Sobre ypf existen, hace tiempo, señales poco claras

<span style="text-transform:uppercase">los anuncios realizados por la empresa no convencen a los inversionistas. </span>



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inversores mantienen sus dudas

En los últimos doce meses, la empresa YPF SA realizó dos importantes anuncios que deberían llevar algo de alivio a la compleja situación que atraviesa la matriz energética argentina.

El primero de ellos, en diciembre del año pasado, cuando presentó un nuevo “megayacimiento” ubicado en la Cuenca Neuquina, con el que se proyectaba incrementar hasta cinco veces el volumen de las reservas de gas en la principal área explotada por la empresa. El segundo, el que apareció semanas atrás en la primera plana de la mayor parte de los diarios, en el que rescataba el hallazgo en un yacimiento de petróleo y gas no convencionales, estimado en un volumen de recursos de 927 millones de barriles equivalentes de petróleo (BEP), ubicado también en un área de Loma de la Lata.

La mayor parte del espectro político festejó los anuncios. Con los estudios preliminares de YPF SA en mano, los funcionarios nacionales se mostraron optimistas con la vuelta del autoabastecimiento energético al país. Es que la falta de inversiones que registra la actividad desde el 2003 a la fecha terminó por desequilibrar la balanza energética argentina, llevándola a un déficit proyectado superior a los 3.000 millones de dólares para el cierre de este año. Todo un problema, más aún si se tiene en cuenta la falta de dólares que presiona hoy sobre la plaza cambiaria local. El gobernador Jorge Sapag adhirió también a esta celebración, auguró mayores ingresos por regalías para la provincia y garantizó energía para todo el país durante el siglo XXI.

Pero no todo lo que brilla es oro.

Los sucesivos anuncios de YPF SA en estos últimos 12 meses deberían haber mejorado sensiblemente el perfil de producción y capitalización de la petrolera ante los mercados financieros.

Al ser una sociedad anónima que cotiza en la Bolsa, el seguimiento que hacen los especialistas sobre estas firmas es minucioso y, en muchos casos, determinante para que los inversores se acerquen a comprar sus acciones o, directamente, participen con aportes de capital de los emprendimientos que desarrolla.

Por lo tanto, cuando el mercado está frente a una fuerte demanda de acciones sobre una empresa significa, por lo general, que sus inversores prevén una mejora futura en sus utilidades y un crecimiento sostenido en sus ventas, entre otras tantas variables a considerar.

¿Por qué los anuncios no terminan de convencer?

La española Repsol mantiene su programa de desinversión pese a los nuevos hallazgos.

¿Por qué entonces los descubrimientos de YPF SA no terminan de repercutir positivamente en sus las acciones?

Distintos analistas económicos, políticos y financieros coinciden en señalar que la respuesta a este interrogante es compleja y basada en argumentos multicausales.

Vayamos por parte.

Como mencionamos párrafos arriba, la empresa YPF SA realizó dos grandes comunicaciones en estos últimos doce meses.

Distintas consultoras externas señalaron los beneficios de estas nuevas reservas anunciadas. En esta línea, días atrás, salió a la luz un informe de la banca Credit Suisse el que destacaba que “los recursos de petróleo dentro del gran hallazgo de crudo y gas en la Argentina anunciado por Repsol tiene un valor estimado de 3.100 millones de dólares (2.260 millones de euros)”. Por su parte, el departamento de energía de JPMorgan aseguraba, en otro trabajo, que “la revalorización que experimentan las acciones de la petrolera española en Bolsa es justa. En términos de volumen, el hallazgo equivale a un 25% de las reservas probadas de hidrocarburos de Repsol”. La banca mayorista Bank of America-Merrill Lynch destacó, en relación con el último hallazgo de YPF SA en la Cuenca Neuquina, que “el descubrimiento equivale a un 5% del valor neto de los activos de Repsol, que controla un 58% de YPF SA”. Pero párrafos más adelante, este reservado escrito dice hacer un “cálculo final conservador a la vista del bajo precio de extracción que existe en el país, los riesgos fiscales y políticos que hoy presenta la Argentina”.

Por estos últimos conceptos pasa, para los inversores, el gran problema que enfrenta hace años la petrolera YPF SA.

Si los descubrimientos mencionados hubieran sido presentados por otra empresa petrolera (de igual o mayor magnitud que YPF SA) y en áreas de un país que no es la Argentina, seguramente las acciones de esta firma se hubieran catapultado en forma importante teniendo en cuenta la magnitud del negocio que está en juego.

La fuerte regulación que existe en el mercado energético argentino mantiene la desconfianza en los inversores, pese a los importantes anuncios realizados por la empresa en este último año.

Ejemplo I: si bien el gobierno nacional acordó con las petroleras del país que los precios de todo lo que se extraiga y salga a la venta de gas y petróleo “no convencional” estarían, a partir de ahora, más cerca de las cotizaciones internacionales, las dudas entre los operadores se centran en las posibilidades ciertas de que estas promesas se cumplan, más aún teniendo en cuenta el contexto interno y externo de la Argentina para los próximos años. Esto permite interpretar que el gas y el petróleo están allí, pertenecen a YPF SA, pero se comercializan bajo el modo y la forma que impone el gobierno argentino.

Ejemplo II: ¿quién va a invertir en un país donde el precio del barril se termina pagando algo más de 50 dólares cuando en cualquier parte del mundo este mismo se está ofreciendo a más de 100 dólares?

Malditas acciones

Cuando un inversor coloca sus fondos en una determinada acción es, como se señaló anteriormente, porque existe confianza sobre el futuro de ese papel.

Hicimos un simple ejercicio, en cuyo gráfico adjunto se sintetizan las conclusiones, en el que se toman como referencia tres indicadores interrelacionados entre sí: las acciones de YPF SA, Repsol YPF SA y el Merval (índice del mercado de valores porteño). A continuación se detalla el perfil de cada uno de estos indicadores, (con corte al 22/11) en el contexto económico y financiero de los últimos meses.

• YPF SA: es una empresa que está controlada por la española Repsol YPF SA, que concentra el 58% de sus acciones. El Grupo Petersen (familia Ezkenazi, de fuertes lazos con la administración Kirchner) tiene el 25% de la firma y el resto está dividido en tenedores menores de acciones. Las conversaciones del gobierno nacional por la “argentinización” de YPF SA comenzaron a mediados del 2006 y, en los hechos, finalizaron en febrero del 2008 con el ingreso del Grupo Petersen y la compra del 15% de las acciones de la petrolera, un acuerdo en el que participó en forma activa el ex presidente Néstor Kirchner. La llegada de Eskenazi a YPF SA iba a garantizarles a los españoles un cambio en las tortuosas relaciones que arrastraban con el gobierno desde la llegada del matrimonio presidencial al poder. En lo que va del 2011, la acción de YPF SA en Nueva York se desplomó cerca del 35%, pese a los anuncios de megayacimientos en Neuquén.

• Repsol YPF SA: como mencionamos anteriormente, es la principal accionista de YPF SA, por lo que las pérdidas de las acciones de esta última deberían verse reflejadas en las primeras. Sin embargo, hay que tener en cuenta el contexto en el que se mueve Repsol YPF SA desde principios de año: es una empresa con serios problemas de pasivos; con la crisis del euro que golpea al sistema; España, que se encuentra entre los países económicamente más afectados por ella; la reciente interna desatada entre Pemex-Sacyr y el directorio de Repsol, que no fue valorada positivamente por los agentes bursátiles; y el derrumbe de Libia, donde la petrolera española tiene importantes inversiones en materia energética. Pese a todo este contexto negativo, sus acciones crecieron en lo que va del 2011 en torno al 1%.

• Merval: algunos que defiendan el “relato” oficial del gobierno y lo invertido por YPF SA se resguardan al señalar que las evoluciones que pueden mostrar las acciones no siempre reflejan la realidad de una empresa. Frente a este argumento, tomamos como referencia el panel Merval de la bolsa, un indicador que pondera a las 19 principales firmas del país.

Las estadísticas privadas muestran que, pese a los problemas de la economía argentina, y sin grandes anuncios en puerta por parte del gobierno, el Merval cayó menos de lo que lo hizo YPF SA en estos primeros once meses del año.

Conclusiones

¿Por qué YPF SA genera menos confianza entre los inversores que Repsol YPF o el mismo Merval cuando en la teoría esto debería ser totalmente al revés?

La respuesta que dan los operadores está centrada en la certeza de los anuncios y el rol que hoy tiene el gobierno nacional, en las sombras, sobre YPF SA.

El acuerdo entre Néstor Kirchner y Repsol YPF, que permitió el ingreso de Eskenazi a la filial argentina, fue la puerta de entrada a un sueño que tenía, en ese momento, el ex presidente de la Nación: nacionalizar la petrolera de la mano del empresariado argentino. El sueño todavía está vigente en ciertos funcionarios y es tal vez por ello que pocos son privados que se arriesgan a invertir en una empresa que tiene un valor político (y emblemático) trascendental para el kirchnerismo. “En su momento ese 15% de YPF me lo ofreció a mí, pero lo rechacé. El objetivo final de Néstor (Kirchner) era, para el mediano plazo, armar un fondo con capitales nacionales y avales de Nación para hacer una oferta sobre el 100% de YPF”, confió años atrás, en una charla informal con un grupo de periodistas, el empresario patagónico Cristóbal López.

Esta teoría se mantiene todavía viva en ciertos sectores del kirchnerismo. Sin ir más lejos, hace sólo semanas atrás, el ex ministro Roberto Dormi, hombre de consulta de Julio De Vido, propuso que el Estado se asociara a YPF SA para aportar capital y “conducir la estrategia de un recurso crítico”. Si bien directivos de la empresa salieron con dureza a invalidar el mensaje del ex funcionario menemista, nadie de la primera línea del gobierno nacional criticó estos dichos. Todo esto nos muestra que el futuro accionario de YPF SA no está definido y tampoco, para los inversores, el poder de fuego (control) que realmente tiene el gobierno nacional sobre la petrolera.

Para reverir este contexto, YPF SA debería dar señales que den previsibilidad sobre el rumbo que tomará la compañía. Anuncios que van mucho más allá de los recientes hallazgos localizados en Loma de la Lata.

javier lojo

jlojo@riongro.com.ar


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Sobre ypf existen, hace tiempo, señales poco claras