“Me dio la sensación de poder abrazar a la Argentina”: el guía patagónico que llegó a los cuatro extremos del país

Alejandro Capelli, guía de turismo y fotógrafo de naturaleza de El Calafate, completó una travesía sin precedentes por Misiones, Jujuy, Tierra del Fuego y el Campo de Hielo. Ahora busca certificar su hazaña, ya que el extremo oeste figura como inexplorado en los registros del Instituto Geográfico Nacional.

Por Lorena Roncarolo

La última travesía fue rumbo al punto oeste, en el Campo de Hielo en el extremo austral de Sudamérica. Foto: gentileza

La última travesía fue rumbo al punto oeste, en el Campo de Hielo en el extremo austral de Sudamérica. Foto: gentileza

Alejandro Capelli, guía de turismo y fotógrafo de naturaleza de El Calafate, cumplió un desafío inédito: llegar a los cuatro extremos geográficos de la Argentina. Esta travesía sin precedentes lo convirtió en la primera persona en alcanzar estos puntos cardinales.

El extremo oeste figura como “inexplorado” en la página del Instituto Geográfico Nacional, por eso Alejandro apunta a validar y certificar su experiencia para que quede documentada.

La última travesía fue rumbo al punto oeste, en el Campo de Hielo en el extremo austral de Sudamérica. Foto: gentileza

La idea surgió mientras dictaba clases de geografía en un Instituto Terciario de Turismo en Calafate. “A veces, hablás de conceptos que puede ser muy abstractos y un buen día, me puse a curiosear en los mapas y el Google Earth qué tan accesibles eran los puntos”, contó Alejandro que también integra la Asociación Argentina de Guías de Montaña. Basándose en los puntos cardinales del Instituto Geográfico Nacional decidió emprender el reto.

La última travesía fue rumbo al punto oeste, en el Campo de Hielo en el extremo austral de Sudamérica. Foto: gentileza

El primer objetivo fue el extremo este en 2024. Bernardo de Yrigoyen es la ciudad más oriental de Argentina, ubicada en el noreste de la provincia de Misiones, próxima a Brasil. Fue el sitio más accesible y Alejandro decidió visitarlo junto a su hija que, en ese momento, tenía 15 años.

“Me llamó la atención la unión entre los dos pueblos de dos países vecinos. Uno pasa caminando de un lado a otro. Hay una plazoleta que tiene un monumento con banderas de Brasil y Argentina”, describió. Mencionó incluso un proyecto para construir una cancha de fútbol que tenga un arco del lado argentino y el otro, del lado brasileño. “Ahí entendí que los límites no separan sino que nos unen. Son puntos de unión más que de división”, resumió.

El primer objetivo, Misiones. Foto: gentileza

El paso siguiente llegó en julio de 2025, con el punto del norte, en Jujuy, en la confluencia de dos ríos entre Bolivia y Argentina. “El punto más cercano era El Angosto, un pueblo muy chiquito, sin servicios, con muy pocas familias. Desde ahí caminé 18 kilómetros en un día, con variedad de altitud de entre 3400 y 3700 metros”, puntualizó. El paisaje, describió, estaba conformado por cerros de colores, cactus y vegetación de la puna. “La soledad era absoluta. Transitar ese sendero por el valle en esa inmensidad y estando solo fue muy fuerte emocionalmente”, planteó este aventurero de 50 años.

También en esta ocasión, Alejandro reflexionó acerca de los límites. Conoció a un poblador, Héctor Chaile, que solía caminar por el valle junto a su hijo. Vivían del lado argentino, pero jugaban al fútbol en un pueblo de Bolivia. Su compañía de celular era de ese país y allí acudía para acceder al servicio médico ya que le resultaba más cómodo y cercano que ir hasta La Quiaca. “Este amigo me pasa el contacto de ‘su hermano’ en caso de que necesitara algo. Para mi sorpresa, tenía otro apellido. Una vez más, sentí que, en esos sitios, hay más unión que divisiones”, señaló.

