Cuando llegar a la casa propia es imposible para las personas trans

Sufren la falta de vivienda más que el resto de los inquilinos. Les cuesta conseguir lugares en condiciones y quedan expuestas a los abusos. Las exigencias son insólitas.

24 ago 2018 - 00:00

“No se van a intimidar”, saludaron amablemente las anfitrionas para romper el hielo, minar desconfianzas o medir la cancha al inicio de una entrevista que buscaba conocer sus expectativas de acceso a una vivienda propia.

A poco andar en las preguntas y respuestas se abrió un panorama en el que quedó en claro que solo por su condición de travestis, viven donde logran alquilar, con acuerdos abusivos por parte de los locadores y pagando al contado más de 7 mil pesos por lugares que no debieran ser habitados por nadie.

“Si no te gusta, te vas”, es la condición a la que están atadas en la mayoría de los lugares.

Te puede interesar En Cipolletti, solo tres mujeres trans cuentan con trabajo registrado

Según una encuesta entre 133 personas trans en Neuquén, Centenario, Plottier, Cutral Co, Huergo, Roca y Regina, un 65 por ciento de las travestis, transexuales o transgénero (cuando su identidad de género no se condice con la asignada al nacer) carecen de vivienda en la provincia neuquina, mientras que en Río Negro, el índice baja a 46% (ver aparte).

“Todas estuvimos en los mismos lugares, se va una y llega otra”, simplificaron.

El primer escollo es explicar cómo van a pagar porque la mayoría se prostituye y entonces las posibilidades de acceder al alquiler se esfuman en cuanto dicen que hacen “la noche”.

Te puede interesar Comienza en la Legislatura neuquina el tratamiento del cupo laboral trans

Pero coinciden en que ese dato que no se puede esconder. “Tenés que blanquear tu trabajo, sino cómo justificás el pago del alquiler. El problema es que nunca entienden que no vas a convertir tu casa en un cabaret, de inmediato te suben el precio, te ponen todo tipo de excusas. Primero está el no”, describieron.

Cuando llegar a la casa propia es imposible para las personas trans
Muchas pasan por los mismos lugares. “Se va una y llega la otra. Es así”, contaron.

A cambio de habitar un lugar menos calamitoso, deben acceder a no traer amistades ni recibir visitas, no usar ropa provocativa y les advierten que están prohibidos los festejos.

“No sé qué piensan, que vas a tener droga y sexo en la vereda. Accedemos para no irnos, aunque después de un tiempo te sientís aislada”, indicaron.

Te puede interesar Dos generaciones de personas trans en el día del Orgullo

Viven en inquilinatos que no tienen luz, ni gas, ni agua potable. Carecen de cloacas y toda conexión es peligrosa por la clandestinidad de la incorporación.

“Nunca te reconocen los arreglos, cuando entramos con mi pareja, el lugar era una cueva. La arreglamos toda para vivir mejor y la respuesta siempre es la misma : no te vamos a descontar nada. Si insistís, te suben el alquiler para que te vayas o no molestes”, describieron.

Se trata de personas que no superan los 47 a 50 años de vida. En tanto el promedio nacional indica que la expectativa de vida es de 37, 5 años.

Cuentan que fueron expulsadas de la casa y en un porcentaje menor, viven con sus familiares. “Muchas veces no me siento cómoda, pero no tengo otro lugar. Tengo mis amistades, mis horarios y debo acomodarme a vivir de prestada. Aprendés que tu familia es tu compañera”.

Te puede interesar Los consultorios no contemplan la diversidad sexual

Los problemas de salud se agravan en un hábitat donde se calefaccionan sólo con una hornalla durante el invierno, con cielos razos que se caen, problemas de ventilación, baños en los patios y puertas sostenidas por un palo de escoba como todo resguardo.

“Nos esforzamos más que mucha gente, pero son lo s lugares que se nos brinda para vivir: precarios y con desperfectos”.

