Mirada atrás a los comienzos de Barda del Medio

16 mar 2010 - 23:00

Tierra y agua. Conjunción indispensable para la vida humana. Y una historia de cien años. Pausado andar de hombres, caballos, mulas, carros y algún sulky entre el Colorado (Catriel), la Confluencia (Colonia Lucinda o Parada Limay) fueron borrando la rastrillada aborigen sin trazado topográfico pero con aguadas y buenos pastos como referencias. Historia de charreteras: lanzas, sables y Remington en el Fortín Vidal recordado con monolito a la vera de la ruta 151: “...un fortín abandonado, llamado Fortín Vidal, creo que allí peleó el capitán Castro del Regimiento 7º, le mataron unos soldados y él con una pierna quebrada se salvó con dos o tres soldados más. Las cruces las vi y unos indios colgados en unos chañares también. Sé que el lago Pelegrini o Cuenca Vidal debe estar por ahí cerca” (sic). (Estremador, E, Carta, 1933). “Tiene una pieza para oficial y cuadra para la tropa, cocina y pozo de balde; el fuerte es de palo a pique y mide 25 metros por costado: tiene corral”. Pudo haber sido construido por 1879, años después, desguarnecido, lo encontró monseñor Antonio Espinosa: “...a la tarde llegamos al abandonado fortín Vidal y dormimos allí cerca, al raso” (22 abril 1884) y al regreso de la cordillera: “...a las 5.15 enfrentamos en el abandonado Fortín Vidal, habiendo andado 12 leguas. Dormimos al raso” (19 mayo 1884). En 1902 pasó el jefe de la segunda sección del ministerio del Interior Dr. Gabriel Carrasco, ida y vuelta a Chos Malal. En 1910, estuvo allí el periodista y escritor francés Jules Huret, colaborador de “La Figaro” de París, de “La Nación” y autor de un libro sobre la Argentina, y –en 1917– el ministro del Interior Dr. Ramón Gómez durante la presidencia de Yrigoyen. En 1899 y en su famoso “Informe” (Estudios de irrigación ríos Negro y Colorado) el ingeniero César Cipolletti introdujo la perspectiva de irrigación y la “Cuenca Vidal” ocupó destacado espacio para el proyecto de regadío del Alto Valle rionegrino. Omitimos detalles del trabajo por haberlo tratado en otras oportunidades (“Río Negro”. El dique, 1991; Pueblo y dique, 1992; César Cipolletti, 1998; Los pioneros, 1995; El kilómetro 1212, 1995; Primer eslabón, 1991; Recordando a Bartolomé L. Cordero, 1992; La comarca del dique, 1994; 90 años, 2000; Dique y riego, 2009; Río Negro y tres centenarios, 2009). Campo Cordero fue otra de las denominaciones que tuvo, por las tierras propiedad del contraalmirante Bartolomé Leónidas Cordero, concretándose la construcción del puente dique, canal principal, desviador y ramal ferroviario desde “Parada Limay” (Cipolletti) hasta “El Campamento” (Barda del Medio), esto último como identificador del pequeño poblado que albergaba al personal, familiares y comerciantes ligados a la construcción del primer dique patagónico, vena principal del riego del Alto Valle y parte del Neuquén, por lo cual la actual Barda del Medio –también se llamó Contraalmirante Cordero– puede ostentar el diploma de “Capital del Riego”, a lo mejor con fiesta anual. El 17 de marzo de 1910 se produjo la visita presidencial del Dr. José Figueroa Alcorta, ministro de Obras Públicas Ezequiel Ramos Mexía y futuro presidente de la Nación Roque Sáenz Peña, fecha que Barda del Medio incorporó como su recordación anual y por aquel día transita hoy su primer siglo. Entre los profesionales relacionados con la obra estuvieron los ingenieros Decio Severini, Vulpiani, Campolietti, Lange, Böhn, Cantuti, Garrow, Kambo, Kennedy, Iturbe, Krausse, Romero y otros moradores de Barda del Medio cuando no tenía la actual denominación. Según escrito de 1917, “Los obreros son alrededor de 350, el sueldo mínimo del peón es de $ 2,50 por día de 9 horas, las horas extraordinarias se pagan en proporción no haciéndose distinción entre día y noche, pero sí entre trabajo en seco y en agua o con aire comprimido. La Administración provee gratuitamente alojamiento en galpones de madera y fierro con piso de madera con calefacción de invierno. Las familias viven en galpones separados con piezas de 5 x 4 (una o dos) con cocinas aparte; todos los que viven en galpones de la Administración tienen luz eléctrica gratuita. Algunos, sobre todo chilenos, prefieren vivir en ranchos aislados donde la higiene deja mucho que desear... La asistencia médica y los medicamentos por enfermedad contraída en servicio (en cuyo caso se paga el sueldo íntegro) es gratuita. Para las familias de los obreros la asistencia es casi gratuita” (sic). El informe da cuenta de “una sola desgracia mortal: un obrero que se ahogó durante un trabajo de noche” y además “La Administración provee los artículos de primera necesidad a precio de costo habiendo obtenido del F.C.S. la rebaja del 50 % en los fletes” y “hemos tenido que tolerar algunos boliches pues habiéndose al principio de las obras prohibido el expendio de bebidas, pasaba que muchas familias de obreros las expendían clandestinamente”. Se narró: “Hay en el pueblo obrero de Contralmirante Cordero baños para hombres y mujeres, escuela, sala de lectura costeada por subscripciones particulares y bastamente frecuentada. Las calles alumbradas con lámparas de arco, sombreadas por hermosas alamedas”. Informaba “no lamentar ninguna rebelión, ni tanto menos huelgas”. En aquella Babel había argentinos, italianos, chilenos, alemanes, sirios, españoles, suizos, checos, uruguayos, rusos, dinamarqueses, holandeses, austríacos y yugoslavos. Bibliografía y fuentes principales: Cipolletti, C. Estudios, 1899. M. del Interior. La investigación, 1917. Molins, WJ. El Alto Valle, 1919. Espinosa, A. Diario, 1968. Falkner, T. Descripción, 1774 (1974). Mailhet, LD. El Alto Valle, 1944. Rögind, W. Historia, 1937. Rodríguez, A. El Alto Valle, 1947. Gorla, DN Martínez de. La colonización, 1994, LM. El dique Ing. Ballester, 1999. Soldano, FA. Le barrage du Neuquén, 1919. Coleman, AH. Mi vida, 1949. Sistema Pcial. de Archivos. Archivo “Río Negro”. Biblioteca Patagónica y otros. (*) Periodista. Investigador de historia patagónica.

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