Siguen las carencias en el colegio técnico de Allen

Faltan bancos, elementos de seguridad y provisiones



ALLEN (AA).- Varios meses ya pasaron desde el inicio del ciclo lectivo en Río Negro pero en algunas escuelas la falta de mesas y sillas sigue aún sin solución. Este es el caso del colegio de nivel técnico 66 de Allen, que hasta el momento recibió una respuesta a medias a su reclamo por más de 150 sillas para el establecimiento.

Las autoridades educativas provinciales enviaron alrededor de 80, pero sigue faltando el resto y además un buen cupo de mesas para poder hacer funcionar en forma efectiva la sala de informática, la de dibujo técnico y también la biblioteca, entre otras dependencias.

Por ahora, los estudiantes deben literalmente acarrear las sillas de un aula a otra durante toda la jornada para satisfacer las necesidades.

Además, pese a haberse planteado oportunamente diversos requerimientos ligados a la seguridad en el edificio, hasta ahora “las puertas siguen abriendo para adentro, faltan algunos matafuegos y señalización y elementos de protección para los alumnos en el área de taller”, comentó ayer la directora del CET 66, Norma Reynoso.

“Pedimos las sillas antes de comenzar las clases y nos mandaron sólo 80. Ahora tenemos faltantes en la biblioteca, en la sala de informática y también faltan 30 para el aula de dibujo. Acá se diseñaron y armaron unas mesas especiales para esto, pero ahora los chicos no tienen dónde sentarse”, mencionó. Además, también existe una notable carencia de bancos en las aulas teóricas destinadas al taller.

Precisamente en los ámbitos de práctica de la enseñanza técnica, es donde también falta adecuar el lugar para asegurar las condiciones de seguridad. “Nos falta contar con la pintura para poder señalizar el taller, su salida de emergencia y demás. También es importante para nosotros contar con antiparras de protección, guantes, máscaras de soldar, que nadie nos provee y hasta ahora se están comprando por esfuerzo propio a través de la cooperadora”, sostuvo Reynoso.

La matrícula del colegio ya pisa los 600 alumnos, los incrementos son notables de año a año, se indicó, y en 2005 se habilitaron siete primeros años y cinco divisiones de segundo año.

Por ello, se torna indispensable contar con una nueva aula y un laboratorio para el ciclo superior, además de la finalización del aula teórica de taller, agregó la vicedirectora, Silvya Fasano.

En forma paralela, cada vez es mayor el porcentaje en los niveles de repitencia que se registran año tras año, y que se estimó entre un 35 y 40%.


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