El oasis de los cien millones

Ésa es la cifra invertida hasta ahora en Casa de Piedra, la localidad del desértico suroeste pampeano ubicada a 105 km de Roca que apuesta a convertirse en un polo turístico y productivo en tiempo record.

30 dic 2007 - 01:00

Sergio Álvez tiene un trabajo que cualquier político envidiaría: anuncia obras que luego se concretan. Lo sabe, por ejemplo, el camionero al que le contó un año atrás que allí, en medio del desierto, pronto habría unas veinte casas de ladrillos a la vista y techo a dos aguas, una escuela, un polideportivo, un albergue, una proveeduría, un centro cívico, un camping, internet inalámbrica y tevé satelital. Hace dos semanas, el camionero volvió a pasar, comprobó que estaba todo lo prometido, caminó hacia la flamante oficina de Turismo y fue directo al punto.

-Flaco, no me mentiste. Yo me quiero venir a vivir. ¿Cómo consigo un lote?

Sergio recuerda la anécdota y se ríe mientras recorre la villa con "Río Negro". El coordinador del área de Turismo e Inversiones tiene 28 años y lleva 14 meses aquí. "Ésa no falla. Todos te preguntan cómo pueden conseguir un lote", dice y avanza a paso de hombre en su cuatriciclo. Señala unas bolsas de cemento apiladas.

-Allá va la pileta climatizada semi-olímpica. Y más allá un complejo de cabañas. ¿Ves esa pila de ladrillos frente al polideportivo? Los bajaron ayer. Es el primer vecino que va a construir. Pronto empezarán las obras en los otros cien lotes.

Aquí, a la vera de la Ruta Nacional 152, en pleno suroeste pampeano, a 362 km de

Santa Rosa y 105 de Roca, un grupo de pioneros vive la apasionante aventura de crear un pueblo en medio de la nada, a orillas del gigantesco lago artificial de 36.000 hectáreas y 55 km de costa generado por la construcción del embalse Casa de Piedra que contiene el caudal del río Colorado.

En el acceso a la playa hay un parador de amplios ventanales, ladrillos y galería de madera que no desentonaría en "Baywacht". Una suave pendiente permite adentrarse más de 150 metros con el agua hasta la cintura. El lago es templado, con un promedio de temperatura de 25ºC. Está previsto construir un club náutico. Por ahora, visitantes y locales nadan, andan en kayak y navegan. Otros prueban suerte con la caña en busca de truchas arco iris y pejerreyes. Hasta allí se llega por un boulevar con álamos plateados, pinos, fresnos y acacias que todavía no superan los dos metros de altura. Lo mismo ocurre en el otro boulevar que recorre la villa paralelo a la costa, a unos 400 metros del agua. Fueron plantados unos 14.000 árboles.

¿Y qué pasa con los lotes? "No se pueden comprar en forma directa. Se licitan para evitar la especulación y garantizar la transparencia", informa el nuevo delegado comunal, Alberto Campo (43). Apenas unos minutos atrás llegó de Santa Rosa con el baúl cargado de víveres. "Ya funciona la proveeduría, pero todavía no me acostumbro y sigo trayendo alimentos y bebidas", comenta. Hasta el momento, en dos tandas, se licitaron 66 lotes durante el 2006, con un valor promedio de $ 12 el m2 en la primera y

$ 19 en la segunda. La Central Hidroeléctrica adquirió 35 para viviendas de sus gerentes y empleados.

Luego de que los lotes son adjudicados, los compradores tienen dos meses para presentar el proyecto, que debe superar los 60 m2, tener armonía con el entorno, techo a dos aguas y cercos vivos, es decir con árboles y plantas. Luego de que la comisión asesora da el ok, el nuevo habitante dispone de dos años para concluir las obras.

La mayoría de los proyectos son de alrededor de 120 m2, lo que da la pauta de que la villa parece orientarse a sectores medios y altos. Hay que tener en cuenta que la construcción aquí es más cara por los fletes y las distancias. Puede llegar a 2.000 pesos el m2, cuando en Roca, por ejemplo, se estima en $ 1.500 el m2.

-Las demoras son penadas con multas y los lotes no se pueden revender -completa Campo. El delegado está enojado porque se metieron a jugar al fútbol en el polideportivo, mancharon todas las paredes y rompieron un vidrio.

-Así no va, viejo. Ahora hay que pintar todo de nuevo. Ya les dije: al fútbol se juega afuera. Las cosas del Estado hay que cuidarlas -afirma y se despide.

Aquí, primero se prepara la infraestructura y luego vienen los habitantes. Ahora, Sergio Álvez les cuenta a los visitantes que se vienen tres complejos de cabañas, un motel, un hotel 5 estrellas con un casino, un campo de golf y un club náutico.

Casa de Piedra es una perfecta maqueta que empezó a cobrar vida con un ritmo vertiginoso.

 

 

JAVIER AVENA

javena@rionegro.com.ar

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