Segunda escala, en julio de 2025, Jujuy. Foto: gentileza

La tercera etapa del desafío fue el Cabo San Pío en Tierra del Fuego, el punto más austral de Argentina. Ocurrió en marzo de este año y le demandó transitar 40 kilómetros -de ida y vuelta-, tramo que compartió con un colega, Esteban Daniel. “Es bellísimo el contraste con el norte, marcado por los bosques húmedos de coihues y canelos, el Canal del Beagle con aguas azules transparentes y ballenas a lo lejos”, subrayó. Le impactó encontrarse al límite de acantilados y “ver que el sur continúa hacia el infinito”.

Cabo San Pío, en Tierra del Fuego. Foto: gentileza

En ese viaje, el concepto del territorio volvió a interpelarlo, al conocer a un baqueano de la zona, oriundo de Corrientes. “El ‘Paisa’, como le decían, se adaptó a la Patagonia Austral que es áspera. Vivía aislado de todo y reacondicionó viejos puestos de estancia que hoy funcionan como refugios, con pantalla solar y antena Starlink. No pone una tarifa sino que ofrece ayuda a colaboración”, expresó y añadió: “Me marcó el sentido de pertenencia: uno es de donde quiere ser, donde se siente que pertenece a ese lugar”.

Cabo San Pío, en Tierra del Fuego. Foto: gentileza

Su último viaje fue el más cerca, pero complejo a la vez. El punto oeste estaba localizado en el Campo de Hielo en el extremo austral de Sudamérica, en la cordillera de los Andes. Era la primera vez que se emprendía esa travesía. Por eso, Alejandro convocó a Juan Zaldívar, un guía de montaña de la AAGM que, a su vez, le recomendó sumar a un tercer integrante, en caso de algún contratiempo. Así, convocaron a Emanuel Villalba, amigo también vinculado al turismo.

La última travesía fue rumbo al punto oeste, en el Campo de Hielo en el extremo austral de Sudamérica. Foto: gentileza

“Fue el punto más inaccesible y en un ambiente sumamente hostil. Hubo que cruzar un cordón montañoso Tres Picos, un glaciar, subir al Campo de Hielo para transitar hasta las coordenadas del GPS, con muchas dificultades y riesgos”, aseguró. El recorrido que se extendió por ocho días -y terminó en septiembre de este año- requirió todo un plan logístico e incluso, permisos de Parques Nacionales.

Lo definió como “un lugar tan inaccesible que uno es consciente de cada paso para no poner en riesgo la seguridad del grupo. Logramos el objetivo llegando al Campo de Hielo, a 2000 metros de altura, en un área remota”.

Si bien no estaba previsto, esta última expedición incluyó un ascenso al cerro Kennedy, de 2.200 metros de altura. Resultó ser la segunda ascensión, desde 1966. En esa oportunidad, la travesía estuvo a cargo de Jorge y Pedro Skvarca y Augusto Mengelle. «Fue como un extra a pesar de tener los dedos ampollados y encintados. Yo estaba muy cansado, pero le debía una cumbre a estos muchachos”, señaló riéndose.

La última travesía fue rumbo al punto oeste, en el Campo de Hielo en el extremo austral de Sudamérica. Foto: gentileza

Tras haber logrado el desafío de haber alcanzado los cuatro puntos extremos del país, Alejandro lo consideró como “un humilde acto patriótico”: “Nuestro país es tan grande e inabarcable que, conocerlo desde este ángulo, me dio la sensación de poder abrazar a la Argentina”. Insistió en “la necesidad de proteger o regular los recursos naturales de nuestro país. El Campo de Hielo es una de las mayores reservas de agua dulce del planeta que fue declarado patrimonio mundial de la Unesco. No debemos poner en riesgo nuestros recursos naturales”.

Cabo San Pío, en Tierra del Fuego. Foto: gentileza


Alejandro Capelli, guía de turismo y fotógrafo de naturaleza de El Calafate, cumplió un desafío inédito: llegar a los cuatro extremos geográficos de la Argentina. Esta travesía sin precedentes lo convirtió en la primera persona en alcanzar estos puntos cardinales.

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