Armaron sus propios hornos solares y cocinaron

Los instalaron en Chorriaca y ya los estrenaron.

Una organización franco-argentina donó 16 cocinas.

05 dic 2011 - 00:00

NEUQUÉN (AN).- La fiesta terminó con una comilona que tuvo de todo: estofados, chorizos, pancitos y hasta un bizcochuelo de chocolate cocinados con un sol que sobraba en el paraje Chorriaca. Había que ver la cara de los vecinos que el día anterior, entre mate y mate, escucharon atentos las indicaciones con “erres” patinadas que los franceses Pierre Debes, Pierre Yves Herrouet y Jérome Sassiat brindaron bajo techo, en el gimnasio del paraje del norte neuquino. Fue un éxito y desde hace una semana, 16 familias de Chorriaca cuentan con sus cocinas solares, una herramienta fundamental en un lugar donde por estos días sobran rayos energéticos. Las cocinas fueron donadas por la Fundación Patagonia Norte, una organización franco argentina que lleva adelante actividades solidarias entre Argentina y Francia. El presidente de la entidad, Pierre Debes, organizó hace algunos meses un almuerzo en su país y con el auspicio de una bodega local y una exposición de artesanías neuquinas, recaudó los fondos que permitieron la compra de las 16 cocinas que los beneficiarios armaron el viernes y estrenaron el sábado. “Cada participante pudo constatar el buen funcionamiento de las cocinas solares, gracias a un día bien soleado. Se cocinaron guisos, estofados, chorizos, chivo, pollo, milanesas, y todo agregado de verduras y legumbres frescas”, contó Debes. Además de los bizcochuelos, hubo mamás que cocinaron ricas tartas de manzana. Debes estuvo acompañado por el cónsul honorario de Francia en Río Negro y Neuquén, Jérome Sassiat y el fundador del proyecto Solar-Inti, Pierre Yves Herrouet. La iniciativa surgió en Bolivia, a partir de un fotógrafo francés y se extendió al norte de nuestro país con buena repercusión en Salta. Enterado de la existencia del proyecto, Debes tomó contacto con la localidad de Chorriaca y con varios integrantes de la comunidad mapuche Kilapi, que entre el viernes y el sábado, junto a otros vecinos y los chicos de la escuela primaria, participaron del armado de los hornos. “No sólo es un proyecto que sirve para ahorrar energía sino que sobre todo se trata de una iniciativa ecológica. Acá solo hace falta el sol, no se pierde naturaleza y no se pierde tiempo buscando leña”, indicó Debes. Las cocinas están armadas dentro de cajas de madera aisladas, con una caja metálica de láminas de zinc que son las que alojan el alimento. Como cobertura tiene un doble vidrio que deja atravesar la radicación solar reflejándola parcialmente y evita la salida del calor. Como si fueran alas, las cocinas constan de reflectores solares que hacen converger los rayos hacia el interior de la caja. Los principios físicos son la concentración y acumulación de calor. Por concentración aprovecha la propiedad de reflexión para recoger y concentrar las ondas luminosas y por acumulación la cocina atrapa la energía solar a través del efecto invernadero en su interior. “La comunidad mapuche estuvo representada por el lonco segundo Mariano Kilapi y la comisión de fomento por su presidente Carlitos Kilapi”, describió Debes.

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