Sigue sin haber rastros de una turista en Bariloche

Desapareció hace un mes y nada se sabe de ella. Durante casi 45 días ocupó una habitación en un hotel cuatro estrellas de Bariloche, y se fue misteriosamente. Al principio se creyó que lo había hecho para eludir los mil pesos que adeudaba, pero esa hipótesis está casi abandonada. Tiene domicilio en Avellaneda, es soltera y de buen pasar económico. En su habitación dejó unos pocos efectos personales de escaso valor. La policía y sus amistades están desorientados.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Al cumplirse un mes de la extraña desaparición de la turista Lucila Aurora Zapateiro, la policía todavía no encuentra respuesta a los interrogantes planteados.

Algunos jefes descartaron la hipótesis delictiva y opinan que la mujer desapareció en forma voluntaria, pero deben continuar la búsqueda porque la causa pasó del encuadre de “presunta defraudación” al de “desaparición de persona”.

El caso es extraño y preocupante porque se trata de una mujer de muy buen pasar económico que estuvo alojada casi un mes y medio en un hotel de 4 estrellas y pagó algunas semanas de estadía sin cuestionar la tarifa. Sin embargo, cuando se fue debía más de mil pesos y hay quienes presumen que trató de eludir el pago dejando en la habitación algo de ropa y otros efectos personales de escaso valor.

Una amiga de la mujer, Juana Napolitano, llegó a Bariloche preocupada y descartó la posibilidad de que Lucila hubiera desaparecido para no pagar la cuenta. Explicó que su amiga vivía de rentas y que ya había pagado facturas por 1.800 pesos antes de desaparecer.

La mujer buscada es soltera, de 59 años y domiciliada en la ciudad Avellaneda, sobre la que pesa una denuncia por haber dejado impaga parte de su estadía en el hotel Tres Reyes, de cuatro estrellas, y otra por averiguación de paradero.

Lucila Zapateiro se alojó el 31 de octubre en un señorial hotel de la avenida Costanera y fue pagando sus cuentas puntualmente hasta que dejó de hacerlo.

El 11 de diciembre la administración del hotel le reclamó una deuda de 1.113 pesos y al día siguiente la mujer, que nunca había sido muy comunicativa con el personal, desapareció dejando su escaso equipaje en la habitación que ocupaba.

Un par de días después los responsables del hotel formularon la denuncia por presunta defraudación y mediante un acta notarial retiraron de la habitación los efectos de Lucila: un par de anteojos, dos estuches, artículos de tocador, cremas y pinturas, un par de zapatos y otro de pantalones, dos remeras, dos buzos, un bolso y una billetera vacía. Entre estos objetos estaba la llave de la caja de seguridad que le habían proporcionado en el hotel, pero en su interior no había dinero, documentos ni algún objeto de valor. No se sabe si trabó amistad con alguna persona durante su larga estadía en la ciudad, y tampoco cuáles eran sus planes.

La policía envió oficios a Migraciones, a Prefectura y Gendarmería, y no existen constancias de que haya salido del país. Los investigadores no se explican cómo una mujer con excelente nivel económico puede desaparecer para evitar cancelar una cuenta. Pero tampoco encuentran coherente que no haya quedado ningún objeto de valor o documento en el hotel, ante la hipótesis de una desaparición involuntaria y sorpresiva. Al margen de otros indicios más o menos preocupantes, tienen en claro que el equipaje dejado o abandonado por Lucila es escaso y de poco valor.


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