Simétricas dimensiones de Catupecu

La banda lanzó su nuevo disco: "La simetría de Moebius". Vuelve luego de tres años del accidente de Gabriel Ruiz Díaz.



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Catupecu Machu vence temores y presiones y los transforma en música.

Catupecu Machu lanzó su nuevo disco “La simetría de Moebius”, en el que ratifica su espíritu arriesgado y experimental, al plasmar las primeras 12 canciones sin la presencia de Gabriel Ruiz Díaz, que se recupera de un grave accidente.

A más de tres años del accidente que casi mata a Gabriel Ruiz Díaz, el arquitecto de la estructura sonora de la banda, su hermano Fernando junto al tecladista Macabre, al baterista Javier Herrlein y el bajista Sebastián Cáceres decidieron sacar un nuevo material.

En el medio pasó el tiempo para amalgamar la nueva formación en una situación que vio la luz en el disco doble “Laberinto entre aristas y dialectos” que contenía canciones antiguas.

“La simetría de Moebius” incluye “Confusión”; “Piano y RD”; “Anacrusa” “Álter Ego… grito alud”; “Juego sagrado”; “Cosas de goces”; “Víbora vientre”; “Nuevo libro”; “Simetría de Moebius”, “Barolo y salvo”; “Batalla” y “Abstracto”. Once de las 12 piezas son nuevas y “Batalla” es una reversión de la canción incluida por Catupecu en “Cuadros dentro de cuadros” y que habla de “un infierno, un tormento” y de resetear todo para reanudar el ciclo. Todo un mensaje para una banda que sufrió una tragedia.

En una charla con Télam, Ruiz Díaz, Macabre, Herllein y Cáceres descartaron que haya sido la presión lo que los llevó a retrasar la salida de un nuevo disco. “Nos encanta sentir la presión, porque nosotros nos presionamos mucho”, dijo el cantante, mientras que el bajista y guitarrista Cáceres añadió “en nosotros la presión no tira para atrás, lo hace para adelante, para mejorar y progresar. Cada momento que se vive es único e irrepetible y es ese, no puede ser otro”. En esa línea, Fer Ruiz Díaz añadió que “esa presión es como la que sienten los buzos cuando bajan a grandes profundidades, nosotros nos ponemos más lastre y preferimos bucear en las oscuras profundidades”.

Y esa frase del líder desató la imaginación de toda la banda y Cáceres irrumpió de nuevo para afirmar, “además de los océanos conocemos un uno por ciento, y nosotros no nos quedamos con ese uno por ciento, seguimos buceando para conocer más”.

“El misterio es oscuro y da miedo, entonces no hay que asustarse hay que seguir”, agregó Fer para cerrar la respuesta.

Para presentar el álbum la banda tocó algunas canciones ante la prensa y amigos y se pudo ver como Macabre asume parte del rol de ingeniero sonoro, y Cáceres se hace cargo de la guitarra en un juego de roles con Fer. Además Godzilla, como apodan en el mundo del rock a Fer Ruiz Díaz, se mostró de excelente humor, contó la historia de los creadores de los alfajores “Cachafaz”, que son amigos de la banda, y otras anécdotas. Como la del bajo Gibson RD del año 77 que le da titulo la canción “Piano y RD” y que Fer vio en un local de zona norte un día antes del accidente sufrido por Gaby y que lo “esperó” tres años en la vidriera para que él pudiera comprarlo. Y el bajo es un instrumento clave del disco como sucede en la canción “Anacrusa”, grabada a tres bajos, teclados y batería, o “Confusión”, el primer single del CD que tiene esa impronta tan adrenalítica que caracteriza al grupo.

El disco viene con una explicación de lo que es la cinta de Moebius y de los diferentes significados de la palabra simetría, y con un arte fotográfico que remite a los cuadros del artista plástico holandés Maurita Cornelio Esther.

“No tiene que ver con el lado matemático de la cinta de Moebius, sino con un significado poético que le buscamos. Y la palabra simetría estuvo muy presente en el disco, en el proceso de composición y grabación”, explicó Ruiz Díaz. Macabre agregó que “Moebius también es volver al mismo lugar desde otra dimensión, y las dimensiones siempre están presentes en Catupecu, somos grandes investigadores y viajantes”.

El disco fue grabado en Club Audio, el estudio de la banda, al que Macabre define como un integrante más de Catupecu: “Somos de trabajar en conjunto mucho tiempo, por eso armamos nuestro estudio”. Aunque la voz de la canción “Cosas de goces” tiene una anécdota de Fernando:” la voz que quedo en el disco es la que grabé en el demo, la grabe en la casa de mi madre y mientras la grababa me escuchaban Gaby y mi vieja. Y Rosita, la enfermera cubana que cuida a Gaby, me dijo ´eso es muy bonito Fernando, muy bonito”. (Télam)


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