La cerveza artesanal tiene barrio en Bariloche

Ocho bares son los que funcionan en un radio de 100 m.

El fenómeno se formó a lo largo del último año.

29 nov 2011 - 00:00

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En un radio de 100 metros funcionan ocho bares que privilegian el expendio de cerveza artesanal y en breve abrirán otros dos, sucursales de cervecerías locales.

El “barrio cervecero del centro” se formó a lo largo del último año y creció bajo los efectos de la ceniza proveniente del Puyehue, que frenó muchos otros proyectos. El fenómeno promete consolidarse durante el presente verano y como la mayoría de las cosas que suceden en Bariloche, surgió en forma espontánea, por iniciativa privada y sin ninguna planificación o intervención municipal.

El “barrio cervecero” se creó en las inmediaciones del Club Andino Bariloche (CAB), desde la calle Juramento a la primera cuadra de Morales, Elflein y 20 de febrero. El primero fue Sout Bar, que abrió en 2002 y Vikingos, justo frente al CAB, opera hace tres años, pero reemplazó a otro bar existente.

Malabar y Konna, en Juramento y Ruta 40, sobre Morales, abrieron en el último año y Santino y Lorenzo, sobre 20 de febrero, en los últimos meses. Antares, una franquicia de la famosa cervecería marplatense, se inició en julio del 2006 y en sus inmediaciones abrirán en breve los brew pub.

Todos los lugares son atendidos y administrados por jóvenes, cuya edad varía entre los 20 y 40 años. Por ello, el público, también es mayoritariamente de esa edad. La consigna es circular entre los barres, visitar al menos 2 o 3 por noche.

Ninguno de los locales vende cerveza industrial en botellas de litro, tampoco vino y se trata de evitar las borracheras desmedidas de los clientes. “Tratamos que el público sea el joven activo, quien al día siguiente va a trabajar y realiza actividades deportivas, desalentamos que se junten vagos solo a chupar”, explicó uno de los propietarios.

La mayoría abre a las 19 y hay happy hour hasta las 21 o 23. La afluencia de público mayor es entre las 23 y 03 de la noche. En general cierran hacia las 3 o 4 de la mañana.

A excepción de Antares y los dos nuevos locales que se abrirán en Elflein 56 y en su esquina con Morales, el resto de los lugares son muy pequeños, no caben más de 20 o 30 personas. Esto obligó a extremar la imaginación y el diseño para optimizar todos los rincones, planificar “centímetro a centímetro”.

Todos tienen al menos una barra con muchas banquetas y percheros para colgar la campera debajo de la barra. También hay estantes contra la pared, que se utilizan como barra y minibarras perpendiculares a la pared, que permiten apoyar varios vasos de cerveza. En todos los casos se intentaron extremar las medidas de seguridad, con puertas provistas de barras antipánico y pocos elementos de fácil combustión.

Uno de los propietarios explicó que “la zona no tiene demasiadas viviendas o edificios con departamentos, lo que evita que los vecinos se sientan molestos”.

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