Siempre se vuelve a San Juan y Boedo

Levantó la copa en Liniers, pasó por el Bajo Flores y deliró en la clásica esquina.

San Lorenzo jugó y recibió la Copa en el José Amalfitani ante el público local que lo asimiló con respeto, sus hinchas lo siguieron por televisión en el Bajo Flores y todos, futbolistas y simpatizantes se juntaron para la celebración franca en San Juan y Boedo, a unas cuadras del predio al que quiere volver. Apenas si hubo un mínimo incidentes en Liniers cuando la policía tuvo un encontronazo con jugadores del Santo que no jugaron ni estuvieron en el banco de suplentes e intentaron meterse en el campo para festejar. Hubo algún que otro golpe, pero se terminó rápido. San Lorenzo, rodeado de hinchas del Fortín, pudo celebrar en el palco montado para alzar la Copa y recibir las medallas. Inclusive, Ángel Correa escaló el alambrado para festejar con los dirigentes visitantes en la tribuna oeste, sin que hubiera problemas. Estallaron bengalas de colores en la Ciudad Deportiva del Bajo Flores cuando el equipo se aseguró el título. Cientos de hinchas habían concurrido al club para seguir por la TV en la confitería el partido al que no podían entrar. Cuando el reelegido Matías Lammens dijo que se iban a San Juan y Boedo, hacia allí partieron los hinchas, y los que siguieron las instancias del partido donde pudieron. Hacia aquella esquina de tango partió el mundo azulgrana para encontrarse con su gente, con los jugadores que poco más de un año y medio atrás sufrían en una promoción seguir en primera.


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