Cifras de la encuesta
45%
tenía dificultades para alquilar. El 60% por discriminación, 15% razones económicas y el 15% sobreprecios.
85%
Tienen ingresos, de los cuales el 31 % es registrado y el resto está en la informalidad.
En primera persona esperar por un techo
“Pago un alquiler pero me tengo que ir a cambiar a un baño público para salir, todas las noches y en madrugada para conservar el lugar”
Pamela
Image
“Todo el mundo debe pasar por lo mismo, es difícil tener un lugar propio, pero en nuestro caso es más difícil, siempre es el doble”.
Cristina
Image
“Cuidamos los departamentos y le metemos mucho dinero para arreglarlos, nos suben el alquiler y no nos reconocen nada”.
Fernanda
Image
“Vivimos de lo que la sociedad nos brinda: no tenemos otra opción que lugares precarios, con desperfectos, con poca libertad”.
Paola
Image
“Trabajo en cocina y no me da para pagar el alquiler; extraño mi entorno, mis pares. Estoy ahora con mi familia pero necesito mi lugar, mis compañeras”.
Mara
Image
“A la corta o a la larga, entre nosotras nos ayudamos. Somos una comunidad. Buscamos tener mejor calidad de vida y tranquilidad”.
Victoria
Image
“Las condiciones cómodas no las podemos pagar alquilando. No nos queda otra que soportar, nos esforzamos más que mucha gente”.
Romina
Image
Cuando llegar a la casa propia es imposible para las personas trans
Datos de un relevamiento único en la región

Los datos sobre las expectativas y condiciones de vida de la población trans en la región pertenecen a un trabajo conjunto y único en el país que encararon la Universidad Nacional del Comahue, el observatorio de Derechos Humanos de Neuquén y la dirección de Derechos Humanos de Río Negro junto a organizaciones LGTBI (lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersex).

Hubo talleres en 2017 que culminaron en una encuesta que relevó en noviembre aspectos de salud, educación y derechos sociales de una población minoritaria e invisibilizada para las estadísticas.

“Muchas nunca pensaron en la posibilidad de una vivienda propia. No averiguan porque sienten que no cumplen con los requisitos para pedir un crédito o porque se las discrimina al momento de presentarse”, dijo la directora del observatorio en Neuquén, Gabriela Bercovich.

“Tienen dificultades relacionadas con la discriminación, con cuestiones económicas y con sobreprecios al momento de alquilar”, agregó.

Los datos indicaron que en Neuquén el 75% no tiene vivienda propia y en Río Negro el 55%, el resto vive en casas prestadas o alquiladas.

Tampoco conforman la población que es beneficiaria de planes de viviendas.

Son trans las personas que su identidad de género no se condice con la asignada al nacer. Tienen el DNI al que accedieron por la Ley de Género.
Un hogar como anclaje para las relaciones
Mara tiene 44 años y vive de los panes y dulces que vende en forma particular.
“Es un trabajo propio y mío, lo que gano lo invierto en mi negocio. No puedo pagar un alquiler y vivir; estoy con mi hermana, pero necesito mi lugar”, detalló.
Agregó que “ya estamos maduras para ir a parar a la casa de una compañera que nos aguante y de ahí salir”.
Victoria tiene un trabajo administrativo y vive compartiendo su espacio personal con las actividades de una agrupación política.
“Cuando sea más vieja no lo voy a conseguir. No nos atienden en cualquier lugar, no vamos a tener el dinero suficiente para pagar un alquiler y vamos a terminar en un asilo o sosteniéndonos entre nosotras, en la casa de alguna”, describió.
Paola explicó que la familia no la visita y sólo consigue mantener la relación cuando ella los va a ver. “Nuestra familia es nuestra compañera, la que nos asiste cuando pasa algo”, aclaró.
Cristina es una de las pocas que ha logrado tener su lugar porque compró el terreno con su pareja, en un lugar alejado, donde inició acarreando el agua con baldes, sin luz ni gas.
“No se nos reconoce el derecho a exigir nada, los vecinos creen que son superiores”.

Seguí informado, suscribite GRATIS a nuestro newsletter

NEWSLETTER

Suscribite a “Noticias del día”Recibí todas las mañanas un correo con toda la información.