La experiencia de conocer el mundo como voluntario

Más de un centenar de jóvenes se sumaron a la iniciativa que une Neuquén con el mundo. Se trata de proyectos de ayuda social y prácticas profesionales.

24 ago 2018 - 23:50

Armar las valijas, emprender un viaje a otro país, con el plus de no sólo conocer un lugar nuevo sino adentrarse en una nueva cultura y hacer un voluntariado. Eso es lo que favorece una ONG con un comité en Neuquén y con presencia en más de 126 países. Se trata de Aiesec que durante todo 2017 registró 103 jóvenes que partieron desde Argentina hacia otro país por unas semanas o que arribaron a Neuquén desde otras naciones.

“No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú”, decía Nelson Mandela. Esta afirmación es lo que refleja el relato cada uno de los jóvenes que se animaron a vivir la experiencia de ir a otro país por unas semanas. Tras su vuelta señalan que no son los mismos.

“Me modificó a nivel personal, porque salís de tu zona de confort. Y sentís el papel fundamental que tenés vos en la sociedad y cuánto podes hacer. Sos vos y tenés que tener decisiones, te pueden pasar situaciones como perderte y vivís mucho autoconocimiento personal. También para preguntarme qué papel estoy teniendo en la sociedad y qué papel puedo hacer desde mi carrera”, resumió Karen Tralma, quien en el verano 2017 realizó un voluntariado en Brasil en un proyecto de educación con niños. Hoy Karen es la presidente de Aiesec en Neuquén.

Desde el Alto Valle los principales destinos elegidos para los voluntariados son Brasil, Perú, Colombia, y México, aunque las posibilidades no se agotan ahí. En cuanto a quienes escogen venir a Neuquén, los arribos los lideran los jóvenes brasileños.

Neuquén es la sede patagónica de Aiesec
Aiesec es una organización sin ánimos de lucro, reconocida por la Unesco, que se encuentra en más de 126 países.
Desde la organización indican que se busca desarrollar a la próxima generación de líderes interesados en temas globales, la interculturalidad y el emprendimiento.
Brinda un espacio para jóvenes de liderazgo y de intercambio con otros países.
Facilita la posibilidad de tener una experiencia internacional desarrollando un proyecto social o realizando una práctica profesional.
La ONG busca activar la iniciativa en los jóvenes hacia los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad antes del 2030.
Todos los proyectos tienen una duración de seis semanas o un poco más , y se alinean a uno de esos objetivos.
El comité de Aiesec Neuquén es el único de la Patagonia, y la sede se encuentra en la Universidad de Flores, en Cipolletti. Lo conforman actualmente 31 personas de Neuquén y Río Negro.
La organización trabaja con ONGs locales y establece nexos con las mismas.
El comité de Aiesec Neuquén se fundó en marzo de 2013 y está interesado en temas de impacto mundial, liderazgo y gestión. Es el único de la Patagonia.
Una neuquina educó a niños en situación de calle en Brasil
La experiencia de conocer el mundo como voluntario
En Maceió la joven neuquina debió adaptarse al portugués.

“Rompe la barrera multicultural. Se viaja de otra manera. En un viaje con amigos, por ejemplo, no se suele salir de la zona de confort y lo que te ofrece esta experiencia es ese contacto con las personas”, destacó Karen Tralma, sobre el viaje que hizo a través de Aiesec.

Karen estudia hoy licenciatura en Administración y en el verano de 2017 estuvo más de seis semanas en la ciudad de Maceió, Brasil, en un viaje que asegura le cambió la vida y el modo de ver las cosas.

Su proyecto social estaba alineado a la educación en calidad donde daba a chicos talleres recreativos de música, arte y educación física, entre otros. “Trabajé en una institución con niños entre 6 y 17 años que estaban judicializados. Eran historias bastantes pesadas”, narró la joven.

Para llegar desde donde residía hasta el lugar donde hacía su tarea solidaria salía a las 9 de la mañana en colectivo y tenía una hora de viaje.

“Fue bastante desafiante y lo que pasó mucho es que yo había llevado todo planificado, pero me tuve que amoldar a las condiciones de los niños. Porque lo que llevaba no era lo que ellos estaban necesitando”, contó.

Uno de los obstáculos que debió sortear en los días que vivió en el vecino país sudamericano fue el idioma. En la casa que se alojó nadie hablaba español. “Yo tenía sólo un nivel básico de portugués. Entonces las primeras semanas fue un gran desafío y te das cuenta que ni siquiera el lenguaje es una barrera para que te puedas comunicar”, sostuvo.

Dijo que en el tiempo que se hospedó en ese hogar formó un lazo tal con sus anfitriones que asegura que “se transformó también en mi familia”. Describió que en la casa estaban los padres, una hija, (que para Karen es como una hermana) y una abuela.

Reveló que fue “con la idea de ayudar y enseñar” pero la “retribución que recibí de parte de ellos fue mucho más grande y siento que quede en deuda con ellos”.

Karen no duda en invitar a otros a dar el paso: “Favorece el desarrollo y el autoconocimiento personal. Ayuda si querés hacer alguna acción y desarrolla todo un liderazgo”.

Apuntó que Aiesec “es una organización internacional que tiene de particular que está formada por jóvenes” y con las experiencias que se adquieren se logra “el pleno desarrollo del potencial humano, a través de los proyectos sociales”.

Latinoamérica es el sector del mapa que más eligen los valletanos para hacer su experiencia.

La organización hace el nexo con el proyecto social en el otro país, brinda el hospedaje, la comida, el tiempo de permanencia y un seguimiento personal.
“No sólo conocés la ciudad, sino además las culturas, a las personas y cómo viven. Es algo que no te ofrece una agencia de turismo”.
Karen Tralma es neuquina e hizo un voluntariado en Maceió, Brasil.
Desde México para ayudar a que los perros tengan hogar
La experiencia de conocer el mundo como voluntario
José ama a los animales y hasta fin de mes estará ayudando a los perros callejeros de Neuquén.

José Salazar es mexicano y arribó a Argentina el 9 de julio. Desde muy chico escucho hablar de Argentina y le atraía poder conocerla en algún momento. El punto inicial de la curiosidad fue que sus padres vinieron al país durante un mes en su luna de miel, y entre los lugares que visitaron estuvo la Patagonia.

“Cuando terminé la universidad conocí a Aiesec y se me presentó la posibilidad de venir a un proyecto, que es Perros Perdidos, y era perfecto para mí porque podía conocer Argentina y ayudar a perros”, dijo José , un joven oriundo de Ciudad de México y graduado de Ingeniero Civil.

Hoy se aloja en la casa de Silvia, quien se ofreció como familia global para recibir en su vivienda ubicada en el oeste a José (22) y su novia Paulina Velázquez (23). Ambos son de México y comparten la ONG donde hacen su labor. Su voluntariado es con la asociación Perros Perdidos. Contó que dedica alrededor de 4 ó 5 horas por día, sobre todo durante en la tarde, a colaborar en la página de la asociación. “Ahora en todo agosto hemos tenido ferias de adopción en el Paseo de la Costa, y ayudamos a preparar los stands”, agregó.

Dijo que cuando tiene libre la mañana aprovecha a cocinar, lavar, planchar, o ver alguna película.

“Estoy fascinado con su cultura”, expresó sobre lo que vivió en estas semanas y uno de los puntos que marcó fue la comida local:

“Me gusta mucho la carne. La que aquí tienen es exquisita. También las pastas, pizzas, medialunas, empanadas: hacen combinaciones muy raras a mi paladar, pero son muy ricas”, mencionó, y sumó que ya probó el mate.

“Tomo mate con mi hobs (la persona que me hospeda)”, aunque entre risas aclaró que lo prefiere amargo, más que dulce.

Confesó qué extraña de su país de América del Norte: “He visto muy pocos puestos de comida. En México hay tres puestos callejeros en cada esquina”, contó.

Rescató de las semanas que lleva hospedado en Argentina que “me ha servido mucho más para crecer como persona, no tanto en mi parte profesional”. “He visto mucha solidaridad de parte de los neuquinos con los perros. Y a mí me ha servido para concientizarme”, contó.

Con emociones encontradas explicó que le quedan pocos días en Neuquén, ya que el 31 de agosto es la fecha de su regreso.

Algunas de las fotos que lo impulsaron a venir fueron las del Paseo de la Costa y las bardas.

“Nunca había escuchado nada de Neuquén. Busqué en internet, vi fotos y me gustó mucho. Así pues me decidí y fue como llegué”.
José Salazar vino desde la Ciudad de México junto a su novia Paulina.
A inicios de agosto había en Neuquén 21 voluntarios de Rumania, Puerto Rico, Brasil, México, Ecuador, India, EE. UU., Italia, Letonia y la República Checa.
Neuquén

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