Si le gusta escribir libremente, entre en el mundo de los blogs

A cada vez más usuarios de Internet les gusta difundir en un blog historias, opiniones, impresiones o fotos.



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TECNOLOGIA

El número de blogueros está aumentando rapidísimamente. Según la empresa de investigación de mercado Nielsen, en 2006 había en todo el mundo poco menos de 36 millones de blogs. Hasta fines de 2011 esta cantidad se había casi quintuplicado, para llegar a 181 millones de diarios en Internet, que es lo que en realidad son los blogs.

La idea de poder escribir libremente también le gustó al abogado Udo Vetter. En 2003 comenzó a bloguear “para divertirse alegremente”. Al principio sólo tenía entre cinco y diez lectores diarios. Entretanto, el Lawblog de Vetter incluso ha sido distinguido con el premio alemán Grimme Online Award.

Para tener semejante éxito es importante actualizar el blog regularmente. “El lector es un venado tímido”, dice Vetter. “Cuando ve que en cierta página no pasa nada, va a comer hierba en otro sitio”. En cualquier caso, uno debería proponerse escribir dos o tres aportes por semana. Desde el punto de vista técnico, bloguear ya no es complicado, ya que hay numerosos servicios cómodos y gratuitos como WordPress.com o Blogger.com.

Quien tiene su propia página web (dominio) y ha instalado allí un blog, tiene un mayor control de sus datos y es independiente de los proveedores de servicios para blogs, que pueden prohibir la publicidad en las condiciones comerciales, por ejemplo. Además, es posible que se suspenda un servicio, como es el caso de Posterous.com, que anunció que cerrará definitivamente el 30 de abril.

Para registrar un dominio propio se necesita un proveedor de webhosting. El dominio, una cuenta de email propia y un espacio de memoria de un gigabyte se pueden adquirir por menos de un euro al mes. Los módulos de servidor y el software para un webmailer o para el blog muchas veces vienen incluidos. En caso de duda, sin embargo, también se puede instalar el software libre para blogs WordPress, que es muy popular.

Anne Roth, quien escribe en su blog Annalist sobre temas como la protección de datos y la vigilancia, eligió el servicio blog gratuito de Autistici.org, porque este promete no almacenar las información de registro y no pide datos personales al usuario.

Estilísticamente, para todos los blogs rigen los mismos principios. “No está mal respetar algunos estándares periodísticos”, recomienda Anne Roth. “Buenos títulos, contar lo más importante en la entradilla y escribir frases directas”. En resumen: intente escribir de la misma forma como a uno le hubiera gustado leer.

También es necesario enlazar asiduamente con otros sitios. “Ese es el sello distintivo del mundo de los blogs”, explica Roth. Los servicios y los programas prácticamente explican por sí mismos cómo funciona eso. Un elemento típico de los blogs es el blogroll: un listado, generalmente presentado en una columna lateral, de todos los blogs que uno mismo siempre visita.

En la red hay incontables videos con instrucciones cuando uno busca las palabras “bloguear” y “tutorial”. Y, por supuesto, muchos blogueros escriben sobre el mundo de los blogs.

Por lo que respecta a los derechos de autor, para los blogs rigen las mismas reglas que valen para todos los servicios de Internet: quien quiere utilizar textos o fotos de otras personas, tiene que pedir permiso y eventualmente conseguir una licencia. La única excepción son las breves citas de textos con la mención del nombre del autor.

Para entrar en contacto con sus lectores, los blogueros deberían permitir comentarios. Como norma general, la mayoría de los servicios y programas presentan debajo de cada mensaje de blog un campo de texto para comentarios. En principio, el bloguero no es responsable de los contenidos de esos comentarios. Sin embargo, si los contenidos son dudusos desde el punto de vista jurídico, hay que verificar su legalidad o eventualmente borrarlos.

En Alemania, si el blog, por su contenido u orientación, no tiene fines exclusivamente personales o familiares, es legalmente obligatorio hacer una declaración de propiedad que mencione al menos el nombre y la dirección. Si el blog tiene también fines profesionales o comerciales, se requieren datos adicionales como la dirección de correo electrónico o el número de teléfono. Sin embargo, a diferencia de las empresas que compiten entre sí, los blogueros particulares no pueden ser sancionados, dice Vetter. Sólo el organismo de vigilancia de los medios de comunicación pueden intervenir cuando falta el aviso legal: “Sólo lo hace cuando alguién presenta una queja”, explica el abogado alemán.

Vetter comprende que los blogueros quieran protegerse de eventuales persecuciones judiciales, sobre todo cuando escriben sobre temas delicados. “Y es que, en principio, el blog puede llegar a todo el mundo, por lo que el número de idiotas es mayor que cuando yo edito mis propios poemas”, dice Vetter. Sin embargo, esto no debe ser motivo para dejar de bloguear, opina el letrado: “Los blogs han dado voz a los ciudadanos. Esto compensa mil veces las desventajas”.

dpa


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