Desarrollo científico para ayudar a la fruticultura regional

El INTA inauguró en Guerrico un moderno centro que permitirá avanzar en el control de plagas de manera natural. Invirtieron $ 5,8 millones para apuntalar una investigación de diez años.

11 sep 2018 - 00:00

Ayer quedó inaugurado, en la Estación Experimental Alto Valle del INTA, el Centro de Multiplicación de Biocontroladores (Cemubio), que permitirá avanzar en el desarrollo de tecnologías para la cría masiva de insectos benéficos autóctonos. Estos actúan como enemigos naturales de las plagas que provocan pérdidas millonarias en los cultivos frutihortícolas.

La inauguración contó con la participación del subsecretario de Agricultura de la Nación, Luis Urriza, del ministro de la Agricultura, Ganadería y Pesca de Río Negro, Alberto Diomedi, del presidente del INTA, Juan Balbín, entre otras autoridades regionales, además de representantes del INTA, de otras regiones del país y del vecino país Chile.

Cada una de las autoridades presentes destacó la importancia que tendrá el Cemubio en los próximos años, permitiendo mejorar la calidad de la producción de peras, manzanas, nogales y otros frutales.

La doctora Liliana Cichon, ingeniera agrónoma egresada de la Universidad Nacional de Sur, con doctorado en Biología de la Universidad Nacional de Buenos Aires, fue quien descubrió hace algunos años a la avispa capaz de realizar el control de algunas plagas como la carpocapsa.

Mediante el uso de estos “biocontroladores” se puede reducir sustancialmente el número de aplicaciones de insecticidas o emplear sólo aquellos de baja toxicidad (banda verde) y obtener la misma eficacia que en las formas de control convencional.

En su discurso, la doctora Cichon explicó que una de las preocupaciones de su equipo era cómo ayudar al productor en la lucha contra las plagas.

“Esos pasos eran crear la tecnología de escalamiento de la cría masiva de esos enemigos naturales y por otra parte faltaba la estrategia de empleo en el terreno. Es decir, dos elementos fundamentales: tener la tecnología de masificación de esa cría, que sea económica y práctica, y por otro lado una estrategia en el campo que sea precisa y contundente. Esos son los dos objetivos del Cemubio”, indicó Cichón.

Agregó que en una segunda etapa se piensa en una asociación pública privada. “Nosotros creamos esa tecnología para el escalamiento de la producción, pero nosotros no la vamos a hacer. La vamos a ofrecer a una empresa y ellos van a desarrollarla para tener este bio-insumo para el sector privado”, aclaró.

Laboratorios

Para multiplicar este sistema de control de bio-controladores fue necesario avanzar con las investigaciones para lo que se necesitó personal especializado, equipamiento e infraestructura en laboratorios, lo que fue financiado, con $ 5.800.000 por el ahora ex-Ministerio de Agroindustria de la Nación y ejecutada con mano de obra local.

En tanto el INTA y la Fundación Argeninta proveen los recursos humanos e insumos tecnológicos al Centro, a través de convenios de vinculación tecnológica.

El nuevo edificio, ubicado en la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle del INTA, consta de cuatro cámaras de cría climatizadas con áreas de almacenamiento, lavado de material, cambiadores y sala de máquinas distribuidos en 170 metros cuadrados.

Allí, tres profesionales y cinco técnicos de laboratorio trabajan en el desarrollo de tres especies de biocontroladores (con potencial para el control de plagas en perales, manzanos, nogales, almendros, tomates, cactáceas y cultivos extensivos) y dos especies de huéspedes (utilizados para la cría de los primeros).

Desarrollo científico para ayudar a la fruticultura regional
Goniozus legneri es el nombre científico de la avispa.
El espacio de la Estación Expermiental Alto Valle cuenta con laboratorios donde se crían insectos que controlan plagas como la carpocapsa.
El hallazgo que inspiró la creación del Cemubio

Su nombre científico es Goniozus legneri. Es una avispa pequeña de tres milímetros, autóctona de la Argentina, que parasita larvas de polillas y mariposas. Fue reconocida por primera vez en la región en 2005, por el equipo de Sanidad Vegetal del INTA Alto Valle, en montes con presencia de carpocapsa, plaga clave de la fruticultura de pepita (pera y manzana).

Diez años de exitoso trabajo de investigación en laboratorio y a campo con este biocontrolador inspiraron a los científicos para la creación del Cemubio. Debido a su carácter generalista, actualmente la especie es evaluada por investigadores de Argentina y Chile para el control de algunas plagas en cultivos intensivos y extensivos.

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