Siringa en el recuerdo y el respaldo de un amigo



NEUQUEN (AN).- Miriam admite que además de llantos, el proceso le ha provocado escalofríos y hormigueos varios. Uno de los encuentros más fuertes fue el que mantuvo con la tía Obdulia (hermana de su bisabuela) con quien la une un extraordinario parecido. Por entonces, Obdulia tenía 91 años. Ella le obsequió un retrato que junto al manuscrito (que está en un cuaderno de Mickey) hoy representan verdaderos tesoros para la nieta de español. En cuanto a su libro, Cardador dice que Enrique Mungo -el ex dueño de la extinguida Siringa Libros- le dio una mano grande y muchos buenos consejos para la edición de 500 libros, de los cuales quedan muy pocos.

"Enrique lo mantuvo en la vidriera, colocó afiches, se portó bárbaro con nosotros y con toda la colectividad española", enfatizó Miriam.

"Es una pena que no esté más Siringa, no he querido pasar por ahí", se lamenta por el cierre de la tradicional librería.

"Nunca pensé que se podía vender en España. Allá lo tienen en casas de familia, lo promocionan "libro, La hija del español cómprelo en la casa de Pilar Montero", describe la mujer, que una y otra vez advierte que ella no es escritora. "Es una pena que no esté más Siringa", se lamenta .

Notas asociadas: Miró hacia atrás y encontró su historia del otro lado del Atlántico  

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