría y aportarle a su empleada para que juntos fueran codirectores de una sociedad anónima que el ex basquetbolista amigo de Emilio Verani necesitaba crear.

“Si el gobernador sabe que le puedo dar una mano capaz que lograba alguna condescendencia, una carta documento menos, algo más de tolerancia”, agregó.

La elevación a juicio sostiene que a través de esa firma “sello”, denominada Albany Trade, se pagaron las coimas a Irigoyen por alrededor de 1.5 millones de pesos.

Pero para Ferrari la creación de Albany fue un favor. “No lo hice de filántropo”, dijo riéndose.

Narró que entre cuatro y seis meses después de que Albany Trade se conformara, el basquetbolista regresó para decirle que había fracasado en el negocio de la venta de ropa que había iniciado. “¿Cómo hago para seguir haciéndole un favor al poder y que digan: éste es un buen tipo, ayudó al amigo de mi hijo?”, indicó Ferrari. Decidió incorporarlo a su empresa y empezar a utilizar la sociedad creada para fines propios.

El uso que según Ferrari se le dio a Albany Trade fue la cesión de créditos desde Varsa para que fueran inembargables. Santamaría mantenía una relación laboral con el empresario ya que, como titular de la firma “sello”, cobraba dinero y se lo daba a su supuesto jefe. “Cada tanto le daba 3 ó 4 mil dólares. Nos encontrábamos en el microcentro y ahí charlábamos”, sostuvo. Ferrari no recordó por qué de pronto Albany Trade dejó de usarse, aunque no descartó que hubiera sido producto del inicio de la causa que se investiga en este juicio. “Me dí cuenta de que no había motivo para que Santamaría estuviera en la empresa porque los azotes continuaron igual que antes”, concluyó.


Comentarios


"Si Irigoyen decía de hablar con Drácula, hablaba"