“Siempre voy a estar esperándote”





Ricardo querido, hijo de mi alma, el 2 de abril fue tu cumpleaños Nº 51. Qué triste fue para mí ese día. No puedo superar tu ausencia, 12 años sin saber nada de vos, nunca una señal, un llamado… no he dejado un día de llorarte. Doce años de incertidumbre. Te cuento, Ricardo, que tus hijos son muy buenos conmigo y se preocupan por mi salud, que tengo muy deteriorada. La madre de ellos también me acompaña y se preocupa. Yo estoy sola, te extraño muchísimo a vos. Los chicos trabajan… Martina ya está en tercer año. ¿Te acordás, Ricardo, de cuando le decías pimpollo? Tres añitos tenía. ¡Ojalá hayas pasado bien tu día, si aún estás con vida! Yo siempre voy a estar esperándote, para besarte mucho y abrazarte, aun sin saber tu destino. Sólo una persona sabe lo que hizo con vos esa fatídica noche cuando venías llegando a tu casa (19/11/99) y todavía te estamos esperando. Todo vuelve; Dios, ayudame. Muchos besos, Ricardo querido, y nuevamente un feliz día, donde estés. Besos muchos de mamá, que te adora y te extraña muchísimo. Saruel Pueyo de Portone, LC 667.618 – Regina


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