A 92 años del descubrimiento del petróleo en Neuquén

Hoy es el aniversario del hallazgo del equipo “Patria”.

29 oct 2010 - 00:00

Hace 92 años cambiaba el rumbo económico de esta parte de la región Patagónica. El equipo “Patria” que dirigía el ingeniero Enrique Cánepa, descubría el Pozo 1 de petróleo en Plaza Huincul. Tres años antes, el geólogo alemán Juan Keidel había llegado a la aguada de Carmen Funes (La Pasto Verde), con anotaciones y varias herramientas para analizar las formaciones de las rocas y las probabilidades de encontrar hidrocarburos. El descubrimiento del Pozo 1 se concretó el 29 de octubre de 1918 a 605 metros de profundidad, y las exploraciones habían sido comisionadas por la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología de la Nación. El hallazgo ocurrió once años después del inicio de la actividad hidrocarburífera en la Argentina, que se originó el 13 de diciembre de 1907 con el descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. A principios de 1920, había cuatro empresas que realizaban perforaciones: Astra, Anglo Persian Oil Company, Kinkelin y Titan. En 1924, a los 609 metros de profundidad se extraían 700 litros de petróleo por día y los Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) de Plaza Huincul cubrían una extensión cercana a las 8.000 hectáreas. A partir de la instalación de una destilería, se pudieron elaborar naftas, querosenes, gasoil y fuel oil con capacidad para tratar hasta veinte toneladas de petróleo crudo por día con una planta de 260 empleados. En 1941 se descubrió petróleo en Challacó, y de esta forma, la provincia consolidó su posición como productor nacional. Desde 1960 y hasta el 2000, la población neuquina se triplicó y su economía se multiplicó por 25, alcanzando durante ese período un inédito incremento del 2400 por ciento, equivalente a un promedio anual del 8,2 por ciento, durante 40 años. Los 30 presos Una vez que el geólogo alemán Juan Keidel dejó indicado con exactitud casi satelital el sitio donde se debía excavar para hallar petróleo, se instaló el equipo “Patria” que había llegado de Europa. La mano de obra fueron 30 presos traídos de la cárcel de la ciudad de Neuquén, que estaban vigilados y custodiados para que no se escaparan en el desierto. A estos convictos se les pagó 50 centavos diarios y se alojaban en una carpa. Keidel había recorrido la provincia a lomo de mula. Era profesor en Ciencias Naturales y su acertado informe sobre el lugar para iniciar la perforación decía que se debía buscar en “…el kilómetro 1.297 desde Buenos Aires, a 1.100 metros al norte, en lo alto de un morro y al lado de una mata verde, donde dejé una estaca…” Inmediatamente el gobierno nacional fijó un área de reserva, llamada el Octógono Fiscal, donde el centro era el Pozo 1, y cada lado del octógono tenía tan sólo dos kilómetros.

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