El eclipse de Luna en la mágica Salina del Gualicho

Lo observó un grupo de turistas el miércoles pasado. Una experiencia inolvidable, que se repetirá en el 2010.

22 feb 2008 - 00:00

LAS GRUTAS (ASA)- Cuarenta cuerpos yacen sobre la blanca superficie de pequeños cristales. Sólo miran el cielo. Y escuchan atentos las explicaciones de la guía.

Unas pocas decenas de turistas que visitan la villa en estos días fueron los privilegiados que pudieron observar el eclipse total de Luna desde la profundidad de la Salina del Gualicho, ubicada a algo más de 50 kilómetros del balneario. La mágica experiencia para los protagonistas de esta historia, tal vez pueda repetirse recién en el 2010, cuando un evento astronómico similar volverá a ser visible en la región.

Esos turistas, que en el marco de una exclusiva excursión, pudieron vivir tan increíble anécdota, se llevarán grabado a fuego el recuerdo de una noche inolvidable.

A las 23 del miércoles,

cuando los participantes de la expedición se reunieron en la Tercera Bajada, frente al casino, en la puerta de la empresa que organiza la travesía, unas nubes tenues, pero muy contiguas, hacían peligrar el avistaje soñado.

Los camiones de guerra que trasladaron a los excursionistas llegaron media hora más tarde al cruce de rutas mientras una pequeña sombra empezaba a verse sobre la superficie de la luna. En el camino, varias detenciones permitieron ir observando el avance del eclipse.

La enorme y misteriosa superficie del salar fue un espejo que multiplicó sensaciones mientras el fenómeno ocurría. Ya instalados junto a las parvas de sal, los cuarenta tripulantes de este viaje al universo empezaron a conocer los secretos del firmamento.

Patricia Juárez, la guía apasionada de la astronomía, comenzó su relato. Con un potente láser marcaba las estrellas como una maestro con

el puntero en la pizarra. El manto de astros, visible en la salina como en pocos lugares en el mundo, fue perdiendo sus lados ocultos.

Los puntos de la noche adquirieron nombre y se conoció su historia. Las peleas y pasiones mitológicas de los dioses cobraron forma, las denominaciones de los días de la semana tuvieron fundamento y los signos zodiacales regalaron sus símbolos ante los ojos maravillados de los turistas.

 

Luminosa

 

Allí tendidos en la sal, cuarenta personas miran el eclipse. De a poco, la luna vuelve a mostrarse luminosa. La sombra de la tierra, proyectada en su satélite y alineada con el sol va moviéndose lentamente y un sombrero de luz empieza a aparecer. De las nubes amenazantes no quedan rastros y nada impidió ver el fenómeno sin el mínimo obstáculo.

Mientras la expedición desciende de las parvas, una mano mágica pareciera ir subiendo el voltaje de la iluminación natural. Las sombras se hacen increíblemente nítidas, los compañeros de travesía comienzan a verse los rostros nuevamente y las montañas de sal adquieren una tamaño que impresiona.

La luz de la luna llena y ya sin rastros de la sombra de la tierra, rebota contra los cristales de sal y se difunde. Ilumina todo, muestra hasta los mínimos detalles. Sólo oculta los misterios del gualicho, que como los de los universo, seguirán siendo leyenda.

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