El lagarto argentino más antiguo vivió en la región

Apenas un trocito de mandíbula fósil sirvió para que la paleontóloga Adriana Albino confirmase la importancia del hallazgo realizado hace más de dos años por chicos de Cinco Saltos.

05 abr 2002 - 00:00

NEUQUEN (AN).- Una investigadora del Conicet identificó los restos fosilizados del que sería el lagarto más antiguo de la Argentina.

Un pedazo de mandíbula con media docena de dientecillos sirvió para reconocer a un reptil que habría medido apenas 20 centímetros y que fue vecino de los gigantes dinosaurios del período Cretácico. Los huesos fueron encontrados por un grupo de chicos de Cinco Saltos, en la zona de bardas aledaña a la planta de la ex Indupa de esa ciudad. El dentario estaba entre sedimentos de la formación Anacleto, también conocida como Río Colorado.

El pequeño fósil fue a manos del paleontólogo de la Universidad Nacional del Comahue (UNC), Leonardo Salgado, quien a su vez lo derivó a su colega de la universidad de Mar del Plata Adriana Albino.

La científica es la máxima experta en lagartos en nuestro país. Tras un estudio que consumió unos dos años, Albino concluyó que se trata del lagarto más antiguo de la Argentina: unos 75 millones de años. El bicho, que debe haber pasado más de un susto durante el Cretácico Superior (cuando bien podría haber quedado para siempre bajo las patas de un dinosaurio saurópodo), pertenece a la familia de los teidos, uno de los dos grandes grupos en que se clasifica a los lagartos.

En la actualidad, hay gran variedad de parientes lejanos pero muy parecidos en varios puntos de Sudamérica. Es que esta familia prácticamente no ha evolucionado, lo mismo que algunos ejemplares de tortugas o las boas.

En Argentina se puede mencionar a los lagartos overos, muy populares en el norte,

"A pesar del abundante y significativo registro de lagartos en el Cretácico de América del Norte y Asia, los yacimientos sudamericanos han sido poco prolíficos, hasta el momento el único registro de esta edad fehacientemente documentado correspondía a Pristiguana brasiliensis, encontrado en Brasil", explicó Albino durante un reciente congreso de paleontología realizado en Buenos Aires.

Fue precisamente en ese escenario que Albino presentó al más viejo de los lagartos argentinos.

"El registro de este lagarto en la Patagonia, por su antigüedad, evidencia por primera vez que este territorio fue un escenario de gran importancia en la evolución de los lagartos durante el Mesozoico, tal como ocurrió con otras formas de reptiles", destacó Albino. En determinadas zonas de Cinco Saltos hay una importante cantidad de registros de fauna fósil del período Cretácico. Allí, a caballo del entusiasmo de un grupo de chicos, se indentificó al Neuquensaurus australis -un dinosaurio saurópodo- y al fantástico Gasparinisaurus cincolsaltensis, un tan pequeño como célebre dino herbívoro. Al identificar al lagarto dentro de la familia de los teidos, Albino advierte que éstos se conocen desde el Cretácico pero su origen en América del Norte o en América del Sur "es aún controversial". Es que ambas hipótesis asumen la existencia de algún tipo de dispersión entre las américas en uno u otro sentido. "De comprobarse la presencia de teidos en la formación Anacleto, se contaría con la primera evidencia fósil de que tal dispersión pudo haber ocurrido durante el Cretácico tardío, tal como sostienen algunos autores", describe la paleontóloga.

Los "dueños" de los dinosaurios

NEUQUEN (AN).- La sala de Paleontología del museo de Cinco Saltos se sostiene a puro esfuerzo gracias a un grupo de chicos aficionados a los dinosaurios.

El grupo, sobre el que el paleontólogo Leonardo Salgado realiza una suerte de supervisión permanente, mantiene la sala, atiende al público y dos por tres realiza expediciones a distintos puntos de Cinco Saltos.

Fue en una de esas excursiones que se encontró la diminuta pieza que llevó a la investigadora del Conicet a identificar al lagarto más viejo de la Argentina.

El grupo

Los "dueños" del museo son Marcos Poblete, Wálter Lagos y Nicolás Gramchelli.

Hay un cuarto integrante que ahora está alejado.

Se trata de Ignacio Cerda, quien de alguna manera fue el precursor de este particular proyecto.

El muchacho que vive en un barrio de Cinco Saltos, con mucho esfuerzo y pocos medios promedia, sus estudios par ser primero Biólogo y luego paleontólogo.

A lo largo de los últimos años, el grupo -que no mueve una piedra- sin el debido asesoramiento científico encontró restos de Gasparinisaurus (una garra cerrada) y el esqueleto casi completo de un plesiosarus.

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