Sin cambios en la macro, es difícil pensar en el desarrollo



Javier Lojo

jlojo@rionegro.com.ar

El presidente de la Nación marcó la nueva agenda para el país: busca sanear los números fiscales, disminuir el trabajo marginal y fortalecer las instituciones. Todos proyectos para resolver en el mediano y largo plazo, a los que se llegará por consenso entre los actores.

Objetivos nobles para un gobierno que recién ingresa al poder. Pero la administración Macri cumplirá, en pocas semanas más, dos años al frente del país. En este corto período no pudo encauzar las variables macro de la economía argentina, un escenario que condiciona cualquier proyección para su desarrollo.

A 22 meses de asumir, los límites del Gobierno para sostener su nivel de endeudamiento se acotan, la inflación núcleo cuesta que perfore el 1% mensual, y la tasa pasiva del 27% que impone el Banco Central para anclar el dólar está generando distorsiones significativas en el sistema financiero.

El apoyo de las provincias para liderar estos cambios es limitado. Los gobernadores no tienen mucho margen para ajustar teniendo en cuenta que más del 70% del gasto presupuestario es inflexible a la baja. Por otro lado, reducir los impuestos al sector privado sin compensarlos con la suba de otros tributos, sólo profundizaría el fuerte déficit fiscal que ya proyectan para este año.

La administración Macri es consciente de que debe acelerar las reformas si no quiere ingresar en una crisis sobre el fin de su mandato. Sin cambios para encauzar la macro no hay forma de salir de este laberinto en el que se encuentra. Los anuncios que formalizará hoy el ministro Dujovne apuntan a consolidar una nueva estrategia. Por lo pronto, la aplicación de impuestos a la renta financiera es una medida políticamente correcta que aspira a desarmar las posiciones de los inversores en Lebac, una bola de nieve que suma más de 1,2 billones de pesos y que el gobierno espera, en forma progresiva, comenzar a desactivar a partir del último trimestre del año.


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