Sin acuerdo, crece la tensión en Medio Oriente

Dos atentados deterioraron aún más el proceso de paz.



JERUSALEN.- Las diferencias judeo-palestinas persisten y esto quedó reflejado en la suspensión de la cumbre de Sharm el Sheij y en los dos atentados ocurridos ayer en Gaza y Tel Aviv, a su vez el alcalde de Jerusalén contribuyó a caldear el clima de tensión al trasladar sus oficinas a la ciudad vieja.

A su regreso a Gaza desde el El Cairo, el líder palestino Yasser Arafat calificó al plan de paz propuesto por el presidente norteamericano, Bill Clinton, como un conjunto de “opiniones e ideas”, pero aseguró que igualmente lo continuarán estudiando.

Arafat se encontró durante el día de ayer con el presidente egipcio Hosni Mubarak, tras la anulación de la cumbre en la que se iban a reunir ayer ellos dos con el primer ministro israelí, Ehud Barak en Sharm el-Sheij. En tanto fuentes del gobierno israelí afirmaron que Barak se negará a firmar un acuerdo que contemple la soberanía palestina sobre la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este.

A su vez uno de los principales negociadores palestinos, Saeb Erakat, dijo: “Nosotros no queremos declaraciones de principios, sino un acuerdo, es decir detalles, porque se tratará de un acuerdo histórico que determinará la situación en la región, al menos durante los próximos 20 años”.

Clinton, cuyo mandato termina el 20 de enero próximo, presentó a judíos y palestinos un compromiso que prevé la soberanía palestina sobre la Explanada de las Mezquitas, que se extiende sobre el Monte del Templo, lugar sagrado para el judaísmo.

La propuesta de Clinton, que no fue difundida oficialmente, pero que trascendió a través de la prensa, incluye además que los palestinos renuncien a impulsar el regreso a su tierra de unos cuatro millones de refugiados. Los palestinos, además, controlarían el 95% de Cisjordania y el 100% del territorio de Gaza. Clinton apremió a las partes a apurar la paz, porque las “circunstancias de la negociación no van a mejorar”, en referencia a los atentados .

En una muestra más de la agudización de las tensiones, al menos una persona murió ayer en un atentado con bomba contra una patrulla del ejército israelí, en el punto de paso de Sufa, sur de la Franja de Gaza, señaló una organización de socorros israelí.

Poco antes fuentes de los servicios de seguridad palestinos habían informado que cuatro soldados israelíes habían sido heridos en la explosión de una bomba cerca del punto de paso de Sufa. Más temprano se registró una explosión dentro de un micro israelí en Tel Aviv, en donde resultaron heridas al menos 13 personas, una de ellas de gravedad.

Por otra parte, palestinas y la izquierda israelí manifestaron su indignación por la actuación del alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert, quien trasladó su oficina, ubicada en la zona oeste de la ciudad, a un edificio próximo al Muro de los Lamentos. “La actuación de Olmert supone una provocación que puede acarrear una respuesta popular como la que produjo el líder del Likud, Ariel Sharon, con su visita a la Explanada de la Mezquitas”, aseguró un responsable del grupo palestino. (Télam- SNI, EFE)

Volvió el estado de sitio

El primer ministro de Israel, Ehud Barak, ordenó ayer acordonar la Franja de Gaza y Cisjordania después de que una emboscada y un atentado con bombas dejaron dos israelíes muertos y 14 heridos, asestando un nuevo golpe a los esfuerzos de paz.

A partir de anoche cerrarán totalmente las fronteras de Judea, Samaria (Cisjordania) y Gaza”, indicó un comunicado de la oficina de Barak.

Barak condenó el atentado, el tercero ataque en Israel en tres meses de enfrentamientos con palestinos que demandan independencia. El rebrote de la violencia lleva ya unos 350 muertos, en su mayoría palestinos. (Reuters)

Ninguno abandonará el diálogo

JERUSALEN.- El primer ministro israelí, Ehud Barak, y el presidente palestino, Yasser Arafat, se niegan a cerrar la puerta ante la iniciativa diplomática del presidente Bill Clinton, pese a que han expresado incontables reservas y pedido aclaraciones.

Mientras tanto, el peligro de un recrudecimiento de la violencia se cierne sobre el ya de por sí alicaído proceso de paz, siempre amenazado por los grupos radicales islámicos y ahora también por un eventual triunfo electoral de la derecha en Israel.

La alternativas de Barak y Arafat no son en ese sentido demasiado alentadoras: una continuación del conflicto armado con peligrosas ramificaciones, la posible llegada de la derecha nacionalista al poder en Israel y el estancamiento del proceso de paz por tiempo indefinido.

Quizás por esta razón, Barak y Arafat continuarán estudiando la última propuesta de paz de la Administración de EE.UU. en los próximos días, pese a que la cuenta atrás llega ya a su última etapa cuando faltan veintidós días para que concluya la presidencia de Clinton.

Por el momento ninguna de las dos partes se ha atrevido a rechazar abiertamente el plan de paz propuesto por el presidente de EE.UU.. El propio Barak dejó entrever su determinación para poner fin al conflicto con los palestinos, según lo manifestó una hora después del atentado contra un autobús de línea en Tel Aviv, del que se responsabilizó el Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas). Por su parte, Arafat afirmó que volverá hoy a estudiar las propuestas de Clinton. (EFE)


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