El aporte de los perros de la policía fue clave para resolver los últimos dos homicidios de Neuquén ocurridos el 28 y el 30 de noviembre.

Mora: la perra policía del olfato infalible, que ya resolvió dos crímenes

La Policía de Neuquén cuenta con 13 canes adiestrados en distintas especialidades. Su participación es clave en investigaciones judiciales.

07 dic 2018 - 00:00

Solo bastaron 48 horas para que Mora demuestre la efectividad de su olfato. Es uno de los 13 perros que conforman la división de Montada y Canes de la policía de Neuquén y con una precisión de cirujano en el rastreo de olores, su aporte fue clave para identificar a los presuntos autores de los dos últimos homicidios que sacudieron a la capital provincial: el crimen de Matías Alfredo Lozano y el femicidio de Delia Aguado.

Mora es una Bloodhound de tres años y junto a Trelew, otro canino de un año y ocho meses de la misma raza, son los dos perros adiestrados por la policía especialmente para el rastreo y búsqueda de personas. El resto del cuerpo se integra por dos canes de exhibición, dos canes de seguridad y otros siete que están en fase de entrenamiento. En su mayoría son Pastores Alemanes y Ovejeros Belgas Malinois.

El entrenamiento

El oficial subinspector Carlos Amarilla es especialista en el adiestramiento canino y explicó que la preparación de estos animales, para llegar a un nivel operativo, es un arduo trabajo que requiere 24 meses de entrenamiento y un poco más si se trata de perros especializados. En el caso de Mora, ya participó en al menos cinco trabajos de búsqueda.

“Recibimos los cachorros con 90 días y allí comienza la preparación. Primero se pasa por cuatro etapas: inicial, intermedia, avanzada y después operatividad. Luego de los 24 meses el pero empieza a trabajar”, detalló.

En ese contexto detalló que el entrenamiento consiste en “estimular, exacerbar o motivar los instintos naturales, el de presa, el de caza, el de exploración que vamos a poner al servicio del trabajo en si. Luego se tiene que hacer un trabajo de habituación y socialización a todo tipo de lugares que son escenarios donde van a trabajar, puede ser urbano o rural, cordillera, barda. Tenemos que habituar al perro a todo tipo de terreno para que en su vida operativa no presente ningún conflicto o ningún problema”.

El último paso es lograr que los canes interactúen con otros animales. “La socialización es intra e interespecífica. Intra es con otros perros para que no tenga actitud agresiva, e interespecífica es con otros animales, vacas gallinas, gansos, caballos, lo que sea que vamos a encontrar en el terreno donde vamos a trabajar. El perro no tiene que activar esta cuestión predatoria de querer cazar, tiene que obviar ese estímulo y focalizarse”.

El jefe de la división, el subcomisario Raúl Cortés, explicó que “cada perro se forma para la tarea específica. La formación se la da el adiestrador, que es quien va a definir si el animal va a ser bueno en el trabajo que va a realizar”. Hoy en día en la policía neuquina busca reducir el manejo de los animales y que cada perro tenga como máximo dos adiestradores.

Esto sirve para unificar criterios en el manejo, no afectar al perro y que se haga un trabajo más eficiente: “Tiene que ver con el proceso de formación, el can se acostumbra a su guía y cuando el guía conoce a su perro sabe cómo interpretarlo, se forman binomios”.

Según Cortés, dentro de la división cada perro es considerado un compañero de trabajo más y cuentan con el cuidado atento y exclusivo de su guía. Todas las mañana los efectivos tienen que ir a los caniles a ver a sus animales y certificar su buen estado de salud.

Mora: la perra policía del olfato infalible, que ya resolvió dos crímenes
Participan también en investigaciones en otras localidades.
El adiestramiento canino cuenta con tres etapas de acuerdo a la edad del perro: inicial, intermedia y avanzada. Luego de 24 meses el animal está operativo.
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“Tenemos un lema que es calidad sobre cantidad. Tenemos que hacer un trabajo programado de acuerdo a la edad y la especialidad”,
Carlos Amarilla, oficial subinspector de la policía y adiestrador de los canes.
Los cinco pasos para realizar una búsqueda exhaustiva
En un simulacro que la policía organizó para demostrar el trabajo de los canes, Mora demoró seis minutos para encontrar a un efectivo escondido en una chacra de Valentina Sur. El trabajo consta de cinco pasos.
Primero se lo lleva al can hasta el área de búsqueda, se le pone una correa y se le dan cinco minutos para que haga sus necesidades.
En el segundo paso se le coloca un pretal, que es un chaleco y en ese momento el animal entiende que comenzó la tarea de rastreo: “se enciende”.
El tercer momento consiste en ubicar al perro donde se vio a la persona por última vez y allí un auxiliar acerca la muestra de olor para “colonizar” el olfato del animal –por lo general se usan prendas íntimas–.
El cuarto paso consiste en que el perro rastree las partículas de olor en el piso, los canes llevan una correa de 4 metros y siempre van delante del guía, hasta que encuentra a la persona o el punto de quiebre, es decir que se corta el rastro.
El quinto consiste en darle un premio al perro, que es muy importante porque pone en valor el desempeño del animal.
Mora: la perra policía del olfato infalible, que ya resolvió dos crímenes
Cada perro está formado para una tarea específica y es considerado un compañero más.
En servicio activo
10 años
es la edad promedio que puede tener un perro en estado operativo. Mora es una perra joven con solo tres años.
24 meses
dura el adiestramiento de los canes antes de llegar a la actividad. El proceso comienza con cachorros de 90 días.
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