Las personas bipolares confirmaron que unidas son más fuertes

Hay dos grupos, de pacientes y de familiares, que se reúnen en el hospital Castro Reondón. Han encontrado que la clave es conocerse y que el entorno pueda detectar cambios. Obtienen orientación y ayuda.

12 nov 2018 - 20:20

“La unión hace la fuerza” es uno de esos dichos que no se mantienen por repetición, sino por demostración. Enfrentar dificultades, todos los días, durante años, se hace más fácil en compañía y a la vez, más efectivo. Constancia, tolerancia, sinceridad y empatía son los otros componentes. Y así, hace más de dos décadas que las personas con trastorno de bipolaridad de Neuquén se unieron para ganar una mejor calidad de vida.

La historia de la sede neuquina de la Fundación Bipolares de Argentina (Fubipa) comenzó hace 21 años, por inquietud del psicólogo Jorge Carri. Desde ese entonces, el trabajo se desarrolla en el hospital Castro Rendón, que presta su espacio para las reuniones.

El corazón de Fubipa son los Grupos de Ayuda Mutua (GAM). Actualmente se dividen en dos: el de los pacientes y, desde 2014, el de los familiares y amigos. La actividad principal que se realiza en ambos es la conversación. Nuevamente, las famosas frases hechas toman un significado real, en este caso, el del poder de la palabra. “La información baja el nivel de ansiedad, que te escuchen, que te den alguna devolución, que te tiren alguna línea sobre qué hacer”, explicó Natalia, una de las integrantes de la fundación.

La bipolaridad es crónica y afecta ahí donde nadie la ve, en las emociones. Es un desequilibrio químico en el cerebro y llegar a su diagnóstico es un proceso largo ya que no hay análisis que pueda demostrar su presencia, sino que se detecta con la evaluación de la evolución del comportamiento.

Los pacientes transitan entre dos polos. Uno va de la euforia, la verborragia, el pensar “que podés todo” hasta terminar en una manía. “Todos tenemos una anécdota de que nos creímos hijos de Jesucristo o una revelación para el mundo”, recordó Natalia. Después llega la recaída, con una depresión temporaria. Ambos momentos son acompañados con medicación que se suma a la que se toma todos los días para estabilizar el ánimo.

El objetivo es aspirar a que estas oscilaciones sean lo más suave posibles y para eso, se vuelven clave los grupos. Conocerse y que el entorno pueda detectar ese cambio, ayuda a poder minimizar lo que ocurra después. Cada GAM es un espacio de orientación que ayuda a evitar internarse en un océano de información que puede no ser segura.

Rosana, una de las integrantes más antiguas de Fubipa, rememoró una anécdota que pinta la esencia del grupo: “hace un tiempo fue una chica con su mamá y con vergüenza nos dijo ‘no sé si contar o no contar lo que hizo mi mamá’. Le dije que lo cuente porque de alguna u otra manera lo hemos vivido eso”.

Los GAM son coordinados por facilitadores. Quienes ocupan ese rol son pacientes que se encuentran en equilibrio y que se han capacitado. Entre sus actividades, quienes integran Fubipa también participan en congresos de psicología con el objetivo de mostrar la eficacia de que los pacientes tomen el trastorno en sus manos: “se dieron cuenta que con la pastillita y el psiquiatra solos no alcanza”, resumió Rosana. De hecho, ambas mujeres cuentan que el grupo aun sigue siendo poco conocido y que es raro que los profesionales lo tengan en cuenta como una herramienta.

El otro grupo, el de los familiares y amigos, surgió en 2014. Cada espacio funciona de forma separada para poder atender las necesidades específicas. Además, como la Fundación es autogestionada, realizan actividades para contar con fondos, gracias a los cuales pudieron formar su biblioteca especializada.

Y así, mano a mano, se tejió una red que se va haciendo más fuerte para evitar que en el camino entre los dos polos haya desequilibrios.

Las fases y las señales que avisan para ir a un médico

Hay emociones que pueden ser indicios de bipolaridad. Si bien su presencia no determina que la persona tenga el trastorno, pueden ser señales para consultar con un profesional, que es la única persona facultada para realizar el diagnostico.

La bipolaridad tiene fases o polos, de los que deriva su nombre. Uno es el maníaco, en que el que las emociones van para arriba. Se puede experimentar euforia con excesivo optimismo, alegría y vitalidad o realizar gastos excesivos de dinero.

También disminuye el sueño y aumenta el interés sexual. Al alto nivel de energía y locuacidad lo acompañan la irritabilidad, los cambios emocionales rápidos e imprevisibles y las conductas riesgosas sin pensar en las consecuencias.

Lo que sigue a la manía es que esas emociones bajen y se entre en la fase depresiva. Los sentimientos para quien transita este polo son de tristeza, desesperanza, ansiedad, desgano y pesimismo. Todo disminuye: la motivación, la energía, el interés y el placer. Las ideas de suicidio son recurrentes y los pacientes tienen dificultades para concentrarse. El apetito y el sueño pueden disminuir o exagerarse.

Si algo de esto se te hace familiar, consultá con un médico o pedí más información a los integrantes de Fubipa.

“La información baja el nivel de ansiedad, que te escuchen, que te den alguna devolución, que te tiren alguna línea sobre qué hacer”.
Natalia es una de las integrantes de la Fundación Bipolares de Argentina.
La reunión de primera vez, tanto para pacientescon el trastorno como para familiares, es el cuarto viernes de cada mes en Talero 239, de 20 a 22.
Neuquén